Con el final del mandato de Martín Lousteau a la vuelta de la esquina, el radicalismo nacional ingresó en una fase de ebullición. La interna que se avecina promete no solo un reordenamiento dirigencial sino también una redefinición del rumbo político de un partido que, tras años de tensiones y pérdida de influencia, busca reposicionarse. Y como ocurre en cada reacomodamiento nacional, Córdoba vuelve a convertirse en un tablero clave: tres de los principales presidenciables radicales tienen base propia en el distrito, lo que reaviva la rosca provincial y nacional.

El 15 de diciembre marcará el cierre formal del ciclo de Lousteau al frente del Comité Nacional. Un período criticado incluso por voces que hasta hace poco lo acompañaban, señalando su “parálisis” en la conducción, su falta de estrategia y el agravamiento de la crisis interna. En ese vacío emergen cuatro nombres que, con distintos niveles de estructura, ambición y respaldo territorial, buscan disputar el liderazgo: Gustavo Valdés, Alfredo Cornejo, Maximiliano Abad y, más recientemente, Mario Negri.
Valdés: proyección nacional y dudas sobre el futuro de Bee Sellares en Córdoba
Gustavo Valdés dejará la gobernación de Corrientes el próximo 10 de diciembre, pero su influencia política dista mucho de agotarse. En Córdoba mantiene una estructura activa a través de Javier Bee Sellares y un conjunto de concejales y legisladores que responden a su armado. El propio Bee Sellares ratificó su intención de regresar a la provincia para enfocarse en su proyecto de competir por la intendencia de la ciudad.
Sin embargo, dentro de otros sectores radicales cordobeses circula otra lectura: si Valdés avanza con firmeza en la disputa por la conducción nacional, el plan local podría quedar en pausa. En esa lógica, Bee Sellares podría quedar absorbido por la rosca partidaria nacional, priorizando el juego grande en lugar de la pelea por el Palacio 6 de Julio. A eso se suma un factor adicional: la eventual permanencia del correntino en el esquema de poder provincial, una vez que Juan Pablo Valdés —su hermano— asuma como gobernador.
Cornejo: respaldo interno y una agenda alineada al gobierno nacional
En un esquema similar aparece Alfredo Cornejo, actual gobernador de Mendoza. Su nombre circula con fuerza dentro de la UCR por su volumen político, su experiencia y su estructura. Sin embargo, a diferencia de Valdés, Cornejo tiene dos años más de gestión por delante, lo que limita su disponibilidad para encarar una presidencia partidaria que requerirá dedicación exclusiva en un momento crítico.
Las diferencias entre ambos dirigentes no son solo de timing institucional. También divergen en su vínculo con el gobierno de Javier Milei.
- Valdés intentó en las legislativas tejer un acuerdo con La Libertad Avanza, aunque la alianza quedó trunca y terminó recayendo en Provincias Unidas.
- Cornejo, en cambio, se integró sin vueltas al armado de Karina Milei en las elecciones de medio término, una jugada que hoy le suma interlocución directa en la Casa Rosada.
Abad: la alternativa bonaerense y el quiebre con Lousteau
El tercer nombre en escena es el de Maximiliano Abad, presidente del radicalismo bonaerense. Con vínculos aceitados con Cornejo, Abad aparece como una alternativa que busca ordenar al partido desde una lógica de recambio y disciplina interna. Su distanciamiento de Lousteau fue explícito: desde su entorno lanzaron duras críticas tanto al senador como a Facundo Manes, acusándolos de intentar “kirchnerizar” el radicalismo.
Ese posicionamiento le ganó la simpatía de sectores que reclaman una conducción más pragmática y menos errática.
Una UCR debilitada y con urgencia de recomposición
El escenario interno es crítico: tras las últimas elecciones, la UCR sufrió una fuerte pérdida de representatividad tanto en Diputados como en el Senado. Esa baja en su peso parlamentario repercute no solo en la capacidad de negociación política sino también en la estructura económica y funcionamiento del partido. En otras palabras, el nuevo presidente radical tendrá que hacerse cargo de un espacio con menos poder, menos recursos y más conflictos internos que nunca.
Negri reaparece: un mensaje de unidad y una incógnita nacional
En las últimas horas volvió a tomar relevancia el nombre de Mario Negri, histórico dirigente cordobés y una referencia del radicalismo interior. Aunque no hay señales firmes de que pretenda disputar la conducción nacional, su recorrida por la provincia durante el fin de semana —con un discurso centrado en la unidad— encendió especulaciones.
En Córdoba interpretaron esas palabras como un mensaje hacia el ordenamiento interno local. A nivel nacional, todavía no figura como un jugador activo, pero no lo descartan como alternativa si fracasa la negociación por integrar la Auditoría General de la Nación.
El tablero en movimiento
Con Valdés, Cornejo, Abad y Negri moviendo sus fichas, la UCR se encamina hacia una de las internas más complejas de los últimos años. El desafío será reconstruir liderazgo, recuperar territorialidad y redefinir su identidad frente al avance del mileísmo y la fragmentación opositora. Córdoba, una vez más, aparece como un escenario decisivo para medir fuerzas, ordenar dirigencias y proyectar candidaturas nacionales.
El radicalismo inicia así su temporada de rosca: acelerada, incierta y con la sensación de que, por primera vez en mucho tiempo, cualquier desenlace es posible.
