El gobernador de Córdoba acusó al Gobierno nacional de “abandonar sus funciones básicas” y aseguró que las provincias “sostienen la paz social”. Reclamó menos soberbia y más diálogo tras el respaldo financiero norteamericano.

Martín Llaryora volvió a diferenciarse con fuerza del Gobierno nacional. En una entrevista con Infobae, el gobernador de Córdoba cuestionó duramente la gestión de Javier Milei y advirtió que el modelo económico “se caía a pedazos” antes de recibir un salvataje financiero gestionado por Donald Trump.
“El plan económico volaba en mil pedazos si no recibían ayuda de Trump. Fue un rescate en toda regla”, afirmó Llaryora, al tiempo que acusó al Ejecutivo de “retirarse de todas sus funciones” y dejar a las provincias a cargo de la educación, la salud y el transporte.
“El Gobierno se retiró de todas sus funciones”
El mandatario cordobés sostuvo que la administración nacional “cree que el mercado lo puede todo” y que esa visión “carece de sentido de realidad”.
“Vos podés estabilizar lo financiero, pero si no generás desarrollo, trabajo e inversión, el modelo no se sostiene”, expresó.
Llaryora fue concreto en sus críticas:
“Hoy la Nación no arregla una sola ruta. Yo me estoy haciendo cargo de la Ruta 19, que es nacional. Sacaron el incentivo docente y lo pagamos nosotros. Eliminan subsidios al transporte y las provincias lo sostenemos”.
Según el gobernador, si Córdoba no asumiera esos gastos, “no habría clases ni colectivos funcionando” y la conflictividad social “sería enorme”.
“Las provincias estamos sosteniendo la paz social”
El dirigente peronista advirtió que “la calma social actual se mantiene gracias al esfuerzo de los gobiernos locales”.
“La gente mantiene cierta tranquilidad porque las provincias y los municipios seguimos dando respuestas. Sostenemos programas sociales, la educación, la salud, los boletos educativos. Si nosotros no estuviéramos, la Argentina estaría viviendo otra situación”, alertó.
Además, cuestionó la falta de sensibilidad del Ejecutivo y aseguró que “el principal problema no es sólo económico, sino político”.
“Hay soberbia. Creen que todo se resuelve con insultos o ajustes. Pero el modelo no genera empleo ni dólares productivos. Así vamos a vivir siempre viajando a pedir rescates financieros”, ironizó.
“El rescate de EE.UU. fue un salvataje político y económico”
Consultado sobre la asistencia económica estadounidense impulsada por Donald Trump, Llaryora fue tajante:
“¿Cómo no lo van a celebrar, si estaban al borde del abismo? El plan volaba en mil pedazos. El rescate norteamericano fue un salvataje para evitar el colapso. Pero eso no puede ser motivo de orgullo. Una Nación que depende de la ayuda de otro país está reconociendo su fracaso económico.”
Para el gobernador, el Ejecutivo debería cambiar su postura tras las elecciones del 26 de octubre:
“Tiene que convocar a los gobernadores, a los industriales y a los sectores productivos. Menos soberbia y más diálogo. No se puede gobernar desde el aislamiento.”
Provincias Unidas, la apuesta federal
Llaryora ratificó además su impulso a Provincias Unidas, el espacio político que busca consolidar junto a otros mandatarios provinciales.
“Buscamos representar el sentido común, la producción, el trabajo y el desarrollo. No somos la vía del medio, somos la única solución posible. Los dos extremos —el kirchnerismo y el mileísmo— ya fracasaron”, señaló.
Sobre el rol de Juan Schiaretti, fue claro:
“Es nuestro referente nacional. Tiene experiencia, gestión y equilibrio. Queremos llevar su visión productiva y federal al Congreso.”
Un mensaje final con tono de advertencia
Antes de cerrar la entrevista, Llaryora dejó una frase que resume su diagnóstico sobre la situación nacional:
“Si el Gobierno no cambia el rumbo, no nos va a ir bien a los argentinos. Y si seguimos dependiendo de rescates externos, la crisis será permanente. El futuro se construye con producción, trabajo y consenso, no con soberbia ni improvisación.”
El gobernador cordobés se posiciona como uno de los principales críticos internos del modelo libertario, apuntando a la falta de gestión territorial y al vacío del Estado nacional en áreas sensibles. Al mismo tiempo, refuerza su perfil como articulador de un espacio federal que busca consolidarse como “tercera fuerza nacional”, capitalizando el descontento tanto con el kirchnerismo como con el mileísmo.
En Córdoba, su discurso sintoniza con un electorado que valora la estabilidad y la producción, pero que observa con preocupación el ajuste nacional. Llaryora busca ocupar ese espacio con una narrativa de gestión, equilibrio y federalismo productivo, mientras profundiza su construcción nacional de cara a 2026.
