Milei se impuso en casi toda la ciudad y dejó al peronismo reducido a los márgenes

La Libertad Avanza ganó con el 44,17% de los votos en la capital cordobesa. Provincias Unidas apenas retuvo 27 seccionales y el peronismo sufrió su peor elección en una década. Los barrios del norte y oeste consolidaron la ola libertaria, que también penetró en sectores populares.

La ciudad de Córdoba volvió a ser decisiva —y esta vez, letal— para el peronismo cordobés. En las elecciones legislativas nacionales de 2025, el mapa de la capital se tiñó casi por completo de violeta. Con el 97,62% de las mesas escrutadas y una participación del 65,98%, La Libertad Avanza (LLA) se impuso de manera contundente con el 44,17% de los votos, relegando a Provincias Unidas (PU) al 25,32%, y dejando a Defendamos Córdoba (DC), la fuerza liderada por Natalia de la Sota, en un lejano 8,29%.

La derrota fue especialmente dura para el oficialismo provincial, que gobierna tanto la Provincia como la Municipalidad de Córdoba. Provincias Unidas sólo pudo retener 27 seccionales, en su mayoría periféricas. El resto, de norte a sur y de este a oeste, eligió el color violeta de Javier Milei y su candidato Gonzalo Roca, quien logró incluso superar el 50% del padrón en varias zonas.


El mapa violeta: dónde ganó Milei

El voto libertario mostró un patrón que ya se insinuaba desde las presidenciales de 2023, pero esta vez alcanzó una dimensión inédita.
En seccionales como 11B (Don Bosco), Roca obtuvo el 52,59% frente al 18,85% de Provincias Unidas. En Poeta Lugones (9B), el resultado fue similar: 53% para La Libertad Avanza. En Granja de Funes (14F) y Quebrada de las Rosas (11H), los libertarios también superaron cómodamente la mitad de los votos.

En Cerro de las Rosas, bastión histórico de las clases medias y altas, seis de cada diez votantes (65%) eligieron la boleta violeta. Pero la sorpresa —aunque ya previsible— llegó desde los countries del oeste, como Las Delicias y Lomas de la Carolina, donde 8 de cada 10 votos (82,78%) fueron para Milei. Un apoyo que ratifica la adhesión de los sectores más acomodados al discurso antiestatal y de “libertad económica”.

Sin embargo, el fenómeno no se limitó a las zonas de mayor poder adquisitivo. En numerosos barrios populares, LLA también logró imponerse. En promedio, los libertarios oscilaron entre el 40% y el 45% de los votos en sectores donde antes el peronismo o el radicalismo dominaban sin disputa.


El voto peronista: resistencia mínima en los bordes

El peronismo cordobés, bajo el sello de Provincias Unidas, apenas logró retener algunas seccionales periféricas, con desempeños dispares. Su mejor resultado se dio en La Floresta Sud (6E), donde Juan Schiaretti alcanzó el 60% de los votos. Pero en otros barrios históricamente peronistas, como Comercial (10C) o Villa El Libertador (10L), apenas logró imponerse por menos de dos puntos.

En el mapa general, las zonas donde PU mantuvo alguna fuerza electoral se reducen a Chacra de la Merced, Yapeyú y otros puntos dispersos en la periferia.
El dato más simbólico: la capital gobernada por Daniel Passerini, heredero político de Martín Llaryora, votó mayoritariamente en contra del oficialismo. Un mensaje político difícil de ignorar para el “cordobesismo” que durante dos décadas logró conservar la hegemonía en la ciudad.


Natalia de la Sota y el voto progresista disperso

La candidata de Defendamos Córdoba, Natalia de la Sota, logró una presencia discreta pero constante en barrios de clase media. En Alberdi, Santa Ana y Los Naranjos, su espacio rozó los 10 puntos, mientras que Alta Córdoba fue la zona donde mejor desempeño obtuvo.
El electorado que alguna vez se identificó con un peronismo más tradicional o con opciones de centroizquierda parece haber quedado atomizado, sin capacidad de competir frente a la polarización Milei–Schiaretti.

Por su parte, Fuerza Patria, con un perfil más progresista, apenas logró superar el 5% en algunas seccionales del norte, como Chacra de la Merced (5,88%), Argüello Segundo (8,18%) y Villa Warcalde (5,81%).


Una tendencia consolidada

El resultado en Córdoba capital confirma una tendencia que se consolida desde 2023: la capital provincial se convirtió en uno de los bastiones libertarios más fuertes del país. La Libertad Avanza no solo repitió su performance de las elecciones presidenciales, sino que la amplió, penetrando en sectores sociales que antes le eran esquivos.

En contraste, el cordobesismo muestra señales de desgaste. La estrategia de Schiaretti y Llaryora de mantener una identidad provincial diferenciada del kirchnerismo ya no alcanza para contener la fuga de votos. El discurso anti-“casta” de Milei, amplificado por redes y medios locales, caló hondo incluso entre los votantes desencantados del propio peronismo.


Lectura política

Los resultados en la capital vuelven a marcar el pulso del clima político cordobés: una sociedad que se aleja de los partidos tradicionales y castiga a los oficialismos locales, incluso cuando mantienen un discurso moderado.
La elección en Córdoba no solo consolida la presencia legislativa de LLA, sino que redefine el mapa político provincial de cara a 2027.

El mensaje de las urnas es claro: la ola violeta no fue un fenómeno coyuntural, sino un nuevo punto de equilibrio en la política cordobesa. Y esta vez, el corazón del peronismo provincial late en otro color.

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