El legislador provincial Dante Rossi dio el primer paso rumbo a las elecciones municipales de 2027 y se convirtió oficialmente en el primer dirigente en lanzar su candidatura a la Intendencia de la ciudad de Córdoba. Con una estética cuidada, un video de presentación y una serie de consignas que apuntan a recuperar la “energía transformadora” de la capital provincial, el radical busca posicionarse con anticipación en un escenario político que promete ser tan competitivo como incierto.
“Hay una energía que vuelve a moverse en Córdoba. La misma que siempre empujó cambios, abrió caminos y defendió valores”, expresa Rossi en su mensaje inaugural. En la misma línea, anticipa que “el 5 de diciembre empieza una etapa nueva: más seguridad, más trabajo, más futuro”, y concluye con un llamado a la construcción colectiva: “La ciudad que viene la hacemos entre todos”.
El acto de lanzamiento se realizará precisamente el 5 de diciembre en el barrio Alto Alberdi, un territorio simbólico para sectores de la UCR que buscan recuperar presencia territorial en la capital.
Primer movimiento en un tablero en plena mutación
La confirmación de Rossi como candidato abre el juego en una carrera que, según todos los analistas, estará marcada por la fragmentación y el reacomodamiento constante. Las elecciones de 2027 aparecen ya como el escenario donde terminará de consolidarse un modelo de coaliciones flexibles, con límites partidarios cada vez más difusos.
En ese marco, no sorprende que Rossi haya decidido adelantarse: la dinámica política local y nacional dificulta prever qué espacios competirán juntos y cuáles lo harán por separado. Hoy es imposible anticipar qué fuerzas acompañarán cada candidatura, en un ecosistema donde peronistas y radicales podrían incluso enfrentarse desde listas opuestas pero dentro de coaliciones amplias.
La apuesta radical: identidad o alianzas
Dentro del radicalismo cordobés, Rossi encarna una posición más “pura”, similar a la que históricamente sostuvo Ramón Mestre, tanto en la reivindicación de la identidad partidaria como en el discurso de orden institucional. Sin embargo, aún no está claro si en 2027 esa identidad se traducirá en una oferta electoral estrictamente radical o si confluirá en un armado mayor.
Mientras Rossi busca fortalecer la estructura partidaria clásica, otros dirigentes radicales ya muestran caminos divergentes: algunos se acercan al oficialismo provincial y otros buscan insertarse en proyectos alineados con el gobierno nacional. El resultado es un radicalismo disperso, obligado a definir si prioriza la unidad interna o la competencia entre líneas.
Una candidatura temprana para un ciclo político imprevisible
El lanzamiento de Rossi marca el inicio formal de una carrera que ya comienza a reconfigurar el escenario hacia 2027. Su anticipación le permite instalar agenda y disputar centralidad en un momento en que la política cordobesa atraviesa una transición profunda, con partidos tradicionales en redefinición y con coaliciones que —todo indica— serán las protagonistas del próximo turno electoral.
En este contexto, la apuesta de Rossi por reposicionar a la UCR capitalina como actor con identidad propia puede significar una ventaja o un riesgo, según cómo evolucione un panorama político que amenaza con romper definitivamente la lógica partidaria del último siglo.
