Incidentes en Año Nuevo y fuego cruzado político: Municipio y Provincia se acusan por la seguridad en Alta Gracia

La madrugada del 1° de enero de 2026 dejó mucho más que el saldo amargo de un festejo desbordado en Alta Gracia. Los graves incidentes ocurridos en el Parque del Sierras Hotel —con violencia, golpes, botellazos, corridas y personas heridas— derivaron en un fuerte cruce entre el municipio y el Gobierno provincial, exponiendo fallas de coordinación en materia de seguridad y reavivando tensiones políticas con proyección hacia 2027.

Lo que debía ser una celebración por la llegada del nuevo año terminó en un escenario caótico que obligó a una intervención prolongada de la Guardia Local, inspectores de Tránsito y servicios de emergencias médicas. Desde el municipio aseguraron que el personal local se vio completamente desbordado ante la magnitud del evento y denunciaron la ausencia de efectivos policiales en momentos críticos, pese a que —según sostienen— el apoyo había sido solicitado con antelación.

“Nos dejaron solos”

El intendente Marcos Torres salió rápidamente a fijar posición y apuntó de manera directa contra la Policía de Córdoba. “Nos dejaron solos. Todo esto se desató cerca de las seis de la mañana y estábamos sin apoyo, a pesar de haberlo solicitado”, afirmó, al tiempo que defendió el accionar de la Guardia Local y anticipó la presentación de un reclamo formal ante las autoridades provinciales.

Desde el Ejecutivo municipal advirtieron que lo ocurrido dejó al descubierto una preocupante falta de coordinación entre los distintos niveles del Estado para garantizar la seguridad en eventos de alta concurrencia, además de volver a poner sobre la mesa el debate sobre la naturalización de la violencia en festejos masivos.

La respuesta provincial y una frase que encendió la polémica

Horas después de los incidentes, el ministro de Seguridad de la Provincia, Juan Pablo Quinteros, visitó Alta Gracia y se reunió con el jefe de la Departamental Santa María, comisario mayor Héctor Villagra. En un comunicado oficial, el funcionario respaldó el accionar policial y aseguró que “se enviaron tres móviles al lugar” y que “la Policía intervino”.

Sin embargo, lejos de descomprimir la situación, Quinteros cuestionó con dureza la decisión del municipio de habilitar el predio del Sierras Hotel para los festejos. “El parque estuvo cerrado casi todos los fines de semana del año, no se entiende por qué abrirlo un 31 de diciembre a la noche”, sostuvo. La frase con la que cerró su declaración profundizó aún más el conflicto: “La Policía no deja solo a nadie. Cuando alguien no toma buenas decisiones y pasa algo, no es bueno intentar salvarse solo”.

La UCR se mete en la disputa

El conflicto rápidamente escaló del plano operativo al político. El jefe del bloque radical en la Legislatura, Matías Gvozdenovich, se sumó al cruce y apuntó contra el Gobierno provincial, al que acusó de “improvisación” en materia de seguridad. Desde la UCR presentaron un pedido de informes para esclarecer lo ocurrido durante los festejos que se salieron de control.

“Lo sucedido es un claro ejemplo de cómo el Gobierno provincial pretende resolver conflictos graves de inseguridad con personal que solo cuenta con un curso de vigilancia”, cuestionó Gvozdenovich, en referencia al rol asignado a la Guardia Urbana. Para el radicalismo, el episodio expone no solo deficiencias en la política de seguridad, sino también tensiones internas dentro del peronismo cordobés de cara al escenario electoral de 2027.

Réplica municipal y versiones encontradas

Desde Alta Gracia, Torres redobló sus críticas al ministro Quinteros y cuestionó la lectura oficial de los hechos. “Existen comunicaciones, audios y mensajes de inspectores de Tránsito, Ambiente, Guardia Urbana y trabajadores municipales que coinciden en algo claro: hubo ausencia de acompañamiento policial en momentos críticos y una preocupación real por la seguridad ante una situación completamente desbordada”, sostuvo.

El intendente también lamentó que el ministro “se haya retirado de Alta Gracia sin contar con la información completa y correcta” y remarcó que hubo agresiones al personal de la Guardia Urbana, poniendo en riesgo tanto a los trabajadores municipales como a los jóvenes presentes. “La dimensión de lo ocurrido no puede minimizarse”, enfatizó.

Un conflicto con trasfondo político

Más allá de los hechos puntuales, los disturbios de Año Nuevo dejaron al descubierto una disputa con fondo político. Mientras Provincia y municipio se cruzan responsabilidades por lo ocurrido, la oposición lee el episodio como una muestra de la falta de coordinación y de las tensiones que atraviesan al oficialismo provincial.

Torres, por su parte, intentó bajar el tono sin resignar su reclamo. “No se trata de confrontar, sino de trabajar con información verdadera para corregir lo que falló”, afirmó, y reiteró la disposición del municipio a trabajar de manera conjunta con el Ministerio de Seguridad.

El inicio de 2026 en Alta Gracia no solo dejó un saldo de violencia y descontrol, sino también una señal de alerta sobre la fragilidad de los esquemas de seguridad en eventos masivos y una disputa política que, lejos de cerrarse, promete seguir escalando.

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