Schiaretti ausente por su recuperación, pero activo en la pulseada interna

La interna por la conducción del bloque Provincias Unidas suma un nuevo capítulo en la Cámara de Diputados. Aunque Juan Schiaretti no estará presente en la jura de este miércoles debido a su recuperación tras una cirugía coronaria, el exgobernador sigue marcando la línea política del cordobesismo: la orden es clara y se mantiene firme, impulsar a Gisela Scaglia como presidenta del bloque, aun a riesgo de tensar la relación con Miguel Pichetto.

Schiaretti, quien atraviesa el postoperatorio luego de la intervención realizada la semana pasada en la Fundación Favaloro —un reemplazo de la válvula aórtica mediante cateterismo— continúa en reposo estricto. Su ausencia física, sin embargo, no implica ausencia de influencia en el reacomodamiento legislativo que se desarrolla en la previa de un Congreso convulsionado por las disputas internas de los distintos espacios.

García Aresca jura y se consolida como el hombre de Llaryora en el Congreso

Quien sí estará en el recinto es Ignacio García Aresca, la pieza clave del gobernador Martín Llaryora en la Cámara baja. Aresca renovará su banca en el marco del reordenamiento que generó la designación de Miguel Siciliano como ministro de Vinculación provincial, cargo que asumirá formalmente mañana tras la aprobación en primera lectura del Presupuesto 2026 en Córdoba.

Este movimiento, que refuerza la presencia del llaryorismo en el Congreso, también expone otra tensión que empieza a asomar: un radicalismo provincial presionado por intendentes y legisladores, y que nuevamente parece encaminarse a una votación dividida. Este escenario habilita que el juecismo vuelva a ocupar un lugar central dentro de la oposición cordobesa.

El respaldo a Scaglia enoja a Pichetto y complica el delicado equilibrio del interbloque

En el plano nacional, la decisión del cordobesismo de apostar por la vicegobernadora santafesina, Gisela Scaglia, como presidenta del bloque Provincias Unidas desató malestar en el entorno del actual jefe de Encuentro Federal, Miguel Pichetto.

La jugada no es menor: define quién administrará un espacio legislativo clave, con capacidad de inclinar definiciones en un Congreso fragmentado. El apoyo directo de Schiaretti a Scaglia, aun sin estar presente físicamente, deja en evidencia que el exmandatario cordobés busca conservar peso propio en el escenario nacional, incluso cuando la discusión pasa por arriba de los alineamientos más tradicionales.

Sin embargo, entre los aliados del cordobesismo circula una alternativa que podría bajar tensiones: una salida “salomónica” que dividiría las aguas sin romper el esquema general. Bajo este modelo, Scaglia presidiría un nuevo bloque llamado Unidos, mientras que Pichetto conservaría el liderazgo de Encuentro Federal. Ambas bancadas funcionarían articuladas como parte de un interbloque, garantizando coordinación legislativa y cierto equilibrio de poder interno.

La UCR en su propio laberinto: Banfi amenaza con romper y los gobernadores buscan rearmar la tropa

Mientras tanto, otro frente turbulento se abre en el radicalismo. La diputada Karina Banfi amenaza con pegar un portazo ante el desorden interno y la resistencia de algunos sectores a un acuerdo final con el PRO. La opción de conformar una bancada unipersonal empieza a sonar con fuerza, un gesto que podría exhibir aún más la fractura interna del centenario partido.

En paralelo, los gobernadores radicales exploran un armado que permita reconstituir una pata radical dentro de un eventual interbloque más amplio. Una ingeniería que, en la práctica, busca contener la dispersión y ordenar una fuerza que llega al recambio legislativo con su representación más reducida desde 1983.

Deja un comentario