De Loredo tomó el control del tablero radical y empezó a jugar la sucesión provincial

Rodrigo de Loredo decidió cerrar el año con un gesto político de alto voltaje interno. En su casa de la zona sur de la ciudad de Córdoba, el exdiputado nacional reunió a más de 200 dirigentes radicales y aliados para dejar un mensaje sin matices: la carrera por la gobernación 2027 ya empezó y él pretende conducirla desde la pole position. No fue una simple juntada de fin de año. Fue una demostración de fuerza, orden y alineamiento partidario.

Como ocurre cada diciembre, el encuentro combinó distensión y política, aunque esta vez el contenido superó largamente a la forma. Entre intendentes, legisladores, concejales y referentes territoriales, la consigna “De Loredo gobernador” dominó la escena, amplificada por discursos, cánticos y un ploteo pensado tanto para el mensaje interno como para la viralización en redes. El radicalismo cordobés mostró músculo y dejó claro que el 2026 será un año de despliegue territorial intenso.

La postal fue conocida: picada con productos de distintos puntos de la provincia, pata flambeada, música en vivo y karaoke. El calor postergó el baile, pero no la liturgia radical. Gustavo Bottasso y José Bria animaron la jornada, mientras algunos se retiraban antes de que Miguel Nicolás se adueñara de la pista al ritmo del cuarteto. Sin embargo, detrás del clima festivo, cada charla tuvo un eje político claro: ordenar la interna y consolidar liderazgo.

El respaldo más contundente llegó desde el interior provincial. La fuerte presencia de intendentes fue leída como una señal clave. “Los que no pudieron estar hoy vienen pasando desde hace semanas por el búnker deloredista”, deslizó un jefe territorial que participó de varias reuniones previas. Rodeado por el núcleo duro y los aliados de Generación X —Miguel Nicolás, Juan Negri, Daniela Gudiño (Morena), Brenda Austin, Javier Fabre, Sergio Piguillem, entre otros— De Loredo confirmó que la alianza de poder en la UCR sigue sin fisuras visibles.

Junto a Marcos Ferrer, su socio político y presidente del partido, el exdiputado trazó una hoja de ruta que prioriza la puesta a punto del aparato partidario y el despliegue territorial durante el año preelectoral. La señal fue clara: primero la UCR, después las discusiones más amplias.

El “datito” político de la jornada fue la presencia de Leopoldo Grumstrup, intendente de Pilar y exjefe de campaña de Ramón Mestre, y del legislador Carlos Briner, referente del radicalismo más tradicional, hoy disputado por los distintos polos de la interna. El ausente con aviso fue Javier Bee Sellares, aunque su espacio marcó presencia a través de Ariela Szpanin y Juan Balastegui.

“Se lanza en febrero”, confió un dirigente del círculo íntimo de De Loredo. Con la candidatura formalizada, se activará una recorrida provincial en clave de precampaña. Otra fuente fue más directa: “Lo importante es que recibió el respaldo de la estructura radical”, subrayando el apoyo de legisladores departamentales e intendentes, piezas clave para aceitar el engranaje rumbo al 2027.

Mientras De Loredo evita pronunciarse sobre eventuales coaliciones, Ferrer se encargó de fijar límites. “No le tengo miedo a las alianzas”, aseguró, siempre que haya coincidencias programáticas y se respete “la centralidad del ser humano”. Al recordar el frustrado intento de acuerdo con La Libertad Avanza, fue contundente: “La sumisión no era una alternativa”, aunque dejó abierta la puerta a “otro camino” hacia adelante.

El momento más esperado llegó con el discurso de De Loredo, tras las intervenciones de Ferrer, Matías Gvozdenovich, Roberto Casari y Rubén Dagum (Foro de Intendentes), y de Alejandra Ferrero y Lucía Allende (Foro de Concejales). “Voy a ser gobernador”, lanzó sin rodeos ante la militancia, en un mensaje motivacional que combinó geopolítica, diagnóstico provincial y consigna electoral.

El primer golpe discursivo fue dirigido al peronismo. Habló de una Córdoba pujante que quedó “congelada” desde la llegada del PJ al poder. “Córdoba dejó de liderar a las provincias argentinas”, afirmó. En clave de campaña, dejó una frase que funcionó como orden de trabajo: “Quedan 600 días para un nuevo gobierno”. La plataforma que busca instalar incluye baja de impuestos, reducción de la burocracia, “motosierra” en las agencias del Estado, recuperación de la educación y la seguridad, y políticas de contención para los sectores más vulnerables. “Así va a valer la pena pelear por transformar esta provincia”, cerró.

No hubo menciones a Luis Juez ni a los libertarios de Gabriel Bornoroni. “El mensaje fue para los radicales”, resumió un dirigente.

Pero la interna radical sigue lejos de aquietarse. El sector que lidera Ramón Mestre prepara una ofensiva desde la resistencia y avanzará con un reclamo formal por el cronograma de internas 2026. La nota llegará en los próximos días a la conducción partidaria, aunque sin el respaldo pleno de Más Radicalismo. Bee Sellares también se sumó al pedido de elecciones internas si no hay acuerdo, como ya anticipó Perfil Córdoba. La disputa se juega en dos tableros: la conducción del partido y las candidaturas, con la Capital como epicentro.

En paralelo, la llamada tercera vía —con Luis Quiroga, Dante Rossi y Juan Jure— mueve fichas propias bajo la consigna “Radicalismo con identidad y conducción”, tras una reunión en Carlos Paz. Bee Sellares, además, acompañará esta semana a Balastegui en su balance legislativo, con la intendencia 2027 en el radar.

En la Unicameral, el radicalismo cerró el año con un perfil opositor más duro. Oscar Saliba, vicepresidente primero de la Cámara, cargó contra la ley de emergencia previsional impulsada por Martín Llaryora. “No fue una verdadera iniciativa popular, sino una maniobra para disfrazar un ajuste”, denunció. El rechazo se replicó en redes, donde coincidieron palomas y halcones del bloque. También se sumó la negativa al pliego de Carlos Lezcano como Fiscal General. “Prioriza la lealtad política sobre la idoneidad técnica y debilita la confianza ciudadana en la justicia”, fustigó Gvozdenovich.

Con el año cerrado, la UCR cordobesa entra en modo campaña. De Loredo mostró que tiene tropa, estructura y ambición. El interrogante no es si el radicalismo jugará fuerte en 2027, sino cuán costosa será la interna que ya empezó a correr.

Deja un comentario