El PJ teme que la victimización de Milei le erosione votos a Schiaretti

La política cordobesa atraviesa horas de tensión en el marco de la campaña electoral. En el peronismo provincial, la preocupación comienza a hacerse visible: el discurso de victimización que ensaya Javier Milei —con acusaciones de intentos de desestabilización, maniobras golpistas e incluso amenazas de muerte— podría traducirse en un efecto bumerán y terminar fortaleciendo al Presidente en las urnas cordobesas, un distrito clave donde Juan Schiaretti intenta consolidar su armado de Provincias Unidas.

El desembarco de Milei en Córdoba, con su paso por la Bolsa de Comercio y sus críticas directas al exgobernador, encendió el primer gran cruce verbal de la campaña. Schiaretti no dejó pasar el ataque y respondió con dureza en redes sociales, respuesta que fue amplificada por su esposa, la senadora Alejandra Vigo. “Esto nos sirve para divertirnos un poco porque la campaña viene muy apagada”, ironizó un dirigente de la vieja guardia schiarettista, convencido de que el intercambio dejó mejor parado al exmandatario frente al jefe de la Casa Rosada.

Sin embargo, tras bambalinas, los peronistas cordobeses reconocen que la estrategia de Milei puede resultar peligrosa: cuanto más se habla de complots, golpes de Estado o supuestas conspiraciones para desplazar al Presidente, mayor es la chance de que el electorado se solidarice con él. “Sin dudas, esto nos puede joder la vida en esta campaña”, admitió un alto dirigente del PJ local.


Los fantasmas de la sucesión

El clima se recalentó aún más luego de un artículo de Joaquín Morales Solá en La Nación, que deslizó la posibilidad de una salida anticipada de Milei. Según ese escenario, la Asamblea Legislativa debería designar un sucesor y el nombre de Schiaretti apareció como potencial beneficiario, dado que llegaría al Congreso tras las elecciones de octubre.

La especulación fue rápidamente desmentida por el propio exgobernador en sus redes, aunque el ruido político ya estaba instalado. La diputada libertaria Marcela Pagano incluso sugirió que Guillermo Francos vería con buenos ojos que Schiaretti ocupara la presidencia de la Cámara baja a fin de año, un rol estratégico en el tablero parlamentario.

Mientras tanto, Milei redobló la apuesta: acusó directamente al kirchnerismo de buscar su caída y se mostró como víctima de una embestida que, según él, incluye hasta amenazas contra su vida. “Me quieren sacar”, “me quieren dar un golpe”, “me quieren matar”, repite en cada aparición pública.


El dilema peronista: encuestas y reparto de bancas

Las encuestas encargadas por el peronismo alimentan la incertidumbre. Un sondeo coloca a Provincias Unidas cuatro puntos arriba de La Libertad Avanza, mientras otro estira la ventaja a 13. En el PJ creen que la diferencia real ronda el 5%. El verdadero desafío está en el reparto de las nueve bancas en juego en Córdoba.

Los escenarios que circulan son variados:

  • 5-3-1 (peronistas, libertarios y Natalia de la Sota).
  • 4-4-1 (un empate entre Schiaretti y Milei, con De la Sota reteniendo una banca).
  • 4-3-1-1, en el caso de que Ramón Mestre logre recuperar espacio para la UCR.

El consultor Gastón Toro, de Grupo Feedback, es el único que le asigna dos bancas a De la Sota, a expensas de los libertarios y el PJ.


Llaryora afuera, Schiaretti en campaña

Mientras en Córdoba se multiplican los cálculos electorales, el gobernador Martín Llaryora emprendió un viaje a Londres en busca de financiamiento para obras públicas. La ausencia del mandatario provincial deja a Schiaretti con la centralidad de la campaña.

El exgobernador organiza recorridas intensivas por el interior cordobés y prepara incursiones en Buenos Aires para apuntalar la candidatura de Florencio Randazzo. El movimiento tiene doble objetivo: reforzar a su socio político y, al mismo tiempo, plantar bandera en el conurbano con vistas a un desafío mayor en 2027.


Un tablero en ebullición

La política cordobesa se mueve entre la apatía electoral y los fogonazos discursivos que agitan Milei y Schiaretti. En el PJ reconocen que la estrategia presidencial de victimizarse puede generar un “efecto halo” de solidaridad entre los votantes, complicando un escenario que hasta hace unas semanas parecía controlado.

En esta partida de ajedrez, Milei gana centralidad con denuncias de complots, Schiaretti busca consolidar su liderazgo opositor y el resto de los jugadores —radicales y delasotistas— intentan no quedar desdibujados en un reparto que se anticipa ajustado.

El 26 de octubre será la verdadera prueba de fuego, pero en Córdoba el clima político ya se calienta.

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