La Unión Cívica Radical de Córdoba vuelve a encaminarse hacia un nuevo capítulo de su interminable conflictividad interna. Aunque la interna por las listas legislativas dejó heridos, reproches y un magro 3% para la “Lista 3”, Ramón Mestre no piensa retirarse del tablero: tiene lista su hoja de ruta 2026 y prepara una ofensiva que buscará incomodar al deloredismo en el corazón de Casa Radical.

Pese al peor resultado electoral del radicalismo cordobés en su historia reciente —dato que el sector de Rodrigo de Loredo repite como mantra—, Mestre decidió no autoexcluirse. Su equipo ya trabaja con el calendario interno en la mano y con una consigna que buscan instalar de inmediato: “renovación”.
Del otro lado, en el oficialismo partidario, la respuesta no sorprende: hablan de “prórroga de mandatos”, un mecanismo históricamente utilizado cuando las tensiones internas amenazan con paralizar al centenario partido. Y en un 2026 que se perfila áspero, la disputa por la conducción será la madre de todas las batallas.
Una interna que no cicatriza
Las heridas del 2025 no terminaron de cerrar. La UCR aún digiere la interna dinamitada que dejó secuelas políticas y organizativas, pero el enfrentamiento Mestre–De Loredo lejos está de enfriarse. Por el contrario, la fractura parece profundizarse en un año donde el radicalismo debería encarar su armado rumbo al 2027, con De Loredo lanzado a la gobernación y el PJ preparado para blindar la reelección de Martín Llaryora.
El “factor Milei” agrega tensión adicional: el corrimiento de varios dirigentes hacia La Libertad Avanza —entre ellos Luis Picat y Soledad Carrizo— abrió una grieta dentro de la propia tropa radical. Mientras Picat ya fue expulsado, Carrizo sigue siendo blanco de cuestionamientos por mantener su rol como delegada ante el Comité Nacional.
El plan Mestre: fechas definidas y presión interna
El mestrismo ya definió su cronograma político para condicionar al deloredismo. Según la lectura de la Carta Orgánica Partidaria (COP) que hacen los hombres del exintendente:
- 29 de septiembre de 2026: vence el mandato de la conducción encabezada por Marcos Ferrer.
- 1 de junio: debería realizarse el llamado a internas (90 días antes de la elección interna).
- 21 de junio: presentación de listas (40 días antes).
- 30 de agosto: fecha límite para realizar la interna, 30 días antes del inicio del nuevo mandato partidario.
Con este plan, Mestre busca obligar al oficialismo a mover piezas anticipadamente y evitar cualquier maniobra que prorrogue mandatos o altere los tiempos establecidos. En sus líneas internas repiten que “la renovación es indispensable” y que no aceptarán un partido “cerrado y funcional a un solo dirigente”.
El deloredismo contraataca: prórroga, orden y candidatura 2027
Mientras tanto, el espacio de Rodrigo de Loredo ya piensa 2026 como un año de contención y blindaje interno. Quieren evitar una nueva interna traumática y promover la continuidad de la conducción actual bajo el paraguas de la “estabilidad partidaria”.
Ferrer, que preside el partido y se alinea sin fisuras con De Loredo, también mira al Congreso Nacional para 2027, por lo que la prórroga de mandatos serviría como puente político hacia ese reacomodamiento.
Consultados por el calendario mestrista, en el deloredismo ironizan:
“¿Por qué esta vez sería distinto? Las prórrogas son parte de la vida del partido”.
Advertencias desde el interior: “No vamos al barro otra vez”
En el interior provincial, el enojo con Mestre crece. Dirigentes radicales que ya habían cuestionado su insistencia con la interna de 2025 anticiparon que habrá “un duro embate” si el exintendente vuelve a empujar al partido “al barro” para darle ventaja al PJ.
La acusación de “funcionalidad al peronismo” es una de las más repetidas por el entorno de De Loredo. El mestrismo, en cambio, responde que esa lectura busca “disciplinar” a quienes no se subordinan a la conducción actual.
De Loredo afianza su candidatura a gobernador
Con el 2027 en el horizonte, Rodrigo de Loredo ya dejó en claro que competirá por la gobernación. A partir del 10 de diciembre hará campaña desde el llano y promete un rol de candidato “24/7”. Pero no la tendrá fácil: en el armado opositor, Luis Juez y el libertario Gabriel Bornoroni ya muestran una alianza política que podría convertirlos en rivales internos de peso.
La foto política de la Legislativas del 26 de octubre —donde La Libertad Avanza y el Frente Cívico se potenciaron mutuamente— dejó claro que los libertarios se posicionan como un imán para sectores desencantados del radicalismo y del PRO.
De Loredo insiste en la formación de un gran frente no peronista y busca liderarlo, pero en esa mesa no está sentado aún: Juez y Bornoroni juegan su propio partido.
Un cierre nacional también tenso
Como si el clima cordobés fuera poco, el Comité Nacional de la UCR convocó a su plenario de renovación para el 12 de diciembre, donde también se expresarán las tensiones derivadas del avance libertario en varias provincias. Córdoba llega a ese cónclave con su interna al rojo vivo y sin señales de desescalar.
Empieza la temporada 2026 y el radicalismo vuelve a un déjà vu
La UCR cordobesa parece condenada a repetir su propia historia: cuando debería construir un proyecto competitivo para enfrentar al PJ, queda atrapada en su laberinto interno.
Ramón Mestre ya movió las primeras fichas. Rodrigo de Loredo prepara su defensa. El interior se impacienta. Y Milei, desde afuera pero con influencia creciente, reconfigura cada tablero.
La batalla 2026 ya comenzó, aunque falten meses para que las urnas internas hablen.
Y en el radicalismo cordobés, una vez más, la interna promete ser más dura que la elección general.
