El caso que sacude a la fuerza policial cordobesa sumó este martes un nuevo y alarmante capítulo. El cabo Germán Peralta, integrante de la Policía de Córdoba, fue detenido por orden del fiscal de Ciberdelitos, Franco Pilnik, tras ser acusado de filmar y sacar fotografías a mujeres policías mientras se encontraban en el baño de la división de Medicina Laboral de la Jefatura.

La causa, que comenzó a fines de julio, destapó un grave episodio de violencia de género y violación a la intimidad dentro de la propia estructura policial. Según confirmaron fuentes judiciales, Peralta está imputado por los delitos de lesiones graves agravadas por violencia de género y violación de domicilio, y fue apartado de sus funciones apenas se conocieron las primeras denuncias.
La denuncia que destapó el caso
El hecho salió a la luz cuando una oficial, al ingresar al baño del área de Medicina Laboral, advirtió una mano sosteniendo un teléfono celular a través de un pequeño hueco en la pared, apuntando directamente hacia ella. La mujer reaccionó de inmediato, alertó a sus superiores y se inició una investigación interna que derivó en el secuestro de un dispositivo móvil y la posterior intervención de la Justicia.
Con el avance del sumario administrativo, los investigadores lograron identificar al presunto responsable: el cabo Germán Peralta, quien habría instalado el sistema casero de espionaje y registrado imágenes sin consentimiento.
“Violó nuestra intimidad”
Una de las denunciantes, que dialogó semanas atrás con el programa Arriba Córdoba, expresó la angustia y el temor del grupo de mujeres afectadas:
“Aparentemente se trataría del secuestro de un celular donde hay imágenes y fotos del personal femenino mientras iba al baño en distintas situaciones de higiene personal. Se ha violado nuestra intimidad y lo más triste es que no podemos saber si estamos o no en esas grabaciones.”
Hasta el momento, existen al menos tres denuncias formales y no se descarta que aparezcan más víctimas, ya que la fiscalía continúa analizando el contenido del teléfono secuestrado para determinar el alcance del material y si las imágenes fueron o no difundidas.
Un golpe a la confianza dentro de la fuerza
El caso generó indignación y repudio dentro de la propia institución policial, no solo por la gravedad de los hechos, sino también por la vulnerabilidad en la que quedaron expuestas las víctimas, quienes comparten su ámbito laboral con el acusado.
Desde el Ministerio de Seguridad provincial aún no se pronunciaron oficialmente sobre la detención, aunque trascendió que la investigación administrativa seguirá su curso en paralelo a la causa judicial.
La detención de Peralta, dispuesta por el fiscal Pilnik, marca un paso importante en la búsqueda de justicia, pero también abre un debate profundo sobre la necesidad de erradicar prácticas de acoso y violencia de género dentro de las fuerzas de seguridad, instituciones que deberían garantizar protección, no vulnerarla.
