
Se sorprende Schiaretti y acusa al presidente Milei de electoralista por la baja de retenciones. Sin embargo, parece no mirar hacia su propia provincia, donde el oficialismo lleva adelante medidas que claramente responden a la misma lógica: usar el Estado para la campaña política.
Hace apenas semanas, el Gobierno provincial inició su campaña oficial a favor de este espacio político, incluso antes de los plazos formales, con anuncios proselitistas disfrazados de gestión. Llegaron al extremo de utilizar sesiones especiales de la Legislatura en el interior para montar actos partidarios.
Y ahora aparece una nueva maniobra: un “régimen excepcional de regularización” de deudas tributarias. En otras palabras, cuotas y descuentos siderales para quienes no pudieron pagar los impuestazos que ellos mismos aplicaron. Porque no debemos olvidar que fueron Llaryora y Schiaretti quienes llevaron a Córdoba al borde de la asfixia fiscal: más de un 500% de aumento en los servicios públicos y casi un 1000% en el Impuesto Inmobiliario. Hoy, con la soga al cuello de los contribuyentes, de repente descubren las “dificultades económicas de los cordobeses”.
¿No es esto también una medida electoralista? ¿No es, acaso, ofrecer una zanahoria en plena campaña para intentar disimular el daño que ya hicieron? La incoherencia es evidente: critican en Nación lo que practican en Córdoba.
Lo más preocupante es que esto apenas comienza. No es la primera ni será la última medida proselitista que veremos de aquí en adelante. El oficialismo ya mostró que está dispuesto a utilizar todos los resortes del Estado para sostener su poder político, aunque eso implique manipular la economía provincial y engañar a los cordobeses con falsas soluciones.
La verdad es clara: Schiaretti y Llaryora les mienten descaradamente a los cordobeses. Hablan de aliviar cargas cuando fueron ellos quienes crearon este infierno fiscal. Hablan de responsabilidad cuando lo único que buscan es un salvavidas electoral.
El “modelo Córdoba” no puede seguir siendo un maquillaje de campaña. La gente necesita un cambio de rumbo económico real, no parches proselitistas para tapar años de tarifazos e impuestazos.
