Sugestivo silencio de Schiaretti y Llaryora frente al negocio de Caputo y las cerealeras con las retenciones

El abrupto giro del Gobierno nacional en torno a las retenciones agropecuarias dejó a Córdoba en el centro de la escena política. En una provincia que respira campo y que históricamente fue protagonista de las disputas con la Casa Rosada por este impuesto, el malestar de los productores volvió a encenderse. Sin embargo, los dos principales referentes del cordobesismo, Juan Schiaretti y Martín Llaryora, eligieron el silencio en un momento donde abundaron las críticas desde distintos sectores.

El exgobernador y candidato a diputado nacional, conocido por haber encabezado en 2008 el reclamo contra la resolución 125 del kirchnerismo, esta vez prefirió no pronunciarse públicamente. Lo mismo hizo el actual mandatario, pese a la tensión que crece entre chacareros y exportadores por la decisión de Luis “Toto” Caputo de habilitar una quita total de retenciones por apenas 72 horas, que benefició principalmente a las cerealeras.

Críticas desde el arco político y el campo

El primero en marcar la postura del schiarettismo fue el diputado nacional Carlos Gutiérrez, mano derecha de Schiaretti. En redes sociales calificó la medida de Milei como un “vaivén inexplicable” y sostuvo que el volantazo económico respondió a presiones del Tesoro de Estados Unidos, preocupado por el impacto en los productores norteamericanos.

La Federación Agraria de Córdoba fue todavía más tajante. Su titular, Agustín Pizzichini, calificó la maniobra como “una estafa” y denunció que la marcha atrás favoreció exclusivamente a los exportadores:

“Lo hicieron para que ganen los exportadores, no los productores”, lanzó, recordando las viejas batallas del 2008 que marcaron a fuego a la Mesa de Enlace.

En paralelo, dirigentes del radicalismo como Rodrigo de Loredo y Ramón Mestre, así como la diputada Natalia de la Sota, también se sumaron al coro de críticas.

Estrategia de mesura en el cordobesismo

El silencio de Schiaretti y Llaryora no pasó inadvertido. En el entorno del espacio Provincias Unidas aseguran que se trata de una decisión estratégica: evitar protagonizar un choque frontal con Milei y dejar que “los errores los sigan cometiendo los que gobiernan”. La apuesta parece ser la de capitalizar el desgaste libertario sin exponerse a un enfrentamiento directo.

El contraste es marcado. Schiaretti, una de las caras más visibles contra el kirchnerismo en el conflicto con el campo, hoy se refugia en la cautela, pese a que el agro vuelve a ser protagonista de un nuevo cortocircuito con la Nación.

Impacto en la campaña libertaria

La medida tampoco cayó bien en el propio oficialismo libertario. El retroceso en materia de retenciones fue leído en Córdoba como un regalo político para Schiaretti, quien mantiene un fuerte vínculo con el sector productivo. “Se la dejamos servida de nuevo al Gringo”, reconoció off the record un integrante del armado libertario en la provincia.

La situación amenaza con complicar aún más la campaña de los candidatos de Javier Milei en Córdoba, que ya enfrentan dificultades para acortar la brecha electoral con la boleta que lidera Schiaretti. Este viernes, intentarán un primer acercamiento en la Exposición Rural de Bell Ville, que regresa tras dos décadas, en lo que será un termómetro clave de la relación con los productores.

Un tablero en movimiento

Mientras tanto, De Loredo sigue aprovechando la oportunidad para levantar su perfil opositor, apuntando contra la gestión de Milei y sumando protagonismo en el debate económico. Esa ofensiva, según admiten incluso en el propio libertarismo, repercute más en su espacio que en el cordobesismo, que por ahora mantiene una estrategia de expectante silencio.

La pregunta que queda flotando es cuánto más podrá extenderse esa cautela en un escenario donde el campo, motor económico y político de Córdoba, reclama definiciones claras.

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