La Unión Cívica Radical cordobesa vuelve a dar señales de distensión. Tras semanas de cortocircuitos internos y acusaciones cruzadas, el presidente del partido en Córdoba, Marcos Ferrer, recibirá el próximo miércoles 15 de octubre al exintendente de la ciudad de Córdoba, Ramón Mestre, en el edificio municipal de Río Tercero, donde Ferrer juega de local. El encuentro —que se desarrollará en el marco del recorrido territorial de Mestre por el departamento Tercero Arriba— cerrará con un acto partidario que promete ser un termómetro del clima interno del radicalismo.

Una tregua a prueba dentro del radicalismo cordobés
Aunque las diferencias persisten, el encuentro entre Ferrer y Mestre representa una suerte de “bandera blanca” dentro de la interna radical. Mestre, candidato a diputado nacional por la Lista 3, no fue aprobado por el oficialismo partidario, encabezado por Ferrer y Rodrigo De Loredo. Sin embargo, el avance de la campaña y el crecimiento en las encuestas del exintendente empujaron a los sectores enfrentados a un intento de acercamiento.
La relación entre los espacios Generación X (referenciado en De Loredo) y Más Radicalismo (alineado con Mestre) atraviesa un período de ensayo. Desde el Comité Provincial se otorgó libertad de acción a los aliados del oficialismo para decidir si participaban o no en la campaña del candidato díscolo. Algunos optaron por acompañar a Mestre, buscando preservar la imagen partidaria de cara a 2027; otros, en cambio, eligieron mantenerse al margen o incluso jugar con otras fuerzas.
“Los que decidieron subirse a la campaña hoy son tildados de traicioneros por el deloredismo”, confió una fuente del radicalismo capitalino, que reconoce el creciente fastidio entre los núcleos internos del partido.
Mestre crece y preocupa
Los primeros sondeos empiezan a marcar una sorpresa: Ramón Mestre aparece en cuarto lugar, detrás de Juan Schiaretti, La Libertad Avanza y Natalia De la Sota. La disputa central parece concentrarse en la pelea por la novena banca, en una puja simbólica entre “los herederos del poder”: De la Sota y Mestre.
“Si Mestre llega a entrar, va por todo. A eso lo tienen bien en claro Ferrer y De Loredo, y esa es su preocupación”, admitió un candidato que comparte lista con el exintendente.
El propio entorno de Mestre sostiene que su crecimiento es sostenido y que su discurso de independencia —sin alianzas y con recursos propios— empieza a resonar entre los votantes radicales del interior. “Arrancó midiendo un punto y medio, y hoy está peleando por entrar al Congreso. En el interior la respuesta es muy buena, y eso se siente en cada acto”, aseguró uno de sus colaboradores cercanos.
El exintendente, que mantiene una campaña austera pero intensa, apuesta a consolidar su imagen de dirigente con experiencia, capaz de representar a la UCR desde una posición autónoma frente al oficialismo partidario.
Tensión con el Foro de Intendentes Radicales
La pulseada interna no se limita a la disputa electoral. En los municipios del interior se percibe un malestar creciente con el Foro de Intendentes Radicales, que responde a la conducción partidaria.
“Desde que asumió la nueva gestión no nos han visitado ni una vez, y además hay problemas con la distribución de los fondos que aportamos por ordenanza. Antes eran coparticipados; ahora, la discrecionalidad es total”, se quejó un jefe comunal del interior, en diálogo reservado. “Después de la elección, habrá que sentarse a replantear este espacio”, agregó.
Este reclamo refleja un trasfondo político más profundo: la falta de articulación entre la conducción provincial y los intendentes, muchos de los cuales observan en Mestre un canal alternativo de representación dentro del radicalismo.
Campaña con presencias y ausencias
El fin de semana pasado, la Lista 3 realizó actos de campaña en Deán Funes y Tulumba, organizados por el dirigente Sebastián Peralta, quien fue destacado por la buena convocatoria lograda. Sin embargo, la ausencia de la diputada nacional Soledad Carrizo, oriunda de Quilino, llamó la atención. Desde el entorno de Mestre aseguran que no fue invitada formalmente, mientras que en el ámbito radical se multiplican los rumores sobre un posible acuerdo de Carrizo con el Gobierno nacional una vez que finalice su mandato en diciembre.
Versiones similares circulan en torno a Rodrigo De Loredo, quien, según trascendidos, podría ocupar el Ministerio de Defensa tras el eventual desembarco de Luis Petri en otro cargo. Ambos rumores son desmentidos en los equipos de campaña, pero alimentan la percepción de que la interna radical cordobesa es, más que nunca, una batalla por el futuro liderazgo del partido.
El futuro del radicalismo cordobés
El encuentro entre Ferrer y Mestre será más que una reunión protocolar: será una foto política de alto valor simbólico. Para el oficialismo, un gesto de institucionalidad; para Mestre, una señal de reconocimiento de su peso creciente.
El radicalismo cordobés, que históricamente fue columna vertebral de la UCR nacional, atraviesa un momento decisivo. Si Mestre logra ingresar al Congreso, la disputa por la conducción partidaria —tanto en Córdoba como a nivel nacional— podría reconfigurarse por completo.
Por ahora, hay humo blanco en el radicalismo. Pero nadie en el partido se atreve a afirmar que la tregua durará más allá del 15 de octubre.
