Mestre entre la expectativa, la realidad y la guerra de herederos contra Natalia

En la recta final hacia las elecciones legislativas del 26 de octubre, Ramón Mestre acelera su campaña con un discurso más duro, decidido a marcar diferencias tanto con el cordobesismo como con el oficialismo nacional. El exintendente capitalino, que encabeza la Lista 3 de la UCR, enfrenta un escenario complejo: la pelea por una banca en Diputados, la presión de los jefes comunales y las tensiones internas con el sector de Rodrigo de Loredo, que mantienen latente la histórica división del radicalismo cordobés.

Expectativas vs. realidad

Mestre se mueve entre la ilusión de quienes creen posible alcanzar hasta dos bancas y la advertencia de su círculo más realista, que lo ubica con dificultades para asegurar un solo escaño. En recorridas por la capital y el interior, el dirigente asegura encarar la campaña como si fuese la primera, caminando barrios y pueblos, aun cuando los números muestran la dureza del objetivo.

En paralelo, desde su propio espacio reconocen que la verdadera misión de este 2025 pasa menos por el Congreso y más por bloquear cualquier acercamiento de De Loredo a La Libertad Avanza. “Ese trofeo ya se consiguió”, admiten en su entorno, aunque aclaran que no alcanza por sí solo para garantizar representación legislativa.

El peso de los intendentes y las ausencias radicales

La escena que vivió días atrás en el despacho del intendente de Santa Rosa de Calamuchita, Eduardo “Tata” Martín, fue una síntesis de la coyuntura: un cuadro de Martín Llaryora y otro de su padre, Ramón Bautista Mestre. El mensaje fue claro: en el interior, los jefes comunales priorizan la relación con el Panal antes que la interna radical.

A esa tensión se suman las ausencias notorias de legisladores que responden a De Loredo en las giras de Mestre. En San Justo, José Bría; en Tercero Arriba, Gustavo Botasso; y en Calamuchita, Mauricio Jaimes, todos se bajaron de los actos. Incluso, hubo cruces ásperos en redes y grupos de WhatsApp. “Hay radicales que directamente admiten que no trabajarán por la Lista 3”, se quejan en el mestrismo.

El exintendente también tomó nota de que unos 60 intendentes estarían ya bajo la órbita de Llaryora y Schiaretti, quienes, aseguran desde su entorno, se enfocarán en contener a Natalia de la Sota. La diputada se convierte así en su rival directa en una contienda inédita: los apellidos históricos del peronismo y el radicalismo enfrentados en boletas separadas.

Un discurso más confrontativo

En este nuevo tramo de campaña, Mestre endurecerá su retórica. A la primera etapa, marcada por un spot con tintes épicos y referencias al legado radical, le seguirá una ofensiva contra la corrupción del Gobierno nacional y críticas a la gestión provincial. “Ellos se van a peronizar para frenar a Natalia, y nosotros vamos a marcar con más fuerza lo que representan”, explican en su equipo.

En una cena en San Francisco, el propio Mestre subrayó que hasta ahora se le habló al “voto radical puro”. El desafío, a menos de un mes de la elección, será ampliar ese espectro con un mensaje más filoso y opositor.

Más allá del 26-O: la mira en la UCR nacional

La apuesta de Mestre no se limita a octubre. Si no logra entrar al Congreso, ya trabaja en otro frente: competir por la presidencia del Comité Nacional de la UCR. Aunque una derrota en Córdoba complicaría ese objetivo, en su entorno preparan el argumento: “Córdoba, Misiones y Salta son las únicas que van con Lista 3. El resto se entregó a los libertarios o se alió con el peronismo”.

El desafío es mayúsculo y divide aguas incluso dentro del propio mestrismo. Mientras algunos ven en la resistencia al armado de los gobernadores un “corredor sanitario” para preservar la identidad radical, otros dudan de la viabilidad de esa estrategia a largo plazo.

Contención y proyección

Un dirigente cercano al exintendente sintetizó el espíritu que se respira en la campaña: “No es una elección de porcentajes, sino de contención radical y proyección. Ramón reivindicó su gestión, volvió a caminar la calle y eso, gane o pierda, lo prepara para lo que viene”.

En definitiva, Mestre juega una partida de varias capas: la pelea por una banca, la pulseada contra Natalia de la Sota, la disputa interna con De Loredo y, en el horizonte, la conducción nacional de la UCR. Todo en un contexto donde expectativa y realidad parecen cada vez más distantes.

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