Relevamiento independiente revela grietas en el plan oficial de rampas para el centro

La Municipalidad de Córdoba sostuvo que concluyó el plan de mejora de accesibilidad en el microcentro —un proyecto central del programa Respira Córdoba que prometía 85 rampas nuevas y la refacción de otras 70—, pero un relevamiento campo por campo realizado por la Concejal Fabiana Gutiérrez acompañada por su equipo, pone en duda esa versión: hay fallas de diseño, diferencias entre lo pagado y lo construido, y obras con vicios que comprometen la seguridad de las personas con movilidad reducida. El Concejo Deliberante ya presentó un pedido formal de informes para aclarar montos, plazos y controles.

Qué prometía el plan (y cuánto costó)

Según el expediente municipal, la obra se licitó en el marco del Plan Integral de Recuperación del Área Central (PRIAC) y del programa Respira Córdoba, con un presupuesto oficial cercano a $150 millones y un plazo de ejecución de 90 días para la etapa inicial de 85 rampas (50 en corredores principales y 35 en calles secundarias). La contratación se adjudicó a la firma Orange Obras Civiles S.A. mediante subasta.

Desde la Secretaría de Desarrollo Urbano se informó públicamente que la inversión —reportada en distintos documentos entre $146,5 y $149,9 millones— se destinó a la construcción y reparación en puntos estratégicos del microcentro y corredores de convivencia.

El relevamiento de Fabiana Gutiérrez: metodología y hallazgos

Gutiérrez realizó un recorrido “rampa por rampa” por la totalidad de las intervenidas en el área centro. Su metodología incluyó inspección visual, medición de pendientes y dimensiones, verificación del material de las baldosas podotáctiles y contraste entre lo ejecutado y lo que figura en los planos y actas de obra. El resultado es un informe crítico que, en lo esencial, señala:

  • Inconsistencias en el diseño podotáctil: baldosas mal colocadas o de características que dificultan —en lugar de facilitar— la orientación de personas con discapacidad visual.
  • Vicios de construcción: algunas rampas presentan defectos de terminación y, en casos puntuales, materiales cuya durabilidad y seguridad están en duda (por ejemplo, rampas plásticas que ya se habían señalado previamente como problemáticas).
  • Diferencias entre lo pagado y lo construido: señales de que el monto certificado y abonado a la contratista no coincide con la cantidad y calidad de obras efectivamente ejecutadas. El relevamiento detectó menos unidades en condiciones óptimas de las que el expediente oficial declara.
  • Pendientes y anchos fuera de norma en ciertos tramos, lo que puede afectar la seguridad y autonomía de las personas que usan sillas de ruedas.

Gutiérrez también documentó la ausencia de información clara en algunos puntos: falta de actas de recepción definitiva, certificados de inspección completos y planos de replanteo firmados por la contratista en varios casos. Esa carencia motivó la presentación de un pedido de informes ante el Concejo.

Reacción institucional: subasta, empresa adjudicataria y controles

El proyecto aprobado en el marco de Respira Córdoba figura con el expediente N° 926-020250/2024 y la subasta resultó favorable a Orange Obras Civiles S.A. El texto del pedido de informes presentado en el Concejo solicita datos precisos: cuántas rampas nuevas se hicieron y cuántas se repararon, inspecciones realizadas, metros cuadrados certificados, porcentaje ejecutado del presupuesto y si las obras cuentan con final de obra y fueron abonadas. Ese pedido pone el foco en la trazabilidad administrativa del gasto y el control técnico de la ejecución.

En paralelo, fuentes municipales difundieron que la intervención se realizó respetando criterios técnicos —pendientes reglamentarias, baldosas podotáctiles de la marca consignada y un lenguaje de tránsito unificado— y que la iniciativa busca mejorar la inclusión y la experiencia turística del centro. Sin embargo, el informe independiente de Gutiérrez y la discordancia en cifras alimentan la demanda de mayor transparencia.

Impacto real para las personas con movilidad reducida

Más allá de los números y los expedientes, los problemas detectados tienen consecuencias concretas: rampas mal diseñadas o sueltas, podotáctiles mal colocadas y pendientes inadecuadas no sólo frustran la autonomía de quienes las usan, sino que generan riesgos de caídas y accidentes. Para quien depende de una silla de ruedas o de señales podotáctiles para desplazarse, una rampa defectuosa es más que una molestia: es una barrera que vuelve a exclusión aquello que debía ser acceso.

Qué pide el Concejo y cuáles son los pasos a seguir

El pedido de informes aprobado en el Concejo obliga al Ejecutivo —a través de la Secretaría de Desarrollo Urbano— a informar, en 15 días, sobre aspectos claves: listado de trabajos realizados, empresa contratista, certificaciones de obra, metros cuadrados certificados, porcentaje de ejecución del presupuesto, planos de replanteo y estado de pagos. El objetivo formal es verificar la correcta aplicación de recursos públicos y el cumplimiento de las normas técnicas.

Avance con sombras que exigen respuestas

El plan de rampas del centro de Córdoba respondía a una necesidad incontrovertible y contó con un diseño participativo en su origen —con universidades y organizaciones civiles—, pero los hallazgos del relevamiento independiente de Fabiana Gutiérrez muestran que ejecutar una política pública de accesibilidad exige más que buenas intenciones: requiere control riguroso, planes de verificación técnica y rendición de cuentas clara. Hasta que no se clarifiquen las diferencias entre lo contratado, lo pagado y lo efectivamente construido, el avance anunciado corre el riesgo de convertirse en un blanqueo formal sin soluciones plenas para quienes más necesitan esos dispositivos.

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