Endeudarse para sobrevivir: la nueva apuesta del Gobierno provincial bajo la lupa

El anuncio de una nueva colocación de deuda por 800 millones de dólares, a una tasa cercana al 9% anual, volvió a encender alarmas en el escenario político cordobés. Lejos de presentarse como una herramienta de desarrollo, la operación fue leída desde la oposición como un manotazo de ahogado de una gestión que no logra ordenar sus cuentas y que profundiza un modelo de financiamiento cada vez más riesgoso.

Así lo planteó con dureza el legislador radical Matías Gvozdenovich, quien cuestionó no solo el monto y el costo del endeudamiento, sino también su destino real. “Dicen que es para obra pública, pero una parte importante será para recomprar deuda que ellos mismos generaron. No invierten: refinancian sus fracasos”, sostuvo.

La crítica apunta a un patrón que se repite: patear vencimientos hacia adelante, ganar aire en el corto plazo y vender la operación como una señal de fortaleza financiera. Sin embargo, el mensaje es otro: el Gobierno provincial estaría usando deuda nueva para tapar agujeros viejos, trasladando el problema a las próximas gestiones y a los contribuyentes.

El endeudamiento, además, no se limita a la Provincia. Según advirtió Gvozdenovich, el Municipio de Córdoba y EPEC también se sumaron a la lógica de bonos, letras y compromisos financieros, tanto en dólares como en pesos. Una dinámica que, lejos de corregir desequilibrios estructurales, serviría para sostener estructuras ineficientes que nunca se ajustan.

“El ajuste, como siempre, es para el vecino”, remarcan desde la oposición. Mientras crece la deuda, no hay señales de alivio para la ciudadanía:

  • No bajan los impuestos
  • No bajan las tarifas
  • No mejoran los servicios

En ese marco, el discurso oficial sobre “mejores condiciones del mercado” aparece desconectado de la realidad cotidiana. “Nadie habla de mejores condiciones para la gente”, sintetizan. La contracara del endeudamiento sería una caída sostenida de la calidad de vida, en un contexto donde el esfuerzo lo hace siempre el mismo sector.

El cuestionamiento también tiene una dimensión política de fondo. Para Gvozdenovich, el problema no es solo una decisión financiera puntual, sino un modelo agotado. “Córdoba no necesita más bonos: necesita transparencia, terminar con el curro de las agencias y una gestión que deje de vivir del endeudamiento”, afirmó, en una frase que resume la crítica al esquema de gobierno.

La referencia final es inevitable: 26 años de peronismo en el poder. Demasiado tiempo para seguir explicando los desequilibrios como herencias o coyunturas externas. En ese punto, la discusión deja de ser técnica y se vuelve política: si el endeudamiento es la única salida, el problema ya no es el mercado, sino la forma de gobernar.

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