Llaryora participó del acto junto al intendente Ferrer y destacó la fortaleza de una ciudad que “nunca bajó los brazos”

Treinta años después de uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente argentina, el Gobierno de Córdoba encabezó este lunes un homenaje a las víctimas del atentado a la Fábrica Militar de Río Tercero. El acto, presidido por el gobernador Martín Llaryora y el intendente Marcos Ferrer, tuvo lugar en el Paseo del Milagro, epicentro del recuerdo y la memoria colectiva de una comunidad marcada por la tragedia.
Un homenaje con valor histórico
Por primera vez en tres décadas, un gobernador provincial se hizo presente en el acto conmemorativo. Acompañado por autoridades provinciales y locales, Llaryora encabezó una ceremonia institucional y participó de la misa conmemorativa en honor a las siete víctimas fatales y a los cientos de heridos y damnificados que dejó la serie de explosiones ocurridas el 3 y 24 de noviembre de 1995.
Durante su discurso, el mandatario destacó la resiliencia del pueblo riotercerense, que “nunca bajó los brazos” y “se abrazó a una sola causa: la justicia, la verdad y la memoria”. En ese tono, llamó a mantener viva la memoria colectiva: “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”.
La memoria como política de Estado
Llaryora recordó la sanción y promulgación de la Ley 11.003, aprobada en 2024, que instituyó el 3 de noviembre como el “Día de Conmemoración y Homenaje a las Víctimas del Atentado a la Fábrica Militar de Río Tercero”. La norma establece el izamiento de las banderas a media asta en toda la provincia y la inclusión del atentado en la currícula educativa provincial, desde el nivel inicial hasta el secundario.
“Esta ley es una manera en que la provincia rinde homenaje permanente a los vecinos de Río Tercero, reconociendo su historia y su lucha por la verdad”, señaló el gobernador.
Por su parte, el intendente Marcos Ferrer valoró la presencia de Llaryora y subrayó la importancia institucional del gesto: “Es la primera vez que un gobernador de Córdoba acompaña este acto. Este es un día de memoria, pero también de reparación simbólica”.
Ferrer destacó, además, que la decisión del Ministerio de Educación provincial de incluir el atentado en las aulas “permite que las nuevas generaciones conozcan lo que pasó, comprendan sus causas y asuman el compromiso de que nunca más sucedan tragedias así”.
Una herida que marcó a toda una ciudad
El atentado a la Fábrica Militar de Río Tercero ocurrió a las 8:55 del 3 de noviembre de 1995, cuando una serie de explosiones destruyó parte del complejo y lanzó más de 20.000 proyectiles sobre la ciudad. El saldo fue devastador: siete muertos, más de 300 heridos y miles de evacuados.
La investigación judicial confirmó años más tarde que las explosiones fueron intencionales, con el objetivo de borrar rastros del contrabando ilegal de armas hacia Ecuador y Croacia durante el gobierno de Carlos Menem. Esa conclusión transformó el hecho en un símbolo de impunidad y de reclamo por justicia.
Un acto de memoria y compromiso
El homenaje de este año buscó no solo recordar a las víctimas, sino también reafirmar el compromiso institucional con la verdad y la reparación histórica. “El atentado fue un golpe profundo al alma del país, pero también un punto de inflexión en la conciencia ciudadana. Río Tercero demostró que de la tragedia se puede renacer con dignidad”, expresó Llaryora ante una multitud que acompañó con respeto y emoción.
Participaron del acto el ministro de Gobierno, Manuel Calvo; el secretario general de la Gobernación, David Consalvi; y el presidente de la Agencia Córdoba Joven, José Ignacio Scotto, entre otras autoridades.
Treinta años después, Río Tercero sigue siendo un símbolo: el de una comunidad que convirtió el dolor en memoria, y la memoria en fuerza colectiva.
