Schiaretti cede la jefatura del bloque a Pichetto y reabre el debate por la marca parlamentaria

Golpeado por el resultado electoral del 26 de octubre y en plena reconfiguración del espacio que buscó instalar una “avenida del medio”, Juan Schiaretti decidió finalmente no disputar la presidencia del bloque con Miguel Ángel Pichetto cuando asuma su banca el próximo 3 de diciembre. La jugada, que fue comunicada esta semana al rionegrino a través de dirigentes cercanos al exgobernador, revela tanto el desgaste interno del schiarettismo como la necesidad de evitar un conflicto en un espacio que llega debilitado al nuevo período legislativo.

Un bloque en busca de identidad

De cara a la nueva composición del Congreso, la discusión inmediata que deberá saldar el espacio es el nombre del bloque. La alternativa es continuar como Encuentro Federal o relanzar Provincias Unidas, marca que algunos sectores pretenden instalar alentados por el consultor Guillermo Seita. Sin embargo, para los diputados que ya vienen trabajando desde hace años en la Cámara baja, Provincias Unidas arrastra un lastre evidente: después de las Legislativas de octubre, no es precisamente una bandera ganadora.

El nombre es lo de menos, lo nuestro es una fuerza parlamentaria que dio sus frutos”, planteó una fuente del espacio, dejando entrever que la prioridad pasa por sostener cohesión antes que por ensayar un rebranding improvisado. De todos modos, reconocen que el martes será el día en que se defina el tema, en el marco del cierre de decisiones que cada diputado debe llevar trabajadas durante el fin de semana.

Presiones cruzadas y necesidad de contención

Dentro de Córdoba, el debate sobre quién impulsaba a Schiaretti para presidir la bancada divide opiniones. Algunas fuentes parlamentarias sostienen que desde el llaryorismo se insistió —con llamados incluidos al eje Monzó-Massot— para que el exgobernador tomara el timón del bloque. Otros, en cambio, aseguran que fue el propio Schiaretti quien, tras la gira por Europa y un magro desempeño electoral, buscó recuperar centralidad en la escena nacional.

Lo cierto es que la tensión se descomprimió tras una conversación entre Pichetto y un dirigente de confianza del schiarettismo en Buenos Aires. Con ese puente tendido, el exmandatario cordobés cedió la conducción pero mantiene dudas sobre cuál será su rol real dentro del Congreso.

El rol incierto del “Gringo” en Diputados

La incógnita ahora se centra en cómo se desempeñará Schiaretti dentro de la Cámara baja. Su presencia en las sesiones no está en discusión, pero su nivel de participación en comisiones y debates técnicos aún es una duda abierta.

Hay que ver si ‘el Gringo’ quiere participar de las comisiones. A las sesiones va a ir, pero fuera del recinto es otra cosa”, admitió un dirigente del espacio, consciente de que la dinámica legislativa exige presencia constante, sobre todo en un Congreso donde el clima es cada vez más ríspido.

En paralelo, tanto en el schiarettismo como en el Congreso se descartó que no vaya a asumir su banca. Aun cuando circularon rumores de que podría pedir licencia luego de jurar, desde su entorno aseguran que formará parte de las sesiones extraordinarias, cuyo temario será cargado y le permitirá recuperar visibilidad sin necesidad de pelear por un liderazgo formal.

Una licencia improbable y un riesgo para Córdoba

En caso de que optara por pedir licencia tras asumir —algo que hoy desestiman— la decisión no habilitaría el ingreso del siguiente candidato en la lista. Eso implicaría dejar vacante una banca por Córdoba, un perjuicio directo para el gobernador Martín Llaryora a la hora de negociar votos con la Casa Rosada.

Con ese escenario sobre la mesa, el schiarettismo descarta moverse en esa dirección: perder un diputado en un Congreso fragmentado sería un costo político innecesario para un peronismo cordobés que ya enfrenta tensiones internas crecientes.

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