Chiarella convoca y la UCR cordobesa se mira hacia adentro

Con la herida de la última interna todavía abierta y sin señales claras de cicatrización, el desembarco del presidente de la UCR nacional, Leonel Chiarella, en la ciudad de Córdoba agitó las aguas del radicalismo con tonada. La reunión convocada para este viernes en la Casa Radical, frente al Patio Olmos, se presenta formalmente como un espacio de debate abierto, pero en la práctica expone tensiones de poder, ambiciones cruzadas y el riesgo latente de que la disputa interna vuelva a colarse en escena.

La convocatoria, que comenzó a circular en los últimos días bajo el lema “abrimos las puertas de nuestra casa para dirigentes, militantes y quienes quieren construir una UCR con futuro”, no pasó inadvertida en un partido que aún procesa el impacto de las legislativas pasadas, cuando la interna terminó implosionando y dejó un tendal de reproches que nunca terminaron de saldarse.

Chiarella, intendente de Venado Tuerto y dirigente del riñón del gobernador santafesino Maximiliano Pullaro, asumió la conducción nacional del centenario partido el 12 de diciembre pasado. Con apenas 36 años, se convirtió en el presidente más joven en la historia de la UCR y desde entonces inició una gira federal para marcar presencia política y ordenar el mapa interno. El fin de semana último estuvo en San Luis y en Cruz del Eje, donde participó del homenaje a Arturo Illia sin foto ni gesto político junto a Rodrigo de Loredo, un detalle que no pasó desapercibido en la dirigencia cordobesa.

Este viernes, el dirigente santafesino volverá a pisar suelo cordobés, esta vez para encabezar un cónclave que promete debate, pero también fricciones. Estará acompañado por dos pesos pesados del radicalismo local que integran la conducción nacional: Javier Bee Sellares y Ramón Mestre. La foto, lejos de ser inocente, se leerá en clave de interna y de reposicionamientos a mediano plazo.

Pese a las diferencias, el deloredismo no planea hacer un vacío. El presidente de la UCR Córdoba, Marcos Ferrer, confirmó su presencia, al igual que un grupo de legisladores alineados con De Loredo, quien ya explicitó su intención de disputar la gobernación en 2027 y de articular un frente no peronista capaz de destronar al PJ del poder provincial. Desde la oposición interna, sin embargo, el mensaje es tan claro como incómodo: “no es el único”.

Antes del encuentro abierto, Chiarella mantendrá una reunión reservada con unos 80 intendentes radicales que llegarán ese día a la capital. Ese cónclave, de perfil más orgánico, será seguido de cerca por los distintos sectores, atentos a señales sobre el rumbo que la conducción nacional pretende imprimirle al radicalismo cordobés.

Que no se cuele la interna

Con los ánimos todavía caldeados, algunos dirigentes temen que la discusión se desmadre. “Puede haber sillazos si se desatan los pases de factura por todo lo del año pasado”, deslizó un correligionario, graficando el malhumor que dejó la última contienda interna. Otro fue más directo y habló de “un gran quilombo con el Comité”, al advertir que la convocatoria podría reabrir la grieta entre el núcleo de poder referenciado en el tándem De Loredo–Ferrer y la oposición interna de Más Radicalismo, encabezada por Mestre.

Por lo bajo, incluso, hay quienes sostienen que la iniciativa fue impulsada por dirigentes foráneos que no terminan de dimensionar la dureza de la interna cordobesa. Desde el entorno de Chiarella, en cambio, buscan bajarle el tono al conflicto y aseguran que el objetivo es “juntarlos a todos” y llevar algo de calma a un partido que necesita ordenarse.

Más Radicalismo viene reclamándole a Ferrer que, en su rol de presidente partidario, habilite una discusión política de fondo frente a “un De Loredo que se corta solo” y prioriza un proyecto personal. Es una queja recurrente de los sectores que no se alinean con el exdiputado nacional y que temen quedar relegados en el armado hacia 2027.

A ese cóctel interno se suma un factor externo que atraviesa y tensiona al radicalismo: Javier Milei. La relación con el oficialismo libertario, sus límites y sus eventuales alianzas volverán a colarse en la agenda partidaria en un año preelectoral en territorio mediterráneo.

Todo ocurre, además, en la antesala de los comicios internos de mayo próximo, cuando la UCR cordobesa deberá renovar o ratificar su conducción y empezar a revalidar liderazgos con la mirada puesta en 2027. En ese contexto, la convocatoria de Chiarella aparece como una jugada arriesgada: puede ser el primer paso para ordenar al partido o, por el contrario, el escenario donde la interna vuelva a colarse y exponga, una vez más, las fragilidades del radicalismo cordobés.

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