El regreso de Bee Sellares a Córdoba reconfigura el tablero radical y presiona a De Loredo por la interna 2026

La reciente reestructuración de la UCR Nacional, resuelta sin estridencias ni “sillazos” hace un par de viernes, comenzó a tener efectos inmediatos en las provincias. En Córdoba, el impacto es directo y con nombre propio: Javier Bee Sellares, flamante vicepresidente del partido a nivel nacional y hombre de confianza del exgobernador correntino Gustavo Valdés, vuelve al territorio y se posiciona como una pieza clave —y condicionante— del armado radical rumbo a 2027.

El nuevo esquema dejó al intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, como presidente de la UCR Nacional, mientras que Bee Sellares quedó en el segundo escalón del organigrama. Un lugar que, puertas adentro del radicalismo, es leído como algo más que un cargo formal: es el engranaje a través del cual los gobernadores radicales buscarán incidir en las estrategias provinciales, especialmente en distritos pesados como Córdoba.

La lógica es simple y brutal a la vez: quien pretenda ser candidato a gobernador por la UCR en 2027 deberá contar con el aval político —y financiero— de los mandatarios radicales. Y ahí aparece el primer roce con Rodrigo de Loredo, quien regresó a Córdoba en los últimos días reafirmando ante los suyos que será “sí o sí” candidato a gobernador del centenario partido.

Ese mensaje volvió a repetirse este fin de semana, en el tradicional asado de cierre de año que el exdiputado encabezó en la zona sur de la capital cordobesa, con foto incluida para mostrar músculo interno frente al eje Bornoroni–Juez. Sin embargo, incluso entre los propios comensales quedó flotando una certeza incómoda: De Loredo conduce una porción importante del radicalismo cordobés, probablemente la mayoritaria, pero no logra abarcar a la totalidad de la fuerza.

Ese es, precisamente, el punto de tensión que se abre con el desembarco de Bee Sellares. “Javier es el que tiene el aval de los gobernadores. Lo de Leo (Chiarella) está bien, pero todos saben que terminó siendo él porque Gustavo (Valdés) no quiso y se corrió al final. Si no, el correntino iba derecho”, deslizó un dirigente cordobés que sigue de cerca la vida interna del partido y participó de las negociaciones en Buenos Aires, siempre con un ojo puesto en la discusión provincial.

En aquellas jornadas porteñas también reapareció un viejo conocido —y enemigo acérrimo— de De Loredo: Ramón Mestre. No es un dato menor. Bee Sellares fue secretario de Gobierno durante el mestrismo, relación que luego se quebró, pero que en el último tiempo volvió a activar vasos comunicantes con un objetivo concreto: apurar la interna radical en Córdoba para los primeros meses de 2026.

Bee Sellares y Mestre coinciden en el diagnóstico. Después de un 2025 marcado por una interna judicializada, entienden que dilatar los tiempos solo favorece a quienes tienen mejor aceitada la maquinaria judicial. Y en ese terreno, admiten sin rodeos, el mestrismo ha mostrado mayor pericia que el deloredismo.

“La gente de Rodrigo tiene que entender que no se pueden volver a estirar los plazos. Eso ya pasó este año y el otro los caminó en Tribunales. Esto es como el cuento del cazador y el oso: si vas otra vez por el mismo camino, ya es porque te gusta”, graficó sin eufemismos un dirigente radical.

El regreso de Bee Sellares a Córdoba tendrá esta semana su primera señal pública. Este martes, el concejal capitalino Juan Balastegui —referente directo del nuevo vice nacional— presentará un balance de la ciudad. Una actividad que, incluso entre quienes la organizan, es leída como el acto de reaparición política del funcionario que hoy forma parte de la gestión provincial en Corrientes, pero que no pierde de vista el tablero cordobés.

El dato no es menor: Bee Sellares no solo cuenta con representación en el Concejo Deliberante, sino también con bancas en la Unicameral dentro del bloque radical. Un volumen político que lo convierte en un interlocutor inevitable y que acelera los tiempos del diálogo interno.

Todo indica que ese diálogo entre correligionarios se intensificará antes de que termine 2025. Con Bee Sellares de regreso, con el respaldo tácito de los gobernadores y con una interna que asoma inevitable, el radicalismo cordobés entra en una etapa donde las definiciones ya no podrán seguir postergándose sin costo político. Y De Loredo lo sabe.

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