El radicalismo cordobés intenta reacomodarse tras su peor resultado electoral en décadas. Rodrigo de Loredo confirma su proyecto para la gobernación de 2027 mientras Ramón Mestre resiste y el “factor Milei” divide aguas en el centenario partido.

En la UCR de Córdoba comenzó oficialmente la carrera hacia el 2027. Rodrigo de Loredo confirmó que buscará la gobernación y desde su entorno ratificaron que es el “candidato natural” del radicalismo provincial. La definición, que no sorprende a nadie dentro del partido, llega en un momento complejo para los boina blanca: tras el “resultado catastrófico” del 26 de octubre, el radicalismo intenta procesar una derrota que dejó heridas profundas y un escenario político teñido de violeta libertario.
“Nunca se abandonó esa idea”, deslizaron fuentes del círculo deloredista, en referencia al proyecto que el diputado nacional había decidido postergar tras marginarse de la pelea legislativa de este año, marcada por una interna que terminó implosionando al partido. Ahora, con la mirada puesta en 2027, el objetivo es ordenar a la UCR detrás de su figura y evitar que el desgaste interno vuelva a jugar a favor del peronismo cordobés.
De Loredo, el “candidato natural”
Mientras cumple sus últimos meses de mandato en la Cámara de Diputados, De Loredo trabaja en silencio pero con intensidad. Su entorno lo alienta a formalizar la candidatura a comienzos de 2026, bajo la idea de que su lanzamiento funcione como “factor ordenador y aspiracional” en una UCR necesitada de liderazgos claros.
La estrategia no es menor: Córdoba podría celebrar sus elecciones provinciales a inicios de 2027, lo que deja poco margen para improvisaciones. En el tablero opositor, asoman nombres como Luis Juez, quien no descarta volver a competir, y Gabriel Bornoroni, referente de La Libertad Avanza (LLA) en la provincia y una de las figuras fortalecidas por el fenómeno Milei.
La interna sin paz: Mestre no se rinde
Sin embargo, la interna radical no da tregua. Ramón Mestre, que encabezó la “Lista 3” pura en las últimas legislativas y cosechó un magro 3%, busca mantenerse en el ring político. “Pese al resultado catastrófico, Mestre quiere dar pelea”, admiten incluso entre los suyos. El exintendente de Córdoba prepara un asado con sus fiscales y aliados que, más que un gesto de agradecimiento, se perfila como un acto de resistencia política frente al avance del deloredismo.
Desde el interior provincial, los radicales le reclaman que dé un paso al costado. “Ya está, para la mano, hermano”, le advirtió un correligionario, reflejando el hartazgo que dejó la judicialización de la interna. Para muchos, Mestre fue “funcional al PJ” en la división que terminó allanando el camino a los libertarios y al oficialismo provincial.
Factor Milei: el dilema radical
El ascenso libertario es hoy el gran punto de inflexión para la UCR cordobesa. Mientras el partido intenta definir su identidad, Javier Milei sigue marcando el pulso del debate político. De Loredo se muestra pragmático y no descarta una futura alianza con LLA para enfrentar al peronismo, que gobierna la provincia desde hace 26 años. “Para ganar hay que sumar a todos, incluidos los libertarios”, sintetizó un dirigente radical con base en el interior.
Del otro lado, el mestrismo y el núcleo alfonsinista mantienen una posición de resistencia. “La misión era salvar al partido de la barbarie política de los que querían llevarnos con Milei, y lo logramos”, sostienen los referentes de Identidad y Conducta Radical, el espacio liderado por Carlos Becerra y Martín Lucas. Pero la réplica del deloredismo fue lapidaria: “Lo de Mestre está game over”.
Los realineamientos y las fugas
La reconfiguración del mapa opositor también se siente en el Congreso. Tras la victoria de Milei en octubre, varios legisladores cordobeses del PRO ya migraron hacia el oficialismo violeta. El caso del villamariense Luis Picat, que oficializó su pase a LLA, no sorprendió a nadie: “Ya estaba fuera de la UCR”, deslizan con ironía desde el bloque radical.
En cambio, la situación de Soledad Carrizo genera más ruido. La diputada, cercana a De Loredo y al mendocino Alfredo Cornejo, fue vista celebrando la noche del 26-O en el búnker libertario. Aunque su mandato concluye en diciembre, Carrizo ocupa un rol clave como primera delegada de Córdoba ante el Comité Nacional de la UCR, donde el debate sobre el rumbo del partido promete ser igual de áspero que en la provincia.
Camino al 2027: renovación o ruptura
El año próximo será decisivo. Mestre buscará internas para disputar la conducción partidaria hacia septiembre, mientras el deloredismo insiste en renovar el mandato de Marcos Ferrer al frente de la UCR cordobesa sin necesidad de volver “al barro”.
El desafío será evitar que la disputa interna vuelva a ser funcional al peronismo, en un escenario donde Milei y su influencia libertaria siguen alterando los equilibrios tradicionales. De Loredo se prepara para esa batalla con una premisa clara: convertir a la UCR en un actor competitivo dentro de un frente más amplio que logre disputarle el poder al oficialismo provincial.
Pero, como en cada capítulo del radicalismo cordobés, el desenlace dependerá menos de los discursos y más de la capacidad de sus dirigentes para resolver una pregunta que los persigue desde hace años:
¿Quieren volver a gobernar Córdoba o prefieren seguir peleando entre ellos?
