El Ministerio de Seguridad de la Provincia confirmó oficialmente que el comisario general licenciado Marcelo Marín será el nuevo jefe de la Policía de Córdoba. El actual subjefe de la fuerza sucederá en el cargo al comisario general Leonardo Gutiérrez y asumirá formalmente el próximo lunes 29 de diciembre, a las 9 de la mañana, en un acto previsto en la explanada de la Jefatura de Policía.

La designación se inscribe en un proceso de recambio de la cúpula policial que, desde el Gobierno provincial, buscan presentar como institucional y sin sobresaltos, en un contexto donde la seguridad sigue siendo uno de los principales focos de atención social y política en Córdoba.
Marín, hombre formado dentro de la estructura policial, llega a la máxima conducción tras haberse desempeñado como subjefe, lo que refuerza la idea de continuidad en la línea de mando. Estará secundado por el comisario general abogado y licenciado Alberto Bietti, quien asumirá como Subjefe Capital y que hasta ahora ocupaba la estratégica Dirección de Investigaciones Criminales.
La nueva cúpula se completa con el comisario general licenciado Iván Rey, que asumirá como Subjefe Interior, y con el comisario general licenciado Federico Cisnero, quien continuará en funciones como Subjefe Administrativo de la fuerza, garantizando —según el comunicado oficial— estabilidad en áreas clave de gestión interna.
Al anunciar los cambios, el ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros se encargó de despejar cualquier interpretación ligada a crisis internas o desplazamientos forzados. “El general Leonardo Gutiérrez da un paso al costado luego de dos años de un trabajo incansable, arduo, con un parámetro ético verdaderamente importante”, afirmó. Y aclaró: “Lo hace por voluntad propia, no producto de una crisis, de una situación de incomodidad”.
En la misma línea, Quinteros incluyó en el reconocimiento al comisario general Antonio Urquiza, quien deja la Subjefatura Interior tras 33 años de carrera. “Los recambios son naturales”, sostuvo el ministro, subrayando que se trata de una dinámica periódica dentro de la institución.
El comunicado del Ministerio de Seguridad fue explícito en el respaldo a la gestión saliente. Allí se destaca que Gutiérrez culmina su paso por la jefatura “dejando una marca indeleble en la institución”, con énfasis en su ética de trabajo, profesionalismo y compromiso, y fijando “una vara moral elevada” para quienes continúan al frente de la fuerza.
En el mismo tono, el texto oficial reconoce la labor de Urquiza, a quien se le atribuye haber alcanzado con creces los objetivos trazados y haber sostenido “con hechos los valores fundamentales de la institución”.
Más allá de los elogios formales, el recambio en la cúpula policial se produce en un escenario exigente para la gestión de la seguridad en Córdoba, atravesado por demandas sociales crecientes, presión política y la necesidad de mostrar resultados concretos. La llegada de Marín abre así una nueva etapa en la conducción de la Policía, con continuidad en los nombres pero con expectativas renovadas sobre el rumbo y la eficacia de la fuerza en el territorio provincial.
