El Presidente capitalizó su paso por el festival más emblemático del verano cordobés con una escena cuidadosamente alineada a su lógica política: centralidad absoluta, épica popular y dominio total del ecosistema digital. También quedó nuevamente expuesta la dificultad del oficialismo provincial para disputar ese terreno simbólico y comunicacional, donde el sistema libertario juega casi sin oposición.

Sin embargo, detrás de los flashes y la espuma mediática, hubo un movimiento más silencioso que pasó prácticamente inadvertido. Una jugada fina, de bajo perfil, ejecutada por Gabriel Bornoroni, titular del bloque libertario en la Legislatura cordobesa, que sigue avanzando hacia 2027 sin hacer ruido y, sobre todo, sin generar resistencias prematuras.
El arte de no mostrarse
A diferencia de otros dirigentes opositores que, condicionados por el contexto, se apresuran en lanzar candidaturas tempranas a la Gobernación, Bornoroni mantiene una estrategia quirúrgica. En público, habla de cambio, de modelo, de acompañar el rumbo nacional. Evita, con disciplina, verbalizar su ya conocida intención de disputar el Ejecutivo provincial y reemplazar a Martín Llaryora.
No es ingenuidad ni timidez política. Es cálculo.
El diputado libertario no intenta destacarse desde la retórica, no sobreactúa la confrontación con el oficialismo local ni busca convertirse en el rostro del descontento. Tampoco aspira a un protagonismo ruidoso. Comprende que en la física libertaria rigen otras leyes: no hay reparto de estrellas ni construcción coral. El único centro de gravedad es Javier Milei, y la verdadera competencia no es electoral sino íntima —pertenecer al círculo de confianza del Presidente y, sobre todo, permanecer en él.
Agosto: la siembra que empieza a dar frutos
El viernes en Jesús María fue, en buena medida, la cosecha de una decisión tomada meses atrás. En agosto, al momento de cerrar las listas para las elecciones de medio término, Bornoroni apostó a una jugada defensiva pero efectiva: demorar definiciones y bloquear cualquier posibilidad de que un potencial competidor interno se posicionara en la boleta de La Libertad Avanza.
Incluso hizo correr el rumor de que él mismo podría encabezar la lista, una maniobra destinada a evitar que el primer lugar quedara al alcance de Rodrigo de Loredo u otra figura con volumen provincial. Neutralizado ese riesgo, el armado se completó con dirigentes tan leales como desconocidos, garantizando control sin sobresaltos.
La estrategia funcionó. Y Jesús María lo confirmó.
Un palco sin competencia
En el festival, Bornoroni acompañó a Milei en un palco donde, más allá de él, no hubo figuras locales con proyección provincial capaces de capitalizar el furor que desató la presencia presidencial. Parte fue azar, parte fue oportunidad bien leída. Lo cierto es que el diputado quedó como el único dirigente cordobés visible orbitando cerca del Presidente en una escena de alto impacto simbólico.
En la política libertaria, esa foto vale más que mil discursos.
Una estrategia con límites —pero coherente
Todo indica que Bornoroni persistirá en una lógica que ya fue validada en las urnas de medio término. Su objetivo no ha sido —al menos hasta ahora— sobresalir por encima del resto, sino eliminar cualquier posibilidad de que otro dirigente florezca como candidato natural de La Libertad Avanza en Córdoba. Y en ese camino, iniciado en 2023, ya recorrió más de la mitad del trayecto.
Desde luego, la estrategia no está exenta de costos. Bloquear el crecimiento orgánico del espacio tiene consecuencias. Limita la expansión territorial y reduce la diversidad de cuadros. Pero, llegado el caso, La Libertad Avanza es el espacio que menos debería sufrirlo: su capital electoral comienza y termina en la figura del Presidente y en la capacidad de su discurso para amplificarse en redes.
Conviene no confundirse: no es poco. Es masivo. Pero también es volátil.
Un peldaño más hacia 2027
Bornoroni cerró la semana como el único precandidato opositor beneficiado de manera directa por el baño de masas que Milei recibió en Córdoba. Sin anuncios, sin actos, sin lanzamientos. Ascendiendo un escalón más en la estrecha escalera que conduce a la candidatura con el respaldo de la Casa Rosada para las elecciones provinciales de 2027.
Un round más ganado. En silencio.
