Hoy viví uno de esos momentos que marcan la vida pública y también la vida personal. Como legislador cordobés, pero sobre todo como hijo de esta tierra que vibra al compás del tizón, tuve el honor de presentar un proyecto para declarar el Beneplácito de la Legislatura de Córdoba por el reconocimiento del Cuarteto Cordobés como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, distinción otorgada por la UNESCO en su vigésima sesión celebrada en Nueva Delhi.

Fue imposible no emocionarme. El cuarteto no es solo un género musical: es una identidad, un modo de estar en el mundo, un puente que une generaciones, barrios, ciudades y países enteros. Es la banda sonora de nuestras celebraciones, de nuestras historias familiares y de nuestra cultura más profunda.
Una alegría compartida por toda la provincia
Cuando inicié la fundamentación del proyecto, sentí que hablaba en nombre de millones de cordobeses y argentinos que crecimos escuchando esta música que late, que acompaña, que abraza. La distinción de la UNESCO no es un título decorativo: es un reconocimiento a una tradición viva, colectiva y resistente. Es la validación internacional de un fenómeno cultural que nació en la casa de Doña Leonor Manzano y que, más de ochenta años después, sigue convocando multitudes.
El cuarteto, con su particular combinación de paso doble, acordeón, piano y violín, supo construir un estilo propio, auténtico, imposible de confundir. Desde su origen en la década del ’40 hasta la explosión masiva que conquistó escenarios del país y del mundo, fue siempre un símbolo de identidad popular.
Un recorrido histórico que merece ser contado
Mientras defendía el proyecto, recordé las historias que forman parte de este legado. Recordé a Augusto y Leonor, padre e hija, y aquella sociedad virtuosa que en 1953 dio origen al Cuarteto Característico “La Leo”. Allí estaban también Miguel Gelfo con su acordeón, José María Salvador Saracho en violín y las primeras voces que marcaron época.
Ellos no sabían —¿cómo podrían haberlo imaginado?— que estaban construyendo uno de los capítulos más importantes de la música popular argentina. Sin grandes recursos, sin estrategias comerciales, sin imaginar la dimensión que alcanzaría, crearon un estilo que hoy es bandera mundial de la cultura cordobesa.
Por qué era necesario este proyecto
Mi intención con esta declaración fue simple pero profunda: que la Legislatura de Córdoba estuviera a la altura del reconocimiento histórico que recibió nuestro cuarteto. Que dejáramos por escrito, en nombre del pueblo de esta provincia, que celebramos y abrazamos esta distinción que nos llena de orgullo.
Porque el cuarteto no es solo un sonido. Es un modo de encuentro social, es alegría compartida, es familia, es barrio, es inclusión. Y también es memoria: ochenta años de orquestas, de voces, de escenarios, de músicos que pusieron el alma en cada compás.
Este beneplácito expresa, en palabras institucionales, lo que todos sentimos hoy: el cuarteto es parte de nuestro ADN cultural. Y ahora, el mundo entero lo reconoce.
Un compromiso con nuestra identidad
Al presentar este proyecto, sentí que reafirmaba mi compromiso con la cultura cordobesa, con sus artistas y con nuestras tradiciones. La UNESCO nos abrió una puerta enorme: la oportunidad de seguir promoviendo, defendiendo y expandiendo este patrimonio que nos pertenece a todos.
Hoy Córdoba está en los ojos del mundo. Y este reconocimiento no es un punto de llegada, sino un punto de partida para fortalecer políticas culturales, proteger a nuestros músicos y elevar aún más el valor de este género que nos distingue.

Legislador Provincial – Bloque UCR
