Llaryora mueve fichas para blindar su proyecto

Con la brújula puesta en su reelección y ante un peronismo cordobés que acusó el golpe en las Legislativas, el gobernador Martín Llaryora decidió acelerar una reconfiguración interna que pretende ordenar al PJ, contener fracturas y evitar que la ola nacional termine abriéndoles una grieta interna que, según temen en el Centro Cívico, podría ser más peligrosa que la clásica división kirchnerismo–anti-kirchnerismo.

El mandatario no solo tomó nota del efecto de Defendamos Córdoba, el armado que llevó a Natalia de la Sota en la boleta y que expuso un malestar latente en sectores históricamente peronistas: también resolvió ocuparse antes de que los diagnósticos ajenos se conviertan en profecías de un “fin de ciclo”. En ese marco, puso en marcha un plan que aborda seis frentes simultáneos, delegando funciones y distribuyendo responsabilidades entre dirigentes de máxima confianza.


Reactivación formal del PJ: Torres Lima abre el juego

El proceso de reactivación partidaria ya empezó bajo la supervisión del presidente provisional de la Legislatura, Facundo Torres Lima, quien incluso antes de las elecciones reabrió la sede partidaria y comenzó a atraer a dirigentes sindicales. El gesto es más simbólico que operativo, pero cumple el objetivo de mostrar movimiento en una estructura que venía con signos de desgaste.

En el Centro Cívico reconocen que el partido estaba “a media máquina” y que era indispensable reactivar la vida interna antes de pedir disciplina territorial.


Convocatoria a internas: la fecha, en manos del gobernador

La definición del llamado a internas será una decisión personal del gobernador, que también encabezará la negociación con las distintas tribus del oficialismo para acordar la distribución de cargos partidarios.
Para esa tarea, lo asistirá Juan Manuel Cid, exlegislador y actual miembro del directorio del Banco de Córdoba, uno de los operadores más leales del llaryorismo.

La jugada busca un equilibrio delicado: ordenar sin imponer, pero dejando claro que el centro de gravedad del PJ seguirá en manos del gobernador.


Revisión de liderazgos regionales: alineamiento y resultados bajo la lupa

Este es uno de los frentes más sensibles. La revisión de los liderazgos departamentales y regionales estará en manos de un equipo integrado por Manuel Calvo, Sergio Busso, Gustavo Brandán y David Consalvi.

Los criterios serán estrictos:

  • Resultados en las últimas elecciones,
  • fidelidad al gobernador
  • y salud de las gestiones municipales.

Para este último punto, el ministro de Economía Guillermo Acosta prepara un informe detallado sobre la situación fiscal de cada municipio, muchos de los cuales —según trascendió— pidieron asistencia para pagar aguinaldos. Ese dato puede convertirse en una herramienta de negociación política de alto calibre.


Renovación dirigencial en la capital: el frente más delicado

La pulseada por la Capital es considerada la madre de todas las batallas. Llaryora manejará este frente de forma directa, en coordinación con Alejandra Vigo y el intendente Daniel Passerini.

Aunque no hay definiciones, en los pasillos del Centro Cívico circula una versión: trasladar a dirigentes territoriales de la Capital a cargos provinciales para darles rodaje, gestión y recursos, y ponerlos en condiciones de disputar la renovación interna.

La movida, si avanza, modificaría el mapa político capitalino, donde el peronismo pretende evitar estancamientos y construir nuevas referencias para 2027.


Blindaje sindical: una CGT “llaryorista” en formación

En paralelo, el gobernador busca fortalecer su relación con el sindicalismo. En algunos sectores hablan directamente de la gestación de una CGT llaryorista, con figuras como Pablo Chacón, Gustavo Pedrocca y Ricardo Moreno como principales articuladores.

El enlace con el Centro Cívico sería Julián López, ministro de Justicia.

El objetivo:

  • cerrar filas antes de que la reforma laboral que impulsa la Casa Rosada dinamite la agenda gremial,
  • y bloquear intentos de sectores delasotistas de recuperar influencia en el mundo sindical.

Control y reorganización de los movimientos sociales

Tras las elecciones provinciales, donde tuvieron un rol visible, los movimientos sociales perdieron centralidad con el arribo de La Libertad Avanza al poder nacional. Hoy, su presencia se diluyó y el Gobierno provincial planea exigirles territorialidad y resultados concretos.

La responsabilidad de “ordenar” este frente recae en Laura Jure, ministra de Desarrollo Social, quien monitoreará su despliegue y su real capacidad de movilización.


Una reconfiguración con destino 2027

La apuesta de Llaryora es clara: ordenar su coalición antes de que el desgaste electoral se convierta en un problema estructural. Reconfigurar el PJ es, en los hechos, el primer capítulo de la estrategia para su reelección.

El desafío será contener tensiones acumuladas, evitar fugas y reconstruir un mensaje de poder después de una elección que dejó más dudas que certezas.
El gobernador se mueve rápido, pero el peronismo cordobés —acostumbrado a décadas de liderazgo delasotista— enfrenta una transición compleja: una renovación que nadie discutía puertas adentro, pero que ahora deberá validarse territorialmente.

El tablero está en movimiento. Y las próximas semanas empezarán a mostrar qué sectores se acomodan, quiénes resisten y cuánto margen real tiene un gobernador que decidió, esta vez, ocuparse directamente de su partido.

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