Schiaretti desembarca en la Capital en el tramo final de la campaña: refuerzo estratégico en el distrito clave

La maquinaria electoral del oficialismo provincial ajusta su rumbo en la recta final: el exgobernador Juan Schiaretti recorrerá seccionales de Ciudad de Córdoba durante las próximas semanas, en un giro que sorprende incluso dentro del propio espacio. Lo que hasta hace pocos días era considerado innecesario —dado el altísimo nivel de conocimiento y aceptación que mantiene el referente de Provincias Unidas— se convierte ahora en un movimiento calculado para blindar el distrito más voluminoso del padrón provincial.

Una decisión que reescribe la hoja de ruta

Desde el cierre de listas, el comando de campaña había delineado una estrategia precisa: Schiaretti se concentraría en entrevistas con medios nacionales y visitas selectivas a provincias aliadas, dejando el trabajo territorial en manos de los candidatos que lo secundan en la boleta —Carolina Basualdo, Miguel Siciliano y Laura Jure— y en las estructuras militantes del justicialismo capitalino.

El recuerdo de la elección municipal de junio de 2023, en la que el PJ logró retener el Palacio 6 de Julio contra todos los pronósticos que daban como favorito a Rodrigo de Loredo, respalda esa lógica. Aquella vez, la sucesión ordenada Schiaretti–Martín Llaryora y una ofensiva quirúrgica sobre la oposición se combinaron con un despliegue territorial exhaustivo que terminó inclinando la balanza.

El peso del distrito y el factor “Natalia”

Pero el escenario actual difiere del de entonces. El 40% del electorado provincial reside en la Capital y allí la gestión municipal enfrenta cuestionamientos, amplificados por la crisis económica nacional, el recorte de subsidios y la consecuente presión sobre servicios locales. Los municipios, carentes de las espaldas financieras de los estados provinciales, absorben de lleno el malestar social. Y, condicionado por vencimientos heredados, el Palacio 6 de Julio no exhibe hoy el brillo que el cordobesismo quisiera mostrar en campaña.

En este contexto, la aparición de Natalia de la Sota como candidata de Defendamos Córdoba emerge como un factor disruptivo. Con una estrategia de contacto directo con la militancia y los vecinos, la hija del histórico arquitecto de Unión por Córdoba apela a la nostalgia de un peronismo tradicional que aún conserva peso simbólico en amplios sectores de la Capital. Para el oficialismo, ningún candidato intermedio podría neutralizar ese magnetismo: solo Schiaretti tiene la capacidad de hacerlo.

Contención preventiva frente a Juez

A la vez, algunos analistas interpretan el desembarco del exgobernador como una jugada preventiva frente a un eventual repunte de la campaña libertaria en la Capital. Aunque hoy luce estancada, se espera que cobre impulso cuando arribe el presidente Javier Milei y se acerquen los comicios. En ese tablero, Luis Juez sigue siendo la principal carta del oficialismo nacional en Córdoba y un competidor con probado “sprint” final. Ignorarlo sería riesgoso.

Señal a la tropa propia

Desde el Centro Cívico, minimizan las interpretaciones tácticas y subrayan que la presencia de Schiaretti en las seccionales busca, ante todo, galvanizar la militancia y enviar una señal de compromiso a toda la estructura partidaria. Pero el viraje es notorio: el exmandatario vuelve a caminar la Capital, y su irrupción imprime un nuevo pulso a la campaña.

En el tramo decisivo, el oficialismo apuesta su figura más gravitante en el territorio donde más se juega. La alquimia que en 2023 logró lo imposible vuelve a ponerse a prueba.

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