Basta de hipocresía: en Córdoba no respetan la libertad de expresión

Opinion – Miguel O. Nicolás – Legislador Provincial – Bloque UCR

Hoy fui testigo de una de las mayores contradicciones del oficialismo en la Legislatura. Mientras se animaron a tratar la libertad de expresión a nivel nacional, aquí en Córdoba siguen maltratando y amenazando a los trabajadores de prensa que cumplen con su tarea de informar.

Lo ocurrido durante la manifestación de ATE es una muestra clara de esta hipocresía. La Policía provincial reprimió a trabajadores que reclamaban pacíficamente y también a periodistas que estaban cubriendo la protesta. Un hecho gravísimo que desnuda la verdadera cara de este gobierno: se llena la boca hablando de democracia, pero en los hechos cercena derechos fundamentales.

No podemos naturalizar que, en pleno siglo XXI, un periodista sea golpeado y amenazado por hacer su trabajo. Cuando se ataca a la prensa, no se vulnera solo a una persona: se vulnera el derecho de todos los cordobeses a recibir información libre y veraz. Y cuando se atenta contra ese derecho, se debilitan las bases de nuestra democracia.

Lo más doloroso es que este no es un hecho aislado. Ya hemos visto cómo la Policía de Córdoba responde con violencia a manifestaciones sociales y laborales. Pero ahora el límite se ha corrido: silenciar a la prensa mediante la represión. Ese es el camino que toman los gobiernos autoritarios, los que no soportan que se visibilice lo que quieren ocultar.

El oficialismo habla de libertad de expresión en los discursos, pero la reprime en la práctica. Ese doble discurso es lo que me llevó a escribir hoy en mis redes: basta de hipocresía. Porque no se puede aplaudir la libertad de prensa en Buenos Aires y pisotearla en Córdoba.

Exijo, y exigimos desde nuestro bloque, el esclarecimiento inmediato de los hechos y la determinación de responsabilidades políticas e institucionales. No se puede seguir gobernando a espaldas de los derechos más básicos de los cordobeses.

La libertad de expresión no se negocia, no se discute y no se reprime. Se respeta. Porque sin libertad de prensa, no hay democracia posible.

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