El Concejo Deliberante de Córdoba debate por estos días un proyecto que busca crear la Guardia Urbana Turística (GUT), un cuerpo de agentes destinado a reforzar la seguridad y acompañar a quienes visitan la ciudad. La iniciativa, impulsada por el concejal Diego Casado (HUxC), apunta a ofrecer una doble respuesta: combatir la creciente percepción de inseguridad en zonas claves y al mismo tiempo mejorar la experiencia de los visitantes que eligen Córdoba como destino.

“Esta guardia urbana tendría un enfoque preventivo, además de orientar a los turistas, advertirlos respecto a dónde deben ir, cómo contactarse con un hotel, y también brindar vigilancia en los lugares turísticos, para dar una sensación de mayor seguridad en estas zonas”, señaló Casado al presentar la propuesta. En su visión, la GUT se transformaría en un actor clave para reducir riesgos en puntos sensibles del Centro y del barrio Güemes, donde ya se registraron episodios de inseguridad que afectaron a turistas.
Un proyecto con perfil “bilingüe” y vocación de anfitrión
El plan prevé que los agentes tengan capacitación en idiomas —inglés, portugués y lengua de señas argentina— y un perfil de “anfitriones turísticos” con formación en atención al visitante. Según adelantó el subsecretario de Turismo, Marcelo Valdomero, la GUT dependería del Tribunal de Faltas y comenzaría con un programa piloto en Güemes, una de las zonas de mayor movimiento cultural y gastronómico de la capital.
Los aspirantes ya superan los 1.200 inscriptos en el curso virtual, aunque se estima que solo unos 400 llegarán a la instancia final en noviembre. Además, se prevé el uso de un sistema de cámaras y la incorporación de herramientas digitales para complementar la labor de los agentes.
Las funciones de la GUT: entre seguridad y hospitalidad
El proyecto detalla un abanico de tareas que irían desde el patrullaje preventivo hasta la promoción cultural:
- Brindar información sobre atracciones, transporte y eventos.
- Asistir a turistas en la organización de recorridos.
- Vigilar espacios de alta concurrencia para disuadir delitos menores.
- Difundir actividades culturales en coordinación con la Dirección de Turismo.
- Acompañar a personas con discapacidad, garantizando accesibilidad.
En paralelo, el municipio avanza en estrategias de turismo inteligente: instalación de códigos QR en monumentos y espacios públicos, señalética renovada y hasta un asistente virtual “con tonada cordobesa”, según adelantó Valdomero.
El trasfondo: dudas y críticas políticas
Más allá de los anuncios, la iniciativa no quedó exenta de polémica. El presidente de la comisión legislativa, Sergio Piguillem (UCR), advirtió que el proyecto abre interrogantes sobre la actual Guardia Urbana Municipal, cuya reglamentación aún no fue presentada de manera oficial. “La mayor preocupación es que los cordobeses aún desconocemos la verdadera función de la guardia urbana municipal, y ahora se plantea crear una nueva fuerza”, remarcó.
A ello se suma la existencia de la Policía Turística, un cuerpo que ya cumple funciones similares y que podría superponerse con las tareas previstas para la GUT. La pregunta, entonces, se instala en el debate público: ¿se trata de una verdadera innovación en seguridad y hospitalidad o de un rediseño innecesario que acumula estructuras sin resolver la cuestión de fondo?
Entre la oportunidad y la incertidumbre
El proyecto de la Guardia Urbana Turística sintetiza un dilema recurrente en Córdoba: cómo combinar la promoción del turismo con políticas de seguridad urbana efectivas y sostenibles. Si se concreta, la GUT podría posicionarse como un modelo pionero en el país, con agentes bilingües, preparados en accesibilidad y tecnología aplicada al turismo.
Pero mientras las promesas avanzan en el papel, persisten dudas de fondo: ¿será esta nueva guardia una solución real frente a la inseguridad que aqueja a los cordobeses y turistas, o quedará como otra estructura burocrática que se suma a las ya existentes?
