El giro de Milei según Llaryora: “De los insultos a los gobernadores al reconocimiento del esfuerzo fiscal”

El ministro Daniel Pastore celebró el “cambio de tono” del presidente tras la reunión con Llaryora, aunque advirtió: “Veremos si es una impostación o una realidad”. Córdoba busca instalar en la agenda nacional los temas productivos y laborales.

El ministro de Vinculación Comunitaria de Córdoba, Daniel Pastore, sorprendió con una lectura política que pocos esperaban tras la primera reunión entre Martín Llaryora y Javier Milei: “Es un presidente diametralmente opuesto al que hemos conocido hasta la semana pasada”. Con esa frase, el funcionario resumió lo que desde el Centro Cívico interpretan como un giro copernicano en el discurso presidencial hacia los gobernadores, tras meses de tensión y descalificaciones públicas.

Según Pastore, el encuentro fue “cordial e institucional”, pero lo relevante fue el cambio en la conceptualización de Milei sobre el rol de las provincias. “El presidente abandonó ese mote injusto de ‘degenerados fiscales’ y pasó a reconocer el esfuerzo que han hecho las provincias, especialmente Córdoba”, destacó en declaraciones a Radio Mitre Córdoba.

El ministro remarcó que el propio Llaryora se encargó de corregir las cifras nacionales: “El presidente habló de una reducción del 3,5% del gasto provincial, pero Córdoba hizo un esfuerzo mayor, más profundo y más meritorio, porque asumimos funciones que la Nación abandonó”.

La interpretación política en el Panal es clara: si Milei busca un nuevo tono de convivencia con las provincias, Córdoba pretende ocupar un lugar central en esa nueva etapa. Pastore incluso lanzó un desafío a los referentes locales que habían replicado la narrativa presidencial: “Si el propio presidente reconoce el esfuerzo del gobernador, esperamos que también lo hagan quienes repitieron como un mantra lo de ‘degenerados fiscales’”.

Un Milei “moderado” y en clave electoral

El ministro también vinculó el cambio de discurso del presidente con el resultado electoral del último domingo. “Hay un núcleo duro mileísta del 28 o 30 por ciento, pero el grupo que le dio el triunfo fue ese 12 o 15 por ciento de indecisos que le brindó una oportunidad para cambiar”, explicó.

Para Pastore, el presidente leyó correctamente ese mensaje de las urnas: “Hoy tenemos un Milei moderado, que convoca al diálogo, que reconoce el esfuerzo de los gobernadores y que propone negociar reformas sin imponerlas. Si esto es una impostación o una realidad, lo sabremos con el tiempo”.

El planteo no es menor: dentro del cordobesismo, algunos interpretan que el nuevo tono del Ejecutivo nacional podría abrir una ventana de negociación real, especialmente si se traduce en hechos concretos y no solo en gestos discursivos.

Córdoba insiste con la agenda productiva

Pastore aprovechó la entrevista para insistir en que Córdoba quiere poner en la mesa nacional los temas de la producción y el trabajo. “Argentina necesita una modernización laboral, pero debemos conocer el proyecto del Gobierno y poder aportar nuestra visión”, dijo.

Sobre la eventual reforma laboral, confirmó que Milei “hizo algunas referencias genéricas”, aunque aún no hay un proyecto formal sobre el cual debatir.

¿Milei en Córdoba?

El ministro también dejó abierta la posibilidad de que el presidente realice una reunión de gabinete en el interior del país, y Córdoba aparece entre las posibles sedes. “Esperamos encantados esa posibilidad porque significaría un diálogo más fluido con el Gobierno nacional. Si se concreta, será una oportunidad para plantear los reclamos que tenemos y encontrar soluciones”, concluyó.

Un reacomodamiento político en marcha

El análisis de Pastore deja entrever que el cordobesismo busca capitalizar el nuevo clima de entendimiento, sin renunciar a su identidad ni a su discurso de autonomía provincial. El reconocimiento presidencial llega en un momento clave, tras el desgaste que implicó la disputa fiscal y la tensión permanente con la Casa Rosada.

El interrogante, ahora, es si este “nuevo Milei” que describe Pastore será sostenido en el tiempo o si se trata de un gesto táctico tras el revés electoral. En cualquier caso, Córdoba se prepara para jugar —otra vez— el papel de bisagra entre la Nación y las provincias.

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