La calma preelectoral que parecía haberse instalado en la Legislatura de Córdoba podría romperse este jueves 16 de octubre, si prospera el pedido de sesión especial presentado por la legisladora radical Alejandra Ferrero. En pleno receso parlamentario, la presidenta del interbloque de Juntos por el Cambio reclama que el cuerpo vuelva a sesionar antes de los comicios del 26 de octubre, una movida que generó respaldo opositor y resistencia en el oficialismo provincial.

Ferrero formalizó su solicitud por escrito, apelando al artículo 26 del Reglamento Interno de la Unicameral, y pidió que la sesión se realice a las 11 de la mañana del jueves. El pedido fue acompañado por un extenso número de legisladores de diferentes bloques opositores, entre ellos PRO, UCR, Frente Cívico, Encuentro Vecinal, Mejor Futuro, La Izquierda y Creo en Córdoba. La iniciativa reunió más de quince firmas, un gesto político que exhibe una inusual unidad opositora frente al bloque de Hacemos Unidos por Córdoba, que decidió mantener el receso “por tradición electoral”.
El trasfondo del reclamo
En su pedido, Ferrero fue tajante:
“Ya venimos luchando contra la discrecionalidad de un oficialismo que restringió el debate y clausuró el Parlamento. Ahora, en campaña, están ocupados haciendo promesas, mientras los cordobeses esperan que trabajemos. Los representantes de Juan Schiaretti y de Martín Llaryora no quieren sesionar. Esto es una vergüenza”.
El tono confrontativo de la legisladora radical refleja el clima enrarecido que domina la campaña legislativa 2025. Aunque la Unicameral confirmó que las sesiones ordinarias permanecerán suspendidas hasta después de las elecciones, Ferrero busca instalar la idea de que el oficialismo “esconde los temas sensibles” detrás del silencio institucional.
Entre esos temas figura uno de los puntos más conflictivos del pedido opositor: el esclarecimiento de los gastos de la Defensoría de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, a cargo de Amelia López. La oposición reclama información sobre viajes institucionales al exterior realizados en 2024, cuestionando los costos y la pertinencia de esos desplazamientos. También exige que el Ejecutivo detalle el destino de fondos públicos, viáticos, hospedajes y pasajes vinculados a esos viajes.
El reclamo se articula con un proyecto de resolución presentado por los legisladores Jaimes, Nostrala, Szpanin, Gudiño, Nicolás, Saliba y Molina, que apunta en la misma dirección. En la oposición consideran que este tema, junto con otros pedidos de informe, justifican la sesión especial.
Tradición versus control
Desde el oficialismo, en cambio, intentan sostener el receso hasta el 26 de octubre, aduciendo que durante los períodos de campaña electoral “no se alteran las prácticas institucionales” y que las comisiones legislativas continúan trabajando. La decisión responde tanto a una estrategia política como a una dinámica histórica: en Córdoba, las sesiones suelen interrumpirse en las semanas previas a los comicios para evitar que la Legislatura se convierta en un escenario de disputa electoral.
Sin embargo, esta vez el reclamo opositor apunta a exponer la falta de debate y transparencia, un argumento que Ferrero viene sosteniendo desde el inicio del año legislativo. Para la UCR, la suspensión de sesiones representa “una clausura del control parlamentario”, especialmente en un contexto donde el gobierno provincial enfrenta cuestionamientos sobre la ejecución presupuestaria y los fondos discrecionales.
La cuenta regresiva y los movimientos internos
A trece días de las elecciones, la Legislatura cordobesa parece funcionar más como tablero de campaña que como espacio de deliberación. Las principales figuras de los bloques ocupan roles protagónicos en las listas electorales: Miguel Siciliano (tercero en la lista de Juan Schiaretti) y Agustín Spaccesi (líder libertario) son los ejemplos más visibles.
Por su parte, el jefe del bloque del Frente Cívico, Walter Nostrala, actúa como un verdadero operador de campaña para los candidatos de Gabriel Bornoroni, consolidando una red de apoyo dentro del espacio juecista.
El clima preelectoral también sacude las estructuras partidarias. En el peronismo, se habla de la inminente formación de un bloque de tres legisladores no alineados con el oficialismo, entre ellos Federico Alessandri, lo que podría alterar la correlación de fuerzas dentro del recinto. En la UCR, en tanto, ya se comienzan a perfilar estrategias mirando al 2027, con la idea de fortalecer un armado federal en sintonía con el espacio Provincias Unidas y con la eventual candidatura presidencial de Schiaretti.
Lo que viene
El escenario pos-electoral anticipa movimientos importantes dentro del tablero legislativo. Si las encuestas se confirman, Miguel Siciliano podría dar el salto al Congreso Nacional, dejando vacante su rol como hombre clave de Llaryora en la Unicameral. Esto abriría la puja por quién será el nuevo interlocutor político de la vicegobernadora Myriam Prunotto, un lugar que podría ocupar alguno de los nuevos electos: Juan Manuel Llamosas, Claudia Martínez o Manuel Calvo.
Mientras tanto, Ferrero y la oposición buscarán que el jueves se escuche una voz disonante en el recinto. La legisladora radical sabe que el pedido puede no prosperar por cuestiones reglamentarias —el trámite habría sido presentado fuera del plazo establecido—, pero el objetivo político está cumplido: reinstalar el debate sobre la parálisis legislativa y forzar al oficialismo a explicar su silencio.
