Hablan de equilibrio, pero viven de endeudamiento

Opinion – Por Miguel O. Nicolás – Legislador Provincial

El doble discurso del “modelo Córdoba”

Mientras el exgobernador Juan Schiaretti insiste en hablar del “modelo productivo” y del supuesto “equilibrio fiscal” que Córdoba llevaría adelante, la realidad es muy distinta a la que se pretende vender. Al mismo tiempo que Schiaretti expone un relato de prolijidad administrativa y de virtudes fiscales, el actual gobernador Martín Llaryora viaja al exterior buscando fondos prestados para renovar vencimientos de deuda y tapar déficits presupuestarios que no dejan de crecer.

En criollo: nos hablan de equilibrio, pero viven del endeudamiento. Nos muestran un modelo ordenado, pero en realidad lo sostienen con parches financieros que hipotecan el futuro de los cordobeses.

Como legislador y como ciudadano, no puedo aceptar esta doble vara. Porque no se trata solo de un debate técnico: detrás de cada préstamo, detrás de cada renegociación de vencimientos, hay generaciones de cordobeses que verán limitadas sus oportunidades por decisiones políticas tomadas a espaldas de la gente. El peso de la deuda en dólares que arrastra Córdoba es el más alto del país, y lejos de buscar un camino de salida, el oficialismo insiste en patear la pelota para adelante.

Este mecanismo de financiar desequilibrios con más deuda no es nuevo. Durante años se presentó como un modelo ejemplar el llamado “equilibrio fiscal”, cuando en realidad se ocultaban déficits crónicos financiados primero con recaudación extraordinaria y luego con emisión de bonos y préstamos internacionales. Hoy los vencimientos apremian y, como siempre, la respuesta no es ordenar las cuentas, sino volver a endeudarse.

El discurso del “modelo Córdoba” termina siendo eso: un relato de marketing político. Hablan de producción, de equilibrio y de previsibilidad, pero la realidad de los cordobeses es otra: impuestos asfixiantes, salarios públicos por debajo de la línea de pobreza, crisis en salud y educación, y un Estado provincial que gasta más en propaganda que en resolver los problemas estructurales.

La verdad es que este modelo no es sustentable ni replicable. No podemos seguir mintiéndole a la gente diciendo que Córdoba es ejemplo de equilibrio fiscal cuando lo que tenemos es un endeudamiento creciente y una dependencia de los mercados financieros para tapar baches.

Basta de mentir. Gobernar con responsabilidad significa decir la verdad, reconocer los errores y administrar con transparencia. El futuro de Córdoba no puede seguir hipotecado por un relato que ya no se sostiene en los hechos.

Deja un comentario