De Loredo y Cornejo confluyen en una UCR alineada con Milei

Rodrigo de Loredo cruzó la cordillera chica y aterrizó en Mendoza para compartir un almuerzo con el gobernador radical Alfredo Cornejo. El encuentro, lejos de ser un gesto protocolar o meramente personal, funcionó como una señal política clara dentro de una Unión Cívica Radical en pleno proceso de reordenamiento interno. La foto buscó ratificar un armado radical que, a nivel nacional, acompaña el rumbo del gobierno de Javier Milei y, en el plano federal, se planta frente al avance del peronismo nucleado en Provincias Unidas, un espacio que viene seduciendo a dirigentes boina blanca.

“El contenido fue más político que gastronómico”, admiten cerca de ambos dirigentes. No es casual el momento ni el lugar. En medio de una UCR atravesada por tensiones ideológicas, la reunión sirvió para marcar una línea: afinidad programática antes que conveniencia coyuntural.

El propio De Loredo se encargó de dejar constancia pública del encuentro. “En Mendoza compartí un almuerzo con el gobernador @alfredocornejo, con quien coincidimos en los desafíos que debe encarar Argentina en los tiempos que vienen”, escribió en sus redes sociales, en un mensaje cuidadosamente formulado, sin estridencias pero con una definición política implícita.

La relación entre el diputado cordobés y el gobernador mendocino no es nueva. Cornejo fue uno de los dirigentes que respaldó a De Loredo para asumir la jefatura del bloque radical en la Cámara de Diputados, un rol clave en la etapa inicial del gobierno libertario. Desde entonces, los vasos comunicantes entre ambos espacios se profundizaron al calor de coincidencias ideológicas y de una lectura compartida sobre el rol que debe asumir el radicalismo en el nuevo escenario político.

Un antecedente central de esa sintonía se produjo en diciembre pasado, cuando Cornejo cedió, mediante un acuerdo político, uno de los lugares que le correspondían como gobernador en el Comité Nacional de la UCR para que fuera ocupado por Elisa Caffaratti, jefa del bloque radical en el Concejo Deliberante de Córdoba capital y dirigente de extrema confianza de De Loredo. Un gesto fino, pero elocuente, que anticipó los movimientos posteriores.

Cornejo y De Loredo comparten diagnóstico y preocupación. La irrupción de Provincias Unidas —una alianza que articula gobernadores peronistas y radicales— aceleró los tiempos del debate interno y obligó al radicalismo a definirse. Para este sector, la confluencia con el peronismo no es una estrategia de supervivencia, sino un riesgo de dilución identitaria.

La nueva conducción del Comité Nacional de la UCR intenta exhibir voluntad de reconstrucción partidaria tras la gestión de Martín Lousteau, duramente cuestionada puertas adentro por su ambigüedad política y su incapacidad para ordenar al partido en un contexto de cambio abrupto. La incorporación de todos los gobernadores radicales al esquema nacional no implica, advierten, un cheque en blanco, sino el reconocimiento explícito de dos miradas que hoy conviven con tensión.

De un lado, los gobernadores que confluyen con el peronismo de Provincias Unidas; del otro, un radicalismo que acompaña al Ejecutivo nacional de Javier Milei, al menos en aquellas medidas que consideran positivas para la estabilización macroeconómica y el crecimiento. En ese segundo grupo se inscriben, sin matices, Cornejo y De Loredo.

En el plano provincial, la coincidencia se traduce en una estrategia de alianzas con los libertarios y con fuerzas afines en cada distrito. En Córdoba, ese esquema incluye al Frente Cívico y tiene un objetivo político concreto: enfrentar el armado de Provincias Unidas y al peronismo que lidera el gobernador Martín Llaryora.

Dentro de este sector radical circula una advertencia que se repite como mantra interno: “el radicalismo que se alía con el peronismo, termina diluyéndose”. Una definición que explica, en buena medida, el sentido político del encuentro en Mendoza.

La foto, entonces, fue algo más que un almuerzo entre dirigentes amigos. Fue una ratificación de pertenencia, una toma de posición y un mensaje hacia adentro y hacia afuera del partido. Para De Loredo y Cornejo, la sintonía está clara. Y el mensaje, también: ordenar la UCR por afinidad ideológica, acompañar el rumbo nacional y plantarse frente a Provincias Unidas.

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