Tras la derrota de Hacemos Unidos, vuelve la actividad parlamentaria con clima de reproches, fracturas internas y negociaciones por la nueva presidencia del cuerpo. La oposición prepara su ofensiva y el oficialismo busca recomponer su autoridad.

La Legislatura de Córdoba reanuda este miércoles sus sesiones ordinarias en un contexto político cargado de tensión y reproches. A tres días del revés electoral sufrido por el oficialismo, el recinto provincial se prepara para ser caja de resonancia de los pases de factura y las lecturas cruzadas sobre el resultado que dejó a Javier Milei como gran ganador en la provincia y al modelo cordobesista en su peor crisis en tres décadas.
Aunque la agenda formal de la jornada luce liviana —dominan las expropiaciones viales y proyectos técnicos—, todos los bloques llegan dispuestos a hablar de política. La oposición afila los discursos y el llaryorismo, golpeado por la derrota, intenta mostrar disciplina y autoridad mientras asimila los efectos del temblor electoral.
La oposición va por el “cobro” político
El Frente Cívico, liderado por Luis Juez y fortalecido por su alianza con La Libertad Avanza en las legislativas, será el primero en marcar la cancha. Walter Nostrala, jefe del bloque juecista, anticipa un mensaje duro: recordará que “los cordobeses le dieron una cachetada a la gestión” de Martín Llaryora y exigirá un cambio de rumbo al oficialismo. La movida no es inocente: Juez, con el impulso de los resultados, ya empieza a perfilar su candidatura a gobernador para 2027.
El radicalismo, por su parte, no tiene demasiado para celebrar, pero sí cuentas pendientes puertas adentro. El bloque que conduce Matías Gvozdenovich y la deloredista Alejandra Ferrero atraviesa su propio balance tras una elección que los dejó sin protagonismo y con tensiones internas por la estrategia de la lista 3 y los vínculos de sus intendentes con el Panal.
Fracturas dentro del cordobesismo
El oficialismo enfrenta no solo la derrota, sino también un proceso de descomposición interna. La salida de Natalia de la Sota del bloque Encuentro Federal en Diputados y su decisión de conformar el espacio “Defendamos Córdoba” marca un quiebre simbólico en el universo cordobesista. Su alejamiento, formalizado ante el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, ratifica la distancia con el llaryorismo y adelanta una ruptura que se esperaba recién para el recambio de diciembre.
A nivel provincial, el alejamiento de Bernardo Knipscheer —esposo de De la Sota y titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales— profundiza la crisis: dejó de asistir a las reuniones del bloque oficialista y su salida parece inminente. Dos síntomas claros de que el “cordobesismo unido” ya es una postal del pasado.
Siciliano, el último eslabón del viejo orden
Otro foco de atención está puesto en Miguel Siciliano, presidente del bloque oficialista y diputado nacional electo por Provincias Unidas. Su rol en la sesión promete ser clave: será su última etapa al frente del bloque antes de mudarse al Congreso, y muchos miran su salida como el cierre de una etapa.
Siciliano, tercero en la lista de Juan Schiaretti, fue uno de los pocos que logró salvar la ropa en la derrota general, pero su partida deja un vacío que Llaryora deberá llenar con rapidez. El gobernador tiene pocas opciones a mano: entre los nombres que suenan están Abraham Galo, actual legislador por el departamento Unión, aunque con reparos personales, y Juan Manuel Llamosas, vicepresidente de Bancor y hombre fuerte del sur provincial, quien podría asumir la presidencia provisoria si se concreta su desembarco legislativo.
También aparece en el radar Gustavo Tévez, legislador de San Justo, el mismo departamento que Llaryora, aunque con menos posibilidades. El objetivo es claro: ordenar la tropa y reconstruir una autoridad interna que hoy luce debilitada.
Los nuevos emergentes
En paralelo, el legislador Agustín Spaccesi volvió a aparecer en escena con un desempeño electoral que sorprendió a propios y extraños. Su Partido Libertario cosechó 93.200 votos (4,8%), duplicando su performance de 2023. Paradójicamente, buena parte de ese voto parecía destinado a Gonzalo Roca, el candidato oficial de La Libertad Avanza, pero terminó beneficiando a un aliado circunstancial del llaryorismo. Spaccesi, con perfil propio y sin depender del aparato libertario nacional, se consolida como una voz disonante dentro del tablero provincial.
Una Legislatura que anticipa el futuro
Con este clima, la sesión de hoy será mucho más que un trámite institucional. Será una radiografía del nuevo mapa político cordobés: oposiciones envalentonadas, oficialismo a la defensiva y una serie de movimientos que empiezan a reconfigurar el tablero de cara a 2027.
El “modelo Córdoba”, aquel que se jactaba de estabilidad y continuidad, enfrenta su primera sesión parlamentaria en modo crisis. Y todo indica que el eco de las urnas seguirá resonando dentro del recinto por mucho tiempo.
