Schiaretti sella un acuerdo con 130 intendentes radicales y del PRO y busca posicionar a Provincias Unidas como la alternativa a Milei

En un movimiento que reconfigura el mapa político cordobés y proyecta sus efectos hacia el escenario nacional, Juan Schiaretti logró este lunes cerrar un acuerdo electoral con 130 intendentes de la Unión Cívica Radical y del PRO, que decidieron sumarse a Provincias Unidas, el frente que impulsa junto a otros gobernadores con la mira puesta en la Presidencia de 2027.

El exgobernador, acompañado por el actual mandatario Martín Llaryora, encabezó un acto en el que oficializó la incorporación de jefes comunales que hasta hace poco integraban las filas opositoras. En el schiarettismo lo describen como una jugada doble: cada voto aportado por estos intendentes no solo engrosa la base de apoyo de Provincias Unidas, sino que al mismo tiempo debilita a La Libertad Avanza, principal rival en el tablero nacional.

Un éxodo radical y el reacomodamiento opositor

La fuga de dirigentes radicales hacia el espacio de Schiaretti comenzó semanas atrás y tuvo un primer gesto visible en la inclusión de Emiliano Paredes, intendente de Tanti, en la lista de candidatos. Aunque ocupa un lugar testimonial –el noveno renglón, sin chances de llegar al Congreso–, su presencia simboliza el corrimiento de intendentes del interior hacia el armado peronista.

La escena de este lunes dejó expuesta la crisis interna de la UCR cordobesa, que se prepara para una elección cuesta arriba: arriesga tres bancas en la Cámara de Diputados –las de Rodrigo de Loredo, Soledad Carrizo y Gabriela Brouwer de Koning– y hasta en el propio radicalismo admiten que sería “un milagro” conservar una. “Algo nunca visto: los radicales ovacionando a un peronista”, ironizó un legislador que permanece en el campamento de Ramón Mestre, el único que resistió la fuga hacia Provincias Unidas y que competirá con la lista 3.

Política y financiamiento: la otra cara del acuerdo

Detrás del pacto político también asoma el componente económico. El Ministerio de Gobierno provincial diagramó un esquema de financiamiento por 112 mil millones de pesos en obras, cancelación de deudas y aportes del tesoro, en momentos en que la motosierra de Javier Milei recortó las transferencias a los municipios. Para muchos intendentes, ese fue el salvavidas que inclinó la balanza.

En este marco, el peronismo cordobés no oculta su satisfacción: la foto de radicales y dirigentes del PRO sumados al espacio de Schiaretti busca transmitir fortaleza, unidad y capacidad de gestión frente al ajuste libertario.

El discurso de Schiaretti: unidad y “alternativa a los extremos”

En su intervención, el exgobernador dejó en claro el mensaje de campaña:

“Lo nuevo en estas elecciones es la irrupción del interior productivo: gente que trabaja, que empuja, que quiere solidaridad y progreso. En Provincias Unidas convivimos radicales, peronistas, PRO, vecinalistas y socialistas, unidos por una Argentina de producción y trabajo, lejos de los extremos que dañan al país”, afirmó.

Schiaretti insistió en que Provincias Unidas no solo busca posicionarse frente a Milei, sino también como heredero de un espacio que trascienda el agotamiento del kirchnerismo. “El kirchnerismo se está apagando. Esta alternativa nacional la empezamos a construir desde el interior profundo. Somos una fuerza nacional impulsada por cinco gobernadores con capacidad de gestión, sensibilidad y vocación por la producción y el trabajo”, remarcó.

Estrategia y próximos pasos

El comando de campaña, conducido por Manuel Calvo, apuesta a que el aparato territorial tenga mayor peso en un escenario de alto ausentismo, tal como anticipan las encuestas. Mientras tanto, Schiaretti planea trasladar parte de su actividad proselitista a Buenos Aires, epicentro de la batalla nacional, dejando en Córdoba la tarea de movilizar al peronismo y sus nuevos aliados a cargo de Martín Llaryora.

El objetivo inmediato es generar una foto política de impacto: Schiaretti con el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro, socio clave de Provincias Unidas, para consolidar la idea de que el armado nace desde el interior y se proyecta hacia todo el país.

En el radicalismo, la pregunta que sobrevuela es clara y desgarradora: ¿acompañar a Schiaretti o sumarse a Milei?. La respuesta, por ahora, divide a un partido que ve cómo su base territorial se fragmenta mientras el exgobernador peronista avanza en silencio para “secar la plaza” y quedarse con un capital político decisivo en la carrera presidencial.

Deja un comentario