Llaryora y Santilli: reunión en buen clima, pero con más dudas que certezas

El gobernador Martín Llaryora encara otra parada clave en su compleja relación con el gobierno libertario. Esta vez, el escenario será la Casa Rosada y el interlocutor, el flamante ministro del Interior, Diego Santilli. El encuentro, previsto para este lunes a las 16.30, se da en medio de una etapa de reconfiguración política nacional y de fuertes tensiones fiscales entre la Nación y las provincias.

Según fuentes del Panal, el clima será “cordial”, pero sin promesas de resultados inmediatos. “El gobernador va a escuchar, pero la agenda la tiene que poner el anfitrión”, aseguran cerca de Llaryora, marcando una postura prudente ante el desembarco del exvicejefe de Gobierno porteño en la mesa de negociaciones con los mandatarios provinciales.

De los contactos previos al cara a cara

El diálogo entre ambos no es nuevo. Llaryora y Santilli hablaron por teléfono el viernes y volvieron a verse el sábado en Buenos Aires, durante el acto por el 160° aniversario de la Sociedad Rural. Allí también estuvieron figuras del gabinete libertario como Manuel Adorni, Sandra Petovello, Patricia Bullrich y Luis Petri. “Hubo buen trato, pero todavía nada cerrado”, deslizó un asesor del gobernador.

En esa charla informal, Llaryora insistió en su reclamo por el fin de las retenciones al campo —una bandera que vuelve a enarbolar en cada visita a los sectores productivos— y en la necesidad de dar previsibilidad al esquema de coparticipación y transferencias. Córdoba, dicen en el Panal, “cumple, pero no se resigna”.

El encuentro formal de hoy se inscribe en la ronda de diálogo impulsada por Javier Milei para garantizar apoyo al Presupuesto 2026 y a las llamadas “leyes de larga duración”, una agenda de reformas que busca consolidar su proyecto político hacia la segunda mitad del mandato. Antes de Llaryora, ya pasaron por la Casa Rosada el chubutense Ignacio Torres (PRO) y el catamarqueño Raúl Jalil (peronismo dialoguista).

Córdoba, pieza clave para Milei

Córdoba sigue siendo una provincia estratégica para el Gobierno nacional. El fuerte desempeño libertario en las últimas legislativas —que dejó a Provincias Unidas con una diferencia de 14 puntos— reforzó el interés de la Casa Rosada en fortalecer vínculos y alinear apoyos.

En ese tablero aparece la figura de Gabriel Bornoroni, diputado y dirigente cercano a Karina Milei, quien se perfila como el “referente libertario cordobés” y potencial candidato en 2027, año en que además se renovarán las tres bancas del Senado por la provincia. Santilli, a quien Karina le reportará directamente, deberá equilibrar las demandas federales con los intereses políticos de la “hermanísima”.

Reclamos con respaldo judicial y temas pendientes

A diferencia de otros gobernadores, Llaryora llega a la reunión con algunos temas parcialmente resueltos. Por un lado, la Nación ya autorizó a Córdoba a tomar deuda. Por otro, la Corte Suprema falló a favor del reclamo provincial por el financiamiento del déficit de la Caja de Jubilaciones, obligando al Estado nacional a cubrir parte de ese rojo.

Sin embargo, lo acordado con el Ministerio de Economía está lejos de ser suficiente: el envío mensual de 5 mil millones de pesos apenas cubre un tercio del déficit, que ronda los 15 mil millones. Otros asuntos, como la financiación de la Autovía 19 o la coparticipación del impuesto a los combustibles, siguen en suspenso.

La herida abierta del sistema jubilatorio

El tema previsional se ha convertido en un dolor de cabeza político para Llaryora. Las leyes de ajuste y el diferimiento de los aumentos despertaron malestar entre los jubilados, docentes y empleados públicos. Ese descontento —reconocen en el propio oficialismo— influyó en el resultado electoral adverso del 26 de octubre.

En silencio, un grupo de jubilados está reuniendo firmas para impulsar por iniciativa popular una ley que restituya el 82% móvil. La iniciativa ya reunió el número necesario de adhesiones para obtener dictamen judicial, y seis bloques opositores expresaron su apoyo a la propuesta.

Esa presión podría estar detrás de los recientes movimientos políticos en la Legislatura. La incorporación del legislador Federico Alesandri al bloque de Hacemos Unidos busca no sólo reforzar el número oficialista, sino también evitar fugas en votaciones sensibles, especialmente en temas previsionales.

Expectativas medidas y una negociación a largo plazo

Llaryora llega al despacho de Santilli con el libreto aprendido: mostrarse dialoguista, defender los intereses de Córdoba y evitar confrontaciones abiertas. Pero en el Panal saben que la buena sintonía no garantiza resultados. La experiencia con Guillermo Francos dejó una enseñanza: “El clima era óptimo, pero las resoluciones no llegaban”.

Por ahora, la estrategia del gobernador será separar las demandas de gestión provincial —Caja, obras y fondos específicos— de las discusiones colectivas del bloque Provincias Unidas, donde se definirán las posturas sobre el Presupuesto y las reformas laboral y fiscal.

La incógnita es si Santilli aceptará esa “cirugía fina” entre lo político y lo técnico, o si el nuevo ministro intentará un acuerdo global, en el que los votos provinciales sean la moneda de cambio para la asistencia financiera.

Lo cierto es que Córdoba vuelve a estar en el centro de la conversación nacional. Y, aunque la reunión de esta tarde prometa “buen clima”, el gobernador sabe que en la Argentina de Milei el clima cambia rápido —y que cada gesto, incluso una sonrisa, puede tener costo político.

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