Los aumentos de combustibles y servicios públicos volvieron a exponer una realidad incómoda para el Gobierno nacional y provincial: la inflación real corre por afuera del relato oficial, y se acelera silenciosamente en rubros clave para la vida diaria y la actividad económica.

Mientras las petroleras dejaron de anunciar públicamente sus subas —una práctica que antes generaba polémica pero al menos ofrecía transparencia—, los aumentos siguen su marcha sin pausa. Y lo hacen a un ritmo que triplica o directamente duplica al Índice de Precios al Consumidor (IPC), ese indicador que las administraciones utilizan como referencia para mostrar control.
Combustibles: una inflación paralela del 32% en lo que va del año
Entre enero y octubre de 2025, la nafta súper aumentó más de un 32%, y la Premium casi un 25%. Son cifras que contradicen de frente cualquier discurso de estabilidad. Pero lo más grave es lo ocurrido en los últimos dos meses: entre septiembre y octubre, las naftas subieron entre 8,5% y 10,4%, más del doble de la inflación oficial del 4,5%.
No se trata de una petrolera aislada ni de un ajuste puntual: es un patrón que atraviesa a todo el sector.
Shell
- Súper: $1556 → $1689 (+8,5%)
- V Power Nafta: $1862 → $1985
- Diesel: $1604 → $1699
- V Power Diesel: $1799 → $1899
- GNC: se mantiene en $630
YPF
- Súper: $1460 → $1612 (+10,4%)
- Infinia: $1682 → $1836
- Infinia Diesel: $1629 → $1669
Puma
- Súper: $1449 → $1641 (+9,4%)
- Ion Diesel: $1699 → $1875
- Max Premium: $1699 → $1937
Axion
- Súper: $1483 → $1626 (+9,6%)
- Quantum: $1759 → $1909
- Diesel: $1582 → $1681
- Quantum Diesel: $1724 → $1919
Los números son contundentes: el combustible —insumo vital para el transporte, la logística y, en consecuencia, los precios de toda la economía— aumenta al doble de la inflación mientras el Estado mira para otro lado. Y ni Nación ni Provincia han dado explicaciones claras sobre esta dinámica que erosiona salarios y golpea al interior productivo.
Aguas Cordobesas: otro aumento y un acumulado anual del 53,8%
Mientras los combustibles presionan por un lado, en Córdoba las tarifas de servicios siguen el mismo camino. El Ersep autorizó un nuevo aumento del 8,27% para Aguas Cordobesas, que empezará a impactar en las boletas de diciembre.
Se trata del cuarto incremento del año, en un sector que condiciona costos familiares y empresariales, pero que rara vez es parte central de la agenda política.
Aumentos de 2025:
- Febrero: 19,1%
- Mayo: 12,3%
- Agosto: 8,81%
- Diciembre: 8,27%
Con este último ajuste, la suba anual asciende a un 53,8%, muy por encima de cualquier pauta inflacionaria oficial. Incluso descontando los aumentos vinculados a costos de 2024, las subas correspondientes exclusivamente al período enero–septiembre representan un 30,5%.
Es decir, mientras los discursos oficiales hablan de “recuperación”, “ordenamiento” o “estabilidad”, las tarifas de un servicio básico esencial duplican o triplican la inflación real que enfrentan los hogares cordobeses.
Silencio político y costos sociales
Lo más llamativo no son solo los porcentajes, sino la falta de reacción política.
Ni Nación cuestiona a las petroleras, ni la Provincia explica por qué los cordobeses vuelven a encabezar los rankings de tarifas altas. El silencio se volvió la respuesta habitual ante aumentos que impactan directo en el bolsillo.
En un país donde la inflación dejó de ser la excepción para convertirse en sistema, los aumentos de combustibles y servicios públicos dejan en evidencia algo incómodo:
la inflación real está descontrolada, aunque ya nadie se anime a decirlo en voz alta.
Para los ciudadanos, en cambio, no hace falta ningún indicador técnico: la inflación se mide en el surtidor y en las boletas. Ahí no hay relato que aguante.
