Con el teléfono vibrando sin pausa sobre el escritorio de su oficina, a metros de Plaza España —territorio simbólico del voto libertario en Córdoba—, Gabriel Bornoroni se mueve como un dirigente en expansión. Reuniones, diálogos transversales y una consigna que atraviesa toda la entrevista: La Libertad Avanza quiere un cambio de gobierno en Córdoba y considera agotado el ciclo del peronismo provincial.

“Estamos ante un ciclo terminado”, repite Bornoroni, jefe del bloque libertario y principal armador del espacio en la provincia. No es una frase aislada ni una provocación al pasar. Es el eje de una estrategia que combina alineamiento absoluto con Javier Milei, sociedad política con Luis Juez, distancia marcada con Rodrigo de Loredo y una puerta entreabierta —aunque todavía sin compromisos— hacia sectores del peronismo no gobernante, incluido el schiarettismo.
Bloque alineado y obediencia política
Ante las versiones de tensiones internas, Bornoroni descarta cualquier fisura en el bloque libertario. El viaje a China de un grupo de diputados no alteró, según su mirada, la cohesión del espacio. “Somos un bloque completamente consolidado”, afirma, y deja en claro que la prioridad legislativa no se negocia: cada ley que envía Milei al Congreso es prioridad absoluta.
La lectura política del año legislativo anterior también es filosa. Bornoroni apunta contra el kirchnerismo, pero sobre todo contra “los del medio”, a quienes responsabiliza por haber trabado las reformas del Gobierno. Sin usar la palabra “golpistas”, los define como actores “institucionalmente incorrectos” que, en un momento crítico, eligieron obstaculizar. La conclusión es clara: sin la colaboración de esos bloques intermedios, el kirchnerismo —dice— no tendría el peso que exhibe.
Reforma laboral y empleo: diagnóstico conocido, promesa abierta
En materia económica, Bornoroni defiende la reforma laboral como una herramienta central para atacar la informalidad. Reconoce el problema estructural —un mercado laboral con altos niveles de empleo en negro— y asegura que la “modernización” permitirá que pymes que hoy no contratan vuelvan a hacerlo.
Sin embargo, el diagnóstico choca con la realidad cordobesa reciente: en los últimos dos años se perdieron más de 11.000 empleos privados formales y cerraron unas 3.500 unidades productivas. Frente a ese escenario, Bornoroni no ofrece garantías, pero insiste en que el marco normativo actual fracasó y que el cambio es condición necesaria para recuperar empleo de calidad.
Córdoba 2027: frente amplio, pero con filtro ideológico
Aunque evita autoproclamarse candidato, Bornoroni no deja dudas sobre el objetivo político: La Libertad Avanza presentará candidato a gobernador en Córdoba. La decisión final, aclara, será de Javier y Karina Milei, pero el armado ya está en marcha.
El frente que imagina es amplio, pero con una condición excluyente: abrazar “la idea de la libertad”. Bajo ese paraguas, Bornoroni no descarta la incorporación de dirigentes de origen peronista que hoy no gobiernan. La diferenciación entre Juan Schiaretti y Martín Llaryora es tajante. “Son completamente distintos”, afirma, y aunque considera prematuro hablar de alianzas, no cierra la puerta a un eventual entendimiento con el exgobernador.
En cambio, sí marca límites claros con sectores del PRO que, según su mirada, funcionan como sostén del llaryorismo. Con ellos, advierte, no habrá acuerdo.
Juez, De Loredo y el radicalismo: aliados, distancias y ciclos agotados
Luis Juez aparece como el aliado más consolidado. “Cada día nos llevamos mejor”, señala Bornoroni, reforzando la idea de un polo opositor ya en funcionamiento. Con Rodrigo de Loredo, en cambio, el vínculo está congelado: “Hace mucho que no hablo con él”.
Consultado sobre el desgaste electoral de ambos dirigentes, Bornoroni evita personalizar, pero vuelve al concepto central: los ciclos políticos se agotan. Y en este caso, asegura, el recambio lo va a representar La Libertad Avanza.
Críticas al Gobierno provincial y a la gestión en Capital
El diagnóstico sobre el gobierno de Llaryora es lapidario. Bornoroni identifica tres puntos clave que explican el “fin de ciclo”: alta presión impositiva, problemas de seguridad y una forma de gobernar que, según él, no expresa renovación real, pese al “refreshing” del gabinete.
La crítica se extiende a la ciudad de Córdoba. Para Bornoroni, la gestión de Daniel Passerini reproduce la lógica provincial: una ciudad “descuidada” y un intendente que “no está cumpliendo con los objetivos por los cuales llegó”.
Milei, Córdoba y el cambio de gobierno
A diferencia de experiencias pasadas —en las que el vínculo entre la oposición provincial y el poder nacional terminó beneficiando al peronismo—, Bornoroni descarta cualquier escenario similar al acuerdo Macri-Schiaretti. “Milei ama a Córdoba”, afirma, y traduce ese vínculo afectivo en una definición política: el Presidente va a querer un cambio de gobierno en la provincia.
Ese cambio, sostiene, debe replicar el modelo nacional: baja de impuestos, reducción del gasto, eliminación de estructuras políticas innecesarias. “Este gobierno podría hacerlo y no lo está haciendo”, sentencia.
Las candidaturas libertarias, finalmente, estarán atadas a una sola decisión: la de Milei y Karina Milei. Con éxito económico o sin él, Bornoroni deja en claro que el liderazgo no se discute. El mensaje hacia el sistema político cordobés también es inequívoco: la etapa que viene, para La Libertad Avanza, ya empezó.
