Los candidatos van por los indecisos: más de 200 mil votos en juego en Córdoba en una elección que promete ser cerrada

A una semana de las elecciones legislativas, los principales espacios políticos ajustan sus estrategias para conquistar a los votantes sin definición. Entre el desencanto, el voto en blanco y la apatía, Córdoba se prepara para una elección donde cada sufragio puede inclinar la balanza.

En el sprint final de la campaña, las principales fuerzas políticas ponen el foco en un botín silencioso pero decisivo: los indecisos y los desencantados. Según estimaciones de encuestadores, entre el 6% y 7% del electorado cordobés —más de 200 mil personas— aún no definió su voto, piensa hacerlo en blanco o directamente no concurrirá a las urnas. “Parece poco, pero es un número importante, y mucho más teniendo en cuenta la dispersión que muestran las encuestas. Pinta para que sea una elección cerrada y cada voto vale”, reconoció un consultor político que trabaja con distintas fuerzas en la provincia.

De los 3,1 millones de cordobeses habilitados para votar, se desprende un escenario fragmentado, sin un favorito claro y con márgenes que podrían definirse por centenares de sufragios. En ese contexto, los equipos de campaña afinan la puntería: cada candidato intentará llegar a ese grupo difuso de ciudadanos que, sin estar completamente desencantados de la política, tampoco encuentran una opción que los represente.


Provincias Unidas: volver al territorio para evitar sorpresas

En el oficialismo provincial, el recuerdo de la elección que llevó a Martín Llaryora a la Gobernación sigue siendo una advertencia. “Ese domingo nos levantamos pensando que ganábamos por más de 10 puntos y terminamos sufriendo: le ganamos a Juez por 3”, confiesa un dirigente peronista capitalino que apuesta a replicar la llamada “gran Passerini”, en referencia al triunfo del actual intendente de Córdoba tras una remontada que sorprendió incluso a los propios.

Por eso, Provincias Unidas decidió redoblar su presencia territorial en Capital y el interior. Durante los últimos días, los referentes de cada departamento “caminaron la calle” en busca del voto suelto y del vecino desmovilizado. “Después de la elección a gobernador ajustamos todo y para la de intendente arrancamos 10 puntos abajo de De Loredo y terminamos ganando por 10. Con esa intensidad hay que trabajar”, agrega otro dirigente que admite el desafío de generar “clima de elección” en una contienda legislativa, tradicionalmente más fría.

Aun así, en el Panal —la sede del gobierno provincial— hay una preocupación latente: el exceso de confianza. “Es un error pensar que con Schiaretti se gana caminando. Milei plebiscitó esta elección como un respaldo a su gobierno, por lo que cada voto cuenta”, reconocen en el entorno del gobernador.

El tramo final de la campaña de Juan Schiaretti se concentra en los principales polos urbanos: Juárez Celman, General Roca, Río Cuarto, San Francisco y Villa María. La narrativa apunta a reforzar tres ejes: defensa de los intereses cordobeses, federalismo real y una agenda productivista que contrasta con las políticas económicas de la Nación.

“Si gana Juan, es un batacazo. No importa que en la boleta aparezca (Gonzalo) Roca: la pelea es Schiaretti-Milei”, resume un operador de Provincias Unidas, consciente de que las elecciones legislativas siempre fueron terreno difícil para el peronismo cordobés.


La Libertad Avanza: cambio de estrategia y refuerzo de figuras nacionales

Del lado de La Libertad Avanza, la consigna también es clara: cuidar el voto propio y sumar entre los indecisos. Sin embargo, la estrategia cambió sobre la marcha. Aunque se esperaba un cierre de campaña masivo en Córdoba con Javier Milei como figura central, los números que manejan en la Casa Rosada modificaron los planes. El presidente finalmente cerrará en Rosario, y en su lugar se desplegará un operativo de alto perfil con tres figuras del gabinete: Patricia Bullrich, el propio Milei en un acto reducido el martes, y el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo el miércoles.

La decisión responde a una lectura más cauta: lo que parecía un triunfo asegurado ya no lo es. “Los escándalos ligados a la corrupción y el bajo nivel de conocimiento de algunos candidatos libertarios conspiraron para una victoria cómoda. Pero nada está perdido, el resultado está abierto”, admiten en el búnker libertario.

Pese al desgaste, las proyecciones de los equipos de campaña indican que la lista violeta podría asegurar tres bancas en la Cámara de Diputados y, en el mejor de los escenarios, alcanzar una cuarta. “No está mal, teniendo en cuenta que las legislativas siempre tienen múltiples lecturas. El panorama cambió respecto a meses atrás, pero LLA sigue siendo competitiva en Córdoba”, evalúan cerca del ministro Caputo.


Un escenario fragmentado y sin dueño

En una provincia donde el voto independiente y volátil suele definir las elecciones, la disputa por los más de 200 mil votos en suspenso será crucial. Los especialistas advierten que la creciente desafección política y el desencanto con la dirigencia tradicional pueden favorecer a los outsiders, aunque también potenciar el ausentismo.

Así, mientras Provincias Unidas apela a la mística del “cordobesismo” y La Libertad Avanza intenta mantener su impronta antisistema, la campaña ingresa en su etapa más emocional, donde el contacto directo y los gestos concretos pesan más que los discursos.

Córdoba, una vez más, se convierte en un termómetro nacional: su resultado no solo impactará en la distribución de bancas, sino también en la lectura política que marcará el rumbo del gobierno y de la oposición en los meses por venir.

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