Ramón Mestre relanzó al radicalismo cordobés con un acto cargado de críticas y mensajes de identidad partidaria

La Unión Cívica Radical (UCR) de Córdoba dio el puntapié inicial a su campaña electoral con un acto en la histórica Casa Radical, que volvió a vestirse de militancia en un clima de euforia y consignas tradicionales. El encuentro, realizado el sábado, congregó entre 600 y 900 asistentes y tuvo como principal figura al exintendente capitalino Ramón Mestre, candidato a diputado nacional por la Lista 3, acompañado por Patricia Rodríguez, Martín Lucas, Norma Ghione y Franco Jular.

El acto, montado con pantalla gigante, banderas y viejas marchas partidarias, buscó transmitir una idea de fortaleza en medio de un escenario político atravesado por divisiones internas. Al compás de “Siempre adelante, radicales, adelante sin cesar. Que se rompa y no se doble”, los militantes dejaron en claro que la histórica consigna partidaria también funciona como reflejo de la fractura que atraviesa al radicalismo cordobés tras la ruptura entre Mestre y el diputado nacional Rodrigo de Loredo, ausente en esta contienda electoral.

Críticas al gobierno y defensa de la experiencia política

Con un discurso cargado de énfasis, Mestre apuntó tanto contra el gobierno provincial como contra la Casa Rosada, a los que acusó de “populistas” y de carecer de un plan económico sostenible. “Los valores no se negocian, los ideales no se negocian. Ni la coherencia, ni la UCR se negocian”, lanzó el dirigente radical, despertando los aplausos de la militancia.

Visiblemente emocionado, aseguró que su propuesta busca diferenciarse de lo que definió como “la política de los cargos”. “Mientras otros reparten cargos, nosotros venimos a ofrecer futuro, en el que se recupere fundamentalmente el respeto por la gente”, afirmó, reivindicando al radicalismo como una fuerza que históricamente defendió la salud pública, la educación, la universidad, el federalismo y los derechos sociales.

En un tramo de su alocución, Mestre salió al cruce de la idea de renovación generacional que hoy atraviesa a varios espacios políticos. “Algunos dicen que lo viejo no sirve. Yo digo lo contrario: lo viejo funciona y se respeta”, subrayó, defendiendo la experiencia acumulada como un valor a recuperar en la política argentina.

Córdoba como bandera

El exintendente apeló a la identidad cordobesa como eje de su campaña, presentando a la UCR como garante de un federalismo real frente a lo que considera una mirada centralista del poder. “Sabemos que esta querida Argentina no necesita improvisaciones ni aventuras: necesita gente que la cuide, que la defienda, que la quiera. Para nosotros: Córdoba primero. Córdoba siempre”, sostuvo, en un mensaje que buscó reforzar el vínculo emocional con los votantes provinciales.

La consigna “Córdoba primero, Córdoba siempre” fue, de hecho, el cierre de un acto que pretendió no sólo lanzar formalmente la campaña radical sino también mostrar a Mestre como el heredero de una tradición partidaria que aún busca su lugar en el complejo escenario cordobés.

Un radicalismo entre la épica y la interna

El lanzamiento se inscribe en un contexto de fuerte disputa interna dentro de la UCR provincial, donde la fractura con Rodrigo de Loredo reconfiguró el tablero opositor y dejó heridas abiertas. Mientras Mestre intenta presentarse como el custodio de la identidad histórica del partido, el radicalismo cordobés atraviesa el desafío de sostener su vigencia electoral en un escenario dominado por la hegemonía del peronismo provincial y la irrupción de nuevos actores políticos a nivel nacional.

El acto en la Casa Radical buscó ser un gesto de unidad en torno a la figura de Mestre, aunque también expuso las tensiones y la necesidad del partido de recuperar peso en un escenario político cambiante. El mensaje fue claro: reafirmar la identidad, capitalizar la experiencia y volver a posicionar a la UCR como alternativa frente a los oficialismos provincial y nacional.

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