Passerini cerró el 2025 con Presupuesto propio y oposición en retirada

Sin el respaldo de la oposición, el oficialismo capitalino logró este lunes cerrar el año legislativo en el Concejo Deliberante con la aprobación del Presupuesto Municipal 2026 y del Código Tributario, dos piezas centrales del esquema de gobierno del intendente Daniel Passerini. El peronismo municipal impuso su mayoría para avanzar con el paquete económico enviado desde el Palacio 6 de Julio, en una sesión especial que dejó expuestas, una vez más, las grietas políticas y los límites del consenso en el recinto.

Los proyectos llegaron con el sello del Ejecutivo y una narrativa cuidadosamente construida: rebajas impositivas, reducción del gasto en alquileres y un achique de la estructura administrativa, con recortes en secretarías, direcciones y subdirecciones. Desde el oficialismo defendieron la iniciativa como una señal de austeridad y orden fiscal, en sintonía —según remarcan— con el contexto económico nacional. Sin embargo, puertas adentro del Concejo, la discusión volvió a girar en torno a qué se recorta, dónde y con qué impacto social.

Acompañamiento parcial y diferencias de fondo

La oposición optó por un respaldo quirúrgico. Los bloques no peronistas solo acompañaron los artículos vinculados al alivio fiscal, y se desmarcaron del corazón del Presupuesto y del Código Tarifario, cuestionando las partidas destinadas a áreas sensibles del municipio, como salud, educación y políticas sociales.

El bloque de la Unión Cívica Radical votó en contra del Presupuesto 2026 y del Código Tarifario, pero acompañó la Ordenanza Tributaria Anual, el instrumento que habilita las rebajas impositivas para los contribuyentes. Entre los puntos aprobados se destacan reducciones del 30% para Comercio e Industria, del 17% para el sector financiero, del 50% en seguros de ART y el mantenimiento de las alícuotas del Impuesto Automotor.

En la misma línea se posicionó el Frente Cívico, que también avaló las bajas de alícuotas, aunque con duras críticas al diseño presupuestario para 2026. Desde ese espacio advirtieron que la asignación de recursos para áreas clave resulta “insuficiente” frente a la creciente demanda social en la ciudad.

El Mileísmo como argumento y la lupa sobre el gasto

Alineados con el discurso del gobierno nacional de Javier Milei, los bloques opositores insistieron en que la discusión no puede agotarse en la baja de impuestos. “Reducir alícuotas sin una reducción real del gasto público es un gesto incompleto”, repiten en los pasillos del Concejo, señalando que el Presupuesto no refleja, a su entender, un ajuste estructural del Estado municipal.

Desde la Municipalidad de Córdoba, en contraste, remarcaron que la aprobación en segunda lectura del Presupuesto 2026 le otorga al intendente “la herramienta necesaria para orientar la gestión del Departamento Ejecutivo durante el próximo año”, subrayando la previsibilidad financiera como uno de los principales logros del cierre legislativo.

Convenios Urbanísticos y emergencias: los puntos más ásperos

Además del paquete económico, el oficialismo avanzó con la aprobación de doce Convenios Urbanísticos en la zona sur de la ciudad, que habilitan desarrollos sobre casi 90 hectáreas. Estas iniciativas volvieron a encender las alarmas de la oposición, que cuestionó tanto el alcance de los proyectos como la falta de transparencia en las audiencias públicas, denunciando que fueron difundidas “entre gallos y medianoche” y con una participación mayoritaria de desarrolladores, en detrimento de vecinos y especialistas en uso del suelo.

Otro de los ejes de conflicto fue la continuidad de la emergencia económica, vigente desde la pandemia de 2020, y de la emergencia en el transporte, ambas prorrogadas para 2026. En contraste, el Concejo resolvió poner fin a la emergencia sanitaria, una decisión que pasó casi sin debate, pero que no dejó de generar lecturas políticas.

Un cierre sin consenso y un 2026 en suspenso

La sesión —la tercera especial del año, tras el cierre del período ordinario— fue conducida por la presidenta provisoria del cuerpo, Sandra Trigo, y terminó de sellar un 2025 marcado por mayorías firmes, consensos mínimos y una oposición que eligió marcar diferencias más que disputar el tablero.

Con el Concejo Deliberante en tiempo fuera, el próximo capítulo político ya tiene fecha: 1º de marzo de 2026, cuando Daniel Passerini vuelva al recinto para abrir el año legislativo y trazar la hoja de ruta de una gestión que, por ahora, avanza con presupuesto propio, pero con una oposición decidida a no firmar cheques en blanco.

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