El peronismo cordobés avanza para sumar nuevos aliados a Provincias Unidas

El peronismo de Córdoba, con Juan Schiaretti y Martín Llaryora como principales referentes, busca dar un golpe de efecto en el escenario nacional: ampliar la alianza Provincias Unidas, llevándola de seis a, al menos, diez gobernadores. El objetivo es presentar una alternativa federal y productivista que trascienda las fronteras de Córdoba y proyecte a sus líderes como protagonistas en el mapa político argentino.

Actualmente, integran Provincias Unidas los gobernadores Maximiliano Pullaro (Santa Fe, Unión Cívica Radical), Ignacio Torres (Chubut, Propuesta Republicana), Gustavo Valdés (Corrientes, UCR), Carlos Sadir (Jujuy, Partido Justicialista) y Claudio Vidal (Santa Cruz, PJ). En el reciente acto debut en Río Cuarto, ni Vidal ni Torres estuvieron presentes: el primero por problemas con los vuelos y el segundo por encabezar una celebración provincial.


En la mira: cuatro nuevos mandatarios

El objetivo inmediato de Schiaretti y Llaryora es sumar a gobernadores que en su momento mostraron cercanía con Javier Milei, pero que ahora se muestran distantes y decepcionados por la falta de respuestas de la administración libertaria. Se trata de:

  • Gustavo Sáenz (Salta)
  • Osvaldo Jaldo (Tucumán)
  • Raúl Jalil (Catamarca)
  • Hugo Passalacqua (Misiones, Partido de la Concordia Social)

Según fuentes del Centro Cívico, todos ellos comenzaron a tomar distancia de Milei tras promesas incumplidas y crecientes señales de discriminación hacia sus provincias. En Córdoba hay optimismo: “tarde o temprano se sumarán, porque el enojo y la desilusión con el Presidente y su entorno es muy grande”, deslizó un dirigente cercano a Llaryora.


El contexto: debilidad de Milei y oportunidades para crecer

El avance del armado federal coincide con el momento de mayor fragilidad del Gobierno nacional desde su asunción en diciembre de 2023. El plan económico atraviesa turbulencias, con dificultades para contener la suba del dólar —pese a los anuncios oficiales de que existen 22 mil millones de dólares para frenarla— y crecientes sospechas de corrupción que alcanzan a figuras clave como Karina Milei, Martín Menem y Eduardo Menem. Esta combinación de factores ha erosionado la imagen presidencial y abre espacio para que Provincias Unidas gane visibilidad.


El tablero cordobés: sin rivales fuertes, pero con un ojo en Natalia de la Sota

En Córdoba, Schiaretti transita la campaña con calma ante la falta de un opositor consolidado. La principal amenaza proviene del propio peronismo: la candidatura de Natalia de la Sota muestra un crecimiento sostenido en las encuestas, aunque restan más de 40 días para las elecciones legislativas del 26 de octubre.

La estrategia del exgobernador se apoya, por ahora, en una intensa presencia en redes sociales, desde donde lanza críticas severas al kirchnerismo y marca distancia de Milei. No está definido aún si habrá actos masivos ni cierres de campaña tradicionales. La presentación formal fue, de hecho, un encuentro de Schiaretti con jóvenes.

Según la consultora Zuban Córdoba & Asociados, de sostenerse las tendencias actuales, Provincias Unidas obtendría al menos cinco diputados en Córdoba, frente a tres de La Libertad Avanza, que no contará con Rodrigo de Loredo ni Luis Juez en sus listas. De hecho, ambos dirigentes —popularmente conocidos como la “fórmula del fernet”— se estarían alejando de los libertarios y analizan reagruparse para 2027, lo que implicaría que De Loredo abandone la UCR y que Juez cierre su vínculo con Milei.


La incógnita bonaerense: Axel Kicillof

El gran signo de interrogación para el peronismo cordobés es la relación con el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien acaba de obtener un contundente triunfo electoral en su distrito. Hasta el momento no ha habido contactos personales con Llaryora; apenas un saludo protocolar en el chat de gobernadores.

Desde el entorno cordobés aseguran que Llaryora observa con atención cómo se posicionará Kicillof respecto de Cristina Fernández de Kirchner y La Cámpora, ya que se presume que el bonaerense será el principal antagonista de Provincias Unidas. El peso de Buenos Aires es innegable: concentra cerca del 40% del electorado nacional, con más de 13 millones de votantes, frente a los 3 millones de Córdoba y los 2,8 millones de Santa Fe.


Una apuesta a la proyección nacional

La jugada del peronismo cordobés apunta a consolidar una alianza que les permita disputar poder en todo el país y no quedar relegados en la polarización entre el kirchnerismo y el mileísmo. Si logran sumar a los cuatro gobernadores en carpeta, Provincias Unidas podría transformarse en el núcleo de un frente federal y productivista que desafíe el statu quo y proyecte a Schiaretti y Llaryora como referentes nacionales de peso.

La cuenta regresiva hacia octubre está en marcha, y el tablero político argentino comienza a reacomodarse ante este nuevo actor que busca expandirse desde el corazón del país.

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