Cautela cordobesista frente al blef libertario de las retenciones cero

El súbito giro del gobierno nacional respecto a la suspensión de las retenciones agropecuarias dejó un tendal de malestar en el campo cordobés. Productores grandes, medianos y pequeños coincidieron en que la medida –que duró apenas tres días– terminó beneficiando a un puñado de exportadores y, al mismo tiempo, generó frustración en el resto del sector. Frente a ese enojo, el cordobesismo eligió la mesura y evitó subirse a la ola de críticas que inundó redes sociales y asambleas rurales.

El miércoles por la noche, el vocero presidencial Manuel Adorni intentó explicar el brusco retroceso: alcanzado el cupo de 7.000 millones de dólares en liquidaciones, la exención impositiva se daba por concluida y el esquema anterior volvía a regir. Lo que se había presentado como un alivio para el campo derivó en un “blef libertario”, como lo calificaron en ámbitos opositores, dejando a muchos productores con cuentas en rojo y un sabor amargo.

Schiaretti y Llaryora, con bajo perfil

Ni el gobernador Martín Llaryora –aún de gira por Europa– ni el primer candidato de Provincias Unidas, Juan Schiaretti, salieron a cruzar con dureza al oficialismo nacional. La decisión fue clara: mantener el tono bajo y evitar “errores no forzados”. En los chats internos del espacio cordobesista circuló la consigna de no hacer sentir al productor que se lo utiliza como “moneda electoral”. El encargado de contener el descontento fue el ministro de Agroindustria, Sergio Busso, quien mantuvo contacto directo con entidades y dirigentes rurales.

Solo Carlos Gutiérrez, diputado y referente schiarettista, rompió la cautela con un posteo filoso en X:

“Lo vivido en los últimos días con las #retenciones supera todas las predicciones. Del ‘te las bajo un poco y te las vuelvo a subir’ al ‘te las bajo a cero por 30 días o hasta que se alcancen los 7.000 millones’, pasamos al desconcierto absoluto”, escribió, reflejando la bronca de muchos productores que quedaron atrapados en la montaña rusa impositiva.

Presiones externas y cálculos internos

La prudencia del oficialismo provincial también obedeció a otro factor: horas antes del anuncio de Adorni, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent –un hombre muy cercano a Donald Trump–, había reclamado públicamente el fin de la exención al agro. Para Schiaretti, que aún conserva aspiraciones presidenciales, confrontar con el trumpismo no parecía la jugada más conveniente.

Esa cautela contrastó con otros posicionamientos. Sergio Massa, por ejemplo, mostró un Excel con los principales beneficiarios de la medida, buscando exponer su sesgo concentrador. Natalia de la Sota, por su parte, optó por un discurso mucho más duro: en Río Cuarto calificó la marcha atrás como una “estafa” y prometió presentar en Diputados un proyecto contra las retenciones, movida que generó tensiones en los sectores kirchneristas que la respaldan.

Entre la crítica y la promesa

En Provincias Unidas recuerdan que ya habían marcado posición cuando se anunció la suspensión temporaria: Schiaretti calificó aquella decisión como “electoralista, improvisada y acotada”. El exgobernador ya adelantó, además, que su primera propuesta legislativa será un proyecto para eliminar gradualmente las retenciones en un plazo de dos años.

El dilema del cordobesismo queda así planteado: contener el enojo de su base productiva sin aparecer como un escollo frente al oficialismo nacional ni al trumpismo internacional. Una estrategia de cautela que, por ahora, busca no perder capital político en un terreno donde los productores siguen esperando definiciones claras y estables.

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