La sucesión de Passerini adelanta la carrera en el Palacio 6 de Julio

Aunque todavía restan dos años para el recambio en la Municipalidad de Córdoba, la carrera por la sucesión ya está en marcha. Sin cronogramas oficiales ni reglas explícitas, pero con señales políticas claras, la Capital empieza a funcionar como una “zona liberada” para precandidatos, tanto del oficialismo como de la oposición. La imposibilidad legal de Daniel Passerini de buscar la reelección en 2027 aceleró los tiempos y abrió un escenario de competencia temprana que, lejos de ordenar, parece multiplicar nombres.

Passerini asumió la intendencia con una certeza que hoy pesa más de lo previsto: no podrá renovar su mandato. Esa condición no solo tiende a licuar su poder hacia adentro del oficialismo —poniendo a prueba su liderazgo político en la gestión cotidiana— sino que además adelantó la disputa sucesoria cuando la administración municipal apenas transita la mitad del camino. El resultado es un tablero preelectoral cargado de aspirantes y con pocas definiciones firmes.

Condiciones que explican la carrera anticipada

Existen al menos tres factores objetivos que explican esta ebullición temprana. El primero, evidente, es un intendente en ejercicio que no puede repetir. El segundo, más estructural, es que el oficialismo no cuenta hoy con un heredero natural para la Capital. A diferencia del plano provincial —donde el peronismo trabaja con claridad detrás del proyecto reeleccionista de Martín Llaryora— en la ciudad el nombre todavía no existe: deberá construirse.

En ese marco, el gobernador ya empezó a mover piezas. Los últimos cambios de gabinete fueron leídos como una señal clara de habilitación política para varios dirigentes con proyección capitalina. La lógica es simple: poner jugadores en cancha y, más adelante, decidir quién mide mejor para retener un distrito clave.

El tercer factor es que la oposición tampoco muestra un liderazgo excluyente. Auto marginado de la contienda municipal, Rodrigo de Loredo era —quizá— el único nombre capaz de sintetizar expectativas no peronistas. Su ausencia deja un vacío que multiplica postulaciones pero no ordena el espacio.

Oficialismo: muchos nombres, ninguna síntesis

Dentro del cordobesismo, la lista es extensa. Con la creación de un ministerio de fuerte injerencia en la Capital, Miguel Siciliano aparece como uno de los habilitados por el gobernador. Marcelo Rodio, ahora al frente de la Agencia Córdoba Cultura, también fue leído como una ficha en movimiento. A ellos se suman las ex ministras Victoria Flores y Liliana Montero, dos dirigentas con peso propio y recorrido territorial.

La salida de Nadia Fernández del Legislativo para asumir un rol político en el Ministerio de Justicia le devolvió centralidad y margen de juego en la ciudad. Pichi Campana, secretario de Fortalecimiento Vecinal, Cultura y Deportes, nunca ocultó su voluntad de gobernar la Capital, al igual que Juan Domingo Viola, dirigente de la estructura del PJ que también dejó trascender su interés.

Fuera del peronismo tradicional, pero dentro del Partido Cordobés, asoma el nombre del viceintendente Javier Pretto. Desde el Centro Cívico, en tanto, no sólo habilitan sino que empujan políticamente al ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, cuya visibilidad pública se apoya en una agenda sensible para la ciudad.

En el terreno de las especulaciones, todavía sobrevive una hipótesis que hoy parece más fantasiosa que real: la posibilidad de que la vicegobernadora Myrian Prunotto sea ungida como candidata a intendenta. Por ahora, una versión sin anclaje concreto, pero sintomática del clima abierto que reina en el oficialismo.

Incluso el Partido Socialista, aliado al PJ en Hacemos, busca anotar ficha propia. Allí suena con lógica el nombre del legislador provincial Matías Chamorro, presidente del espacio.

Oposición fragmentada y sin faro

Del otro lado del mostrador, la oposición tampoco logra ordenar expectativas. Sin De Loredo en carrera, el radicalismo aporta varios nombres. Juan Negri vuelve a levantar perfil desde su reciente desembarco en la vocalía del Ersep y ya blanqueó que trabaja para encabezar un proyecto municipal.

El legislador Dante Rossi fue más allá y formalizó su precandidatura con un acto el 5 de diciembre, donde anunció el inicio de una “etapa nueva” en la ciudad. Soledad Carrizo, recientemente salida de Diputados, sorprendió al expresar públicamente su deseo de competir: asegura recorrer la Capital desde hace más de un año y medio y reivindica experiencia en gestión municipal.

El concejal Sergio Piguillem también se anota, apoyado en su trabajo legislativo vinculado a problemáticas urbanas. En el universo libertario, aunque sin integración formal al partido por decisión de Gabriel Bornoroni, Gregorio Hernández Maqueda ya blanqueó su intención de suceder a Passerini. A él se suma Sebastián García Díaz, quien promete replicar a escala local el modelo de gobierno de Javier Milei.

En el Frente Cívico, condicionado por una eventual candidatura de su padre, el senador Luis Juez, el concejal Martín Juez también dejó trascender su deseo de administrar la ciudad.

Una carrera que recién empieza

Hasta aquí, apenas una primera foto de los nombres que comienzan a emerger. Difícilmente sean los únicos. Si algo parece claro es que, con el correr de los meses, la hiperinflación de candidatos municipales será aún mayor. En una Capital sin candidato natural, con un intendente sin reelección y una oposición dispersa, la sucesión ya se juega mucho antes de lo previsto. El desafío, para todos, será transformar ambición en proyecto y ruido en liderazgo.

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