Córdoba celebró los 100 años del Tribunal Superior de Justicia

El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Córdoba celebró este viernes un siglo de vida institucional con un acto cargado de simbolismo, reflexión y compromiso. La ceremonia, encabezada por el presidente del organismo, Luis E. Angulo, contó con la presencia del gobernador Martín Llaryora, junto a destacadas autoridades judiciales y políticas del país.

Entre los invitados se destacaron el ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, y la presidenta de la Junta Federal de Cortes (Jufejus), Emilia Valle, quienes acompañaron al máximo tribunal provincial en una jornada que combinó la solemnidad institucional con una mirada crítica hacia los tiempos que corren.

Durante su discurso central, Angulo hizo un repaso por la historia del Tribunal y subrayó el rol esencial de la Justicia en la construcción de la democracia. “Sin la Justicia, la libertad se convierte en privilegio y la ley en una mera herramienta de poder”, sostuvo con tono firme, marcando el eje conceptual de su intervención.

El presidente del TSJ destacó además que la institución “es el resultado de una construcción colectiva que se ha forjado a través de las acciones y decisiones adoptadas en las distintas etapas por las que ha transitado”. En esa línea, llamó a los presentes a valorar el trabajo de generaciones de magistrados, empleados judiciales y funcionarios que consolidaron el prestigio del Poder Judicial cordobés.

Pero el discurso no se quedó en la evocación histórica. Angulo advirtió sobre los nuevos desafíos que enfrenta la Justicia en el siglo XXI, al señalar que “las desigualdades ya no son solo económicas, sino también digitales”. En este sentido, planteó la necesidad de que el Estado y las instituciones judiciales “no estén en retirada”, sino que avancen en políticas que garanticen el acceso igualitario a los derechos en un contexto de creciente brecha tecnológica.

Por último, Angulo dejó una definición que resumió el espíritu del acto: “Desempeñarse en la Justicia es escuchar a quienes no tienen voz, proteger a los vulnerables y garantizar que cada persona, sin distinción, acceda a sus derechos”.

El centenario del Tribunal Superior de Justicia no solo fue una celebración institucional, sino también una invitación a reflexionar sobre el papel de la Justicia en una sociedad cada vez más demandante y desigual. En tiempos donde la credibilidad de los poderes públicos es objeto de debate, Córdoba reivindicó su historia judicial con un mensaje de continuidad, autocrítica y compromiso.

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