El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, desembarcó en la Bolsa de Comercio de Córdoba con un mensaje tan medido como político: defender la gestión libertaria, blindar el rumbo económico y, sobre todo, pedir el voto para Gonzalo Roca, el candidato cordobés de La Libertad Avanza (LLA). Sin anuncios concretos, pero con un tono de campaña explícito, Caputo buscó reforzar el núcleo de apoyo libertario en un distrito clave para el presidente Javier Milei, apelando a una consigna directa: “Un voto no kirchnerista que no va a LLA es un voto perdido”.

Un ministro en modo campaña
Caputo eligió un escenario amigable: la Bolsa de Comercio, donde fue recibido con calidez por su titular, Manuel Tagle, uno de los empresarios más afines al ideario libertario. Tagle abrió el encuentro con un respaldo contundente: “La política que introdujo el presidente Milei, que nosotros pregonamos y defendemos, ha generado una situación admirable”, celebró, destacando los logros fiscales, la desinflación y el “orden macroeconómico” alcanzado por el Gobierno.
El anfitrión no evitó subrayar el papel de Caputo en el polémico acuerdo de financiamiento con el Tesoro de Estados Unidos, gestionado a través de Scott Bessent, un tema que divide aguas dentro del propio oficialismo. El crédito internacional, cuyo origen y condiciones aún generan debate, se ha convertido en una de las cartas más defendidas por el ministro en su cruzada por mostrar “confianza externa” hacia el plan libertario.
“El mundo está mirando estas elecciones”
Durante una hora y cuarto de exposición, Caputo se movió entre la didáctica económica y la retórica electoral. Sostuvo que el Gobierno había dedicado su primer año a “ordenar la macroeconomía” y que recién ahora llega el turno de “reactivar la micro” a través de la inversión privada. “No hay micro sin macro”, repitió como mantra, insistiendo en que el camino emprendido es el único viable para sacar al país del estancamiento.
“El mundo está mirando estas elecciones —advirtió—. Los inversores quieren saber si los argentinos ratifican este rumbo.” En ese marco, reforzó el pedido de acompañamiento político para garantizar “gobernabilidad” y dar continuidad a las reformas de segunda generación que, según dijo, llegarán después de los comicios.
Córdoba, territorio estratégico
Córdoba vuelve a ser el corazón de la campaña libertaria. La presencia del ministro no fue casual: es la provincia donde Milei busca consolidar su base electoral y neutralizar el avance de Provincias Unidas, la alianza encabezada por Juan Schiaretti. Caputo lo dejó claro: “Un voto no kirchnerista que no va a LLA es un voto perdido”, lanzó, en un mensaje dirigido al electorado del exgobernador.
Consultado sobre si un voto a Schiaretti era “un voto perdido”, Caputo matizó: “No considero que un voto por Schiaretti sea un voto perdido, pero si ese voto pudiera ir hacia La Libertad Avanza sería mucho más potente”. La frase, cuidadosamente calculada, buscó evitar una ruptura abierta con el cordobesismo, pero dejó en evidencia que el Gobierno intenta absorber al electorado no peronista sin confrontar directamente con el espacio schiarettista.
Sin anuncios, pero con promesas
El ministro negó que después de las elecciones vaya a haber cambios en el esquema de bandas cambiarias. “No va a pasar nada, vamos a mantener el esquema independientemente del resultado”, aseguró, descartando versiones sobre una devaluación o ajuste del tipo de cambio. “El BCRA está capitalizado y el dólar es razonable”, añadió.
Antes de cerrar, reafirmó que no abandonará el Ministerio de Economía tras los comicios, bromeando con que seguirá “en el segundo tiempo”. Luego, volvió a apelar al optimismo y a la fe en el potencial nacional: “Tenemos una oportunidad enorme, no la desaprovechemos”.
Roca, el rostro cordobés del oficialismo
El acto sirvió también como una foto de unidad libertaria en Córdoba. En primera fila estuvieron los principales candidatos de la lista: Gonzalo Roca, Laura Soldano, Marcos Patiño Brizuela y Laura Rodríguez Machado. Entre los presentes se destacaron el senador Luis Juez, el diputado Gabriel Bornoroni, la senadora Carme Álvarez Rivero y la diputada Cecilia Ibáñez, en una señal de respaldo a la campaña local.
Caputo se despidió como llegó: sin anuncios, pero con la consigna clara de trasladar la pulseada económica al terreno político. En el fondo, su discurso no fue solo un balance de gestión, sino un pedido explícito de legitimación electoral para sostener el rumbo económico de Milei.
Y Córdoba, una vez más, fue el escenario elegido para defender el modelo libertario frente a un electorado clave, pero cada vez más escéptico.
