Escándalo en la Unicameral: Una vez más el oficialismo no cumplió con su palabra

El oficialismo de Hacemos Unidos por Córdoba volvió a quedar en el centro de la polémica tras un nuevo episodio de desprolijidad institucional en la Legislatura. En medio de una sesión que prometía debatir temas de fuerte impacto —como la reducción de agencias estatales, el control de Apross, la seguridad y la publicidad oficial—, el bloque de la Unión Cívica Radical (UCR) decidió levantarse de sus bancas luego de que el oficialismo incumpliera un acuerdo parlamentario básico alcanzado horas antes.

Según denunciaron los legisladores radicales, durante la reunión de labor parlamentaria se había establecido de común acuerdo que todas las votaciones se realizarían por sistema electrónico, garantizando transparencia y registro público de cada decisión. Sin embargo, una vez iniciada la sesión, el oficialismo se negó a cumplir con lo pactado y forzó la votación manual, una maniobra que la oposición calificó como un atropello.

“Cambiar las reglas del juego es una falta de respeto”

En un comunicado difundido por Prensa Bloque UCR, los radicales fueron contundentes:

“Una vez más el oficialismo no cumplió con su palabra. Cambiar las reglas durante el juego es, de mínima, una falta de respeto y de ética, no solo hacia nosotros sino hacia cada uno de los cordobeses que nos votaron y nos pusieron en estas bancas”.

Desde el bloque opositor también apuntaron directamente al presidente de la bancada oficialista, quien —según señalan— “ni siquiera participó de la reunión de labor parlamentaria”, pese a ser el encargado de representar a la mayoría en ese ámbito. La respuesta oficialista, lejos de calmar los ánimos, fue aún más provocadora: calificaron el reclamo como “un circo más de la oposición”, evidenciando un tono de desprecio hacia el debate parlamentario y la institucionalidad.

Autoritarismo y descomposición interna

El malestar opositor no solo se debe a este episodio puntual, sino a lo que describen como un modo sistemático de conducción autoritaria por parte del oficialismo. “Estas actitudes no son nuevas, pero llega un punto en el que no es posible seguir soportando el atropello, la falta de respeto, el cambio constante en las reglas de juego, la sobreactuación y, sobre todas las cosas, el incumplimiento de las reglas de la democracia”, remarcaron desde el radicalismo.

El legislador Miguel Nicolás fue aún más directo al exponer el trasfondo político de la crisis:

“Hacemos Unidos por Córdoba se derrumba luego del fracaso en las elecciones. No pueden ponerse de acuerdo ni para conducir una sesión que se tornó escandalosa por la pésima conducción autoritaria de Miriam Prunotto y del bloque oficialista.
Se le cae la careta del falso cordobesismo.”
Miguel O. Nicolás, Legislador Provincial – Bloque UCR

Un oficialismo desgastado que no logra recomponerse

El episodio refleja un deterioro creciente dentro de Hacemos Unidos por Córdoba, que intenta mostrarse cohesionado mientras sufre internas, desgaste y pérdida de legitimidad tras los últimos resultados electorales. La conducción de Miriam Prunotto en la Vicegobernación —ya cuestionada por su estilo personalista— vuelve a quedar en el ojo de la tormenta por su falta de manejo político y por decisiones que, lejos de fortalecer la institucionalidad, profundizan el malestar dentro del recinto.

Para la oposición, el mensaje es claro: no se trata solo de una cuestión reglamentaria, sino de una forma de hacer política. “El oficialismo elige la imposición por sobre el consenso, el silencio por sobre el debate y la obediencia por sobre la transparencia”, resumió un legislador radical.

26 años de poder, una forma de hacer política que se agota

El comunicado del bloque radical cierra con una frase que sintetiza el hartazgo opositor:

“26 años de peronismo son demasiados”.

La escena vivida en la Legislatura cordobesa no fue una anécdota menor. Fue la expresión visible de un modelo político que, tras más de dos décadas en el poder, muestra signos de desgaste, intolerancia y desconexión con las reglas más básicas de la convivencia democrática.
Mientras el oficialismo intenta sostener su relato de “cordobesismo ejemplar”, las fisuras internas y el desprecio por los acuerdos institucionales exponen cada vez más un poder que se siente cómodo en el autoritarismo y que parece haber perdido la capacidad de escuchar.

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