Desde este sábado, el transporte urbano de Córdoba cuesta $1.720, un incremento del 8,8% que la Municipalidad atribuye a un aumento de más del 30% en los costos operativos durante los últimos cinco meses. Sin embargo, más allá de los argumentos técnicos, el ajuste vuelve a golpear a los usuarios, que enfrentan una seguidilla de subas en un servicio que sigue generando fuertes cuestionamientos por su calidad, frecuencia y cobertura.

Un aumento que se repite y una explicación que ya suena conocida
El Ejecutivo municipal justificó el incremento señalando que combustibles, insumos y salarios se dispararon más del 30% desde el último reajuste. Al mismo tiempo, aclaró que el precio sigue por debajo del “valor técnico”, estimado en $1.955, por lo que el municipio asegura que seguirá subsidiando parte del costo del pasaje.
No es la primera vez que la Municipalidad utiliza este argumento, que se volvió casi un mantra cada vez que la tarifa sube. Lo cierto es que, para miles de cordobeses, la explicación resulta insuficiente cuando la realidad cotidiana muestra coches llenos, demoras, recorridos recortados y un servicio que difícilmente justifica una tarifa que ya roza los $2.000.
A eso se suma un detalle no menor: desde la eliminación del Fondo Compensador del Interior por parte del Gobierno Nacional, Córdoba sostiene el sistema con recursos propios. Pero esa decisión —que la gestión local resalta como “un esfuerzo”— no ha estado acompañada por una estrategia clara para transparentar costos, mejorar el servicio o discutir seriamente cómo se financia el transporte en la ciudad.
Tarifa Social: un alivio para algunos, pero no para todos
El municipio informó que 134.000 usuarios mantendrán el descuento de la Tarifa Social Federal, pagando $774 por viaje, un beneficio del 55%. Entre ellos, jubilados, personas con discapacidad, trabajadores de casas particulares y titulares de programas sociales.
Si bien este subsidio representa un alivio para sectores vulnerables, la pregunta inevitable es qué ocurre con el resto de los usuarios —la mayoría— que todos los meses absorben aumentos que superan con creces la evolución de salarios y jubilaciones.
Los taxis también bajo presión: suben los seguros 25%
Mientras el transporte urbano aumenta, los taxistas enfrentan otro golpe al bolsillo. El Sindicato de Conductores de Taxis alertó por un incremento del 25% en las primas de seguros desde enero de 2026, como consecuencia de la Resolución 589/2025 de la Superintendencia de Seguros de la Nación.
El gremio, encabezado por Claudio López, advirtió que este ajuste “se trasladará directamente al bolsillo del taxista”, en un contexto de recesión, baja demanda y una actividad que ya viene golpeada por la competencia informal y plataformas digitales.
A este escenario se suma un dato alarmante: solo dos aseguradoras mantienen solvencia para brindar cobertura adecuada, mientras que otras continúan operando con riesgo financiero y sin sanciones del organismo de control, según denunció el sindicato.
Un sistema que encarece sin mejorar
El incremento del boleto y el ajuste en los seguros de taxis dejan expuesta una realidad incómoda: el transporte en Córdoba es cada vez más caro, pero no necesariamente mejor.
La discusión de fondo —cómo financiar un servicio público esencial, garantizar su calidad y evitar que el costo recaiga exclusivamente en los usuarios— sigue sin resolverse. Las autoridades apuntan al Gobierno Nacional por el retiro de subsidios; los usuarios reclaman por un servicio que no condice con lo que pagan; y los trabajadores del sector advierten que los aumentos en taxis y colectivos los dejan al borde del colapso económico.
En una ciudad donde el transporte es indispensable y al mismo tiempo uno de los principales focos de malestar social, la falta de una política integral, transparente y sostenida vuelve a tensar el clima. Y mientras la discusión de fondo se posterga, el costo del viaje —literal y metafóricamente— sigue aumentando.
