
El barrio San Roque atraviesa días de verdadero colapso. Tras más de un mes de trabajos de cloacas y las intensas lluvias del último fin de semana, las calles se transformaron en un escenario de caos: viviendas anegadas, autos atrapados, calles intransitables y vecinos que no pueden salir de sus casas.
La situación fue tan grave que este lunes por la mañana debieron intervenir bomberos y policías. “No podíamos sacar los autos, nos tuvieron que ayudar los bomberos”, relató una vecina, describiendo además la falta de asistencia municipal. Según los testimonios, Defensa Civil acudió al lugar, pero sin recursos ni siquiera para señalizar la zona peligrosa.
Un barrio que ya venía reclamando
El deterioro en San Roque no es nuevo. Hace un tiempo, la concejal Fabiana Gutiérrez había realizado un relevamiento en la zona, acompañada del referente parroquial Miguel Capdevila, donde recogieron múltiples reclamos de los vecinos:
Hundimientos de asfalto provocados por roturas de caños de Aguas Cordobesas.
Calles en pésimo estado que dañan viviendas y complican la circulación.
Líneas de colectivos que transitan por zonas deterioradas, generando vibraciones que afectan la estructura de las casas.
Bocas de tormenta sin reparar, que empeoran el riesgo de inundación.
Inseguridad creciente en sectores del barrio que los vecinos describen como “zonas liberadas”.
La necesidad urgente de reductores de velocidad y más luminaria.
Lejos de resolverse, estas problemáticas se potenciaron con las obras de cloacas inconclusas y las lluvias recientes.
Vecinos en estado de abandono
“Desde el centro vecinal todos se lavan las manos, nadie viene”, denunció otro frentista, indignado por la ausencia de responsables. Ni el arquitecto de la obra ni los encargados de las empresas contratadas se hicieron presentes para dar explicaciones o garantizar seguridad en el sector.
En el cruce de calles Williams y Avel, y Avel y Echegaray —zona cercana a la escuela Luz Méndez—, los daños son alarmantes: viviendas partidas, baches profundos y un riesgo constante para quienes deben circular por la zona.
Una postal que duele
El mensaje de Gutiérrez, “Que no te lo pinten, así está tu barrio”, resume la impotencia de los vecinos. Lo que era un reclamo sostenido por mejoras viales y de infraestructura terminó en un desastre anunciado.
Mientras las autoridades provinciales y municipales se responsabilizan mutuamente, los vecinos de San Roque reclaman lo más básico: poder entrar y salir de sus casas con seguridad, vivir sin miedo a que la próxima lluvia convierta al barrio en un pantano y tener servicios de calidad acordes a lo que pagan con sus impuestos.

