El PJ acelera el armado territorial para blindar el interior de Córdoba

El oficialismo provincial activó a toda su maquinaria política para fortalecer su presencia en el interior de Córdoba, con un despliegue que busca contener a sus propias bases, evitar fugas y cercar al peronismo disidente en el camino hacia las elecciones legislativas de octubre. La estrategia, delineada desde El Panal, apunta a cerrar filas en torno a Juan Schiaretti, potenciar el armado de Provincias Unidas y, al mismo tiempo, contrarrestar el avance de Natalia de la Sota, a quien puertas adentro muchos consideran una adversaria más peligrosa que la propia La Libertad Avanza.

Un despliegue con lógica provincial y nacional

Mientras el schiarettismo trabaja para darle volumen nacional a Provincias Unidas —con una foto de alto impacto prevista para este viernes en Córdoba junto a gobernadores aliados—, en paralelo el oficialismo acelera la organización de comandos electorales departamentales en cada rincón de la provincia.

La conducción de este operativo recae en Facundo Torres, exintendente y actual presidente provisorio de la Legislatura de Córdoba, quien asumió el liderazgo del Partido Justicialista con la misión de revitalizar la estructura y blindar el territorio. La consigna es clara: que ninguna pieza de la maquinaria peronista quede sin funcionar.

“Hay que poner toda la carne en el asador. Es acorde al candidato que llevamos”, sintetizan desde el entorno de Schiaretti, que encara esta campaña con la intensidad de una elección provincial.

Contener a los propios y sumar aliados

La estrategia también busca cerrar las grietas internas que dejó la incorporación de intendentes radicales y del PRO a las filas de Hacemos por Córdoba. Esa jugada, que sirvió para mostrar músculo político y avanzar hacia un “Partido Cordobés” transversal, generó recelos en sectores peronistas que en 2023 perdieron sus municipios frente a esos mismos dirigentes que ahora fueron recibidos con bombos y platillos.

La tarea de Torres no se limita a expandir el mapa de comandos, sino también a contener a esa dirigencia peronista desplazada, que podría convertirse en el caldo de cultivo del proyecto de Natalia de la Sota. El objetivo del Panal es evitar que esa base descontenta nutra un “voto silencioso” opositor y garantizar que el PJ llegue cohesionado a octubre.

Comandos en marcha: San Martín, Calamuchita, Río Segundo y más

En las últimas semanas, el PJ ya avanzó en el armado territorial en distintos departamentos clave:

  • San Martín: reunión en De Luca con Torres, Eduardo Accastello, Augusto Arietti, y los candidatos a diputados nacionales Miguel Siciliano y Verónica Navarro Alegre.
  • Calamuchita: encuentro en Santa Rosa de Calamuchita con intendentes, jefes comunales y dirigentes locales, junto al tercer candidato de la lista de Schiaretti.
  • Río Segundo: reunión en Santiago Temple encabezada por Torres, con la participación del intendente y candidato suplente Marcos Ferace, el secretario de Ambiente Federico García, el intendente de Río Segundo Darío Chesta, el exlegislador Francisco Fortuna y el prosecretario general de la Legislatura Maciel Balduzzi.
  • Río Primero y Punilla: recorridas encabezadas por el jefe de la campaña provincial Manuel Calvo.

En los próximos días está previsto conformar el comando en Juárez Celman, para luego avanzar hacia los departamentos del norte provincial y completar en no más de 12 días el mapa electoral cordobés.

Una carrera contrarreloj

El diseño final implica que cada presidente de circuito asuma la responsabilidad de ordenar electoralmente su territorio, aceitar la estructura y movilizar la militancia. El objetivo es llegar a octubre con el aparato justicialista aceitado y alineado detrás de Schiaretti, blindando el interior ante cualquier intento de fuga o fractura.

Mientras la oposición lidia con sus propias divisiones —la desintegración de Juntos por el Cambio, las fracturas en el PRO y el estallido interno en el radicalismo—, el PJ cordobés apuesta a que su histórica fortaleza territorial vuelva a ser la clave de su competitividad electoral.

En ese tablero, el oficialismo juega “en toda la cancha” y sin margen para el error: contener a los propios, aislar a los díscolos, y blindar el interior para que el voto peronista no se disperse.

Deja un comentario