El primer año de Llaryora encendió la grieta en la Unicameral

La discusión por la rendición de cuentas del ejercicio 2024 detonó una de las sesiones más tensas del año en la Legislatura unicameral. Con números ajustados, discursos encendidos y pases de factura internos y externos, el oficialismo logró aprobar —por un solo voto— el balance del primer año de gestión de Martín Llaryora. La batalla dejó heridas expuestas y anticipó el escenario caliente que espera al proyecto de Presupuesto 2026.

Una votación al límite y alianzas que crujen

La oposición, casi en pleno (con la excepción de la ausente Graciela Bisotto), rechazó la cuenta de inversión del 2024. Pero el PJ logró imponerse 35 a 34, gracias al aporte clave de Bernardo Knipscheer (delasotista), Federico Alesandri (cristinista reconfigurado como aliado oficialista) y la legisladora Karina Bruno.

La ajustada mayoría dejó al descubierto la fragilidad del armado legislativo y alimentó suspicacias en los bloques opositores. Bisotto, radical escindida y ausente en la votación, se convirtió en blanco de cuestionamientos de los sectores más duros de Juntos por el Cambio.

La pulseada se dio en paralelo al ingreso formal del Presupuesto 2026, que prevé gastos por $11,44 billones e ingresos por $11,88 billones, atravesado por el anuncio del Gobierno provincial de un “plan histórico” de reducción impositiva con un costo fiscal de 600 millones de dólares. Ese marco económico se convirtió en munición gruesa para ambos lados.

El oficialismo: superávit, obra pública y “triple shock”

El schiarettista Ricardo Sosa defendió la rendición con una narrativa centrada en la resiliencia fiscal. Habló de un “triple shock” que habría devastado a cualquier provincia sin orden administrativo: una caída del 10% en la actividad económica, 220% de inflación anual y una merma del 76% en las transferencias nacionales en términos reales.

Pese a ese escenario, Sosa destacó:

  • Superávit corriente de $1,4 billón (18% de los ingresos corrientes)
  • Superávit financiero de $181 mil millones
  • Reducción del stock de deuda en USD 68 millones
  • Obra pública equivalente al 14% del gasto total, unos $1,06 billones

“La provincia no sólo cubrió gastos operativos y de inversión con recursos propios, sino que cerró el año sin recurrir a endeudamiento”, enfatizó. Además, citó el respaldo reciente de una calificadora internacional como prueba de “seriedad y previsibilidad”.

La oposición: acusaciones de falta de transparencia y “superávit dibujado”

El rechazo opositor fue contundente y variado, pero convergió en un punto: la desconfianza en los mecanismos de control del Gobierno provincial.

UCR, PRO, Frente Cívico y libertarios coincidieron en tres ejes:

  1. Debate extemporáneo: seis meses de demora y una aprobación “a las apuradas”, cuestionó el PRO.
  2. Falta de control preventivo: organismos descentralizados sin auditoría y agencias que —según denunciaron— “cambian de nombre pero no de opacidad”.
  3. Prioridades erróneas en el gasto: ajustes en áreas sociales sensibles, especialmente discapacidad.

La radical Alejandra Ferraro criticó “un Estado que gasta sin explicar y ejecuta sin rendir cuentas”, mientras Brenda Austin apuntó directamente al corazón del presupuesto social: denunció una caída del 79,9% en la protección integral de personas con discapacidad.

Desde el juecismo, Walter Nostrala habló de “excesos”, contrataciones irregulares y documentación faltante: “Hace años que no soportan los controles”, lanzó. Rodrigo Agrelo (CC) fue más al hueso: “Han dibujado el superávit”.

Agustín Spaccesi, en tanto, selló el rechazo libertario: “No avalamos una cuenta sin transparencia y sin la seriedad institucional mínima”.

Un anticipo del clima legislativo que viene

El oficialismo respondió con insistencia en la “responsabilidad fiscal” y en el cumplimiento formal de la ley, pero la temperatura del recinto dejó claro que el debate por el paquete económico 2026 será igual o más ríspido.

El cronograma ya está definido:

  • 3 de diciembre: primera lectura del Presupuesto y leyes económicas
  • Audiencia pública días después
  • 17 de diciembre: segunda lectura y aprobación definitiva

El tratamiento de la rendición de cuentas, que entró “a destiempo”, dejó una grieta más profunda entre el PJ y la oposición. Pero también mostró que el tablero legislativo está lejos de estar cristalizado: cada voto cuenta, cada ausencia pesa y cada movimiento anticipa las tensiones de un año en el que Llaryora buscará blindar su proyecto hacia 2027.

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